«Tránsitos nos confronta con la experiencia de una obra poética revisitada donde los libros que la conforman constituyen ahora un solo volumen de transiciones temáticas y formales donde el sentido se construye a partir de resonancias y ecos entre poemas que inauguran aquí otra forma de estar juntos y de significar. Castillo Zapata desarma su obra y la recompone propiciando una conversación entre tiempos, ritmos y experiencias que nos hablan de la materialidad vibrante de una vida en la poesía».
Gina Saraceni
Jaime Sabines (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1926-Ciudad de México, 1999), hijo de libanés y mexicana, fue el menor de tres hermanos. Desde sus primeros escritos procuró evadirse de las frivolidades y de los éxitos fáciles, de las apariencias impostadas, de las declamaciones pomposas y huecas; pretendía ser un poeta que contara los incidentes que rodean y se encuentran en las propias realidades, sus propias experiencias, sus vivencias internas o externas, sus más cercanas circunstancias existenciales. A lo largo de su vida, rechazó, desde su mocedad, a la burocracia y el periodismo como modus vivendi: prefirió vender ropa en Tuxtla o fabricar alimentos para ganado. Más tarde combinó la escritura con empleos como comerciante y político. Durante sus últimos años un accidente lo mantuvo postrado en cama y víctima de una innumerable serie de intervenciones quirúrgicas.
Este volumen XIII de la Obra de Fernando Pessoa, que ABADA viene publicando en edición bilingüe y anotada, es el sexto dedicado a su trabajo ortónimo (concretamente al escrito entre los años 1931-1934), y se acompaña en esta
ocasión de un breve pero atractivo y sugerente prólogo del traductor, Juan Barja.
«El 1 de abril de 1931 es un día marcado –y sin duda con su piedra blanca– en la poesía pessoana, un día fasto y significativo. Si en la ‘revelación’ de 1914, diecisiete años antes, el poeta había encontrado de pronto el “drama em gente” –el dramatis personae– y el modo de ser y de actuar –en el doble sentido de este verbo– en la poesía portuguesa de los otros tres nombres de su nombre –a saber, Caeiro, Campos, Reis, como personajes de papel y en su papel de persona
jes–, ahora encuentra la definición detallada y concreta– calculada– de lo que llama “Autopsicografía”, término por él compuesto e ideado que contiene la idea del secreto total de su escritura, en la que encontramos que Pessoa –el que llaman el “Pessoa mesmo”– es en realidad otro heterónimo del que es, simultáneamente, ese ‘mismo’ que ‘él’ es y no es».
(Juan Barja)
Teherán, 1950. Ellie, de apenas siete años, no ha conocido otra cosa que la felicidad. Sin embargo, tras la prematura muerte de su padre, ella y su madre se verán obligadas a trasladarse a una diminuta casa de la parte baja de la ciudad. Más sola que nunca y con una madre ausente, Ellie sueña con encontrar una amiga que la rescate de su aislamiento. Como si el destino hubiera escuchado su súplica, Ellie conoce a Homa el primer día de escuela. Juntas jugarán a todos los juegos imaginables, aprenderán a usar la cocina de piedra de la casa de Homa, recorrerán los coloridos y abigarrados pasillos del Gran Bazar y, sobre todo, compartirán un mismo anhelo: convertirse algún día en shir zan. Mujeres león. Lo que ninguna de las dos podía imaginar en aquellos tiempos felices llenos de promesas de futuro era que la vida y un país al borde de la destrucción iban a entrometerse en su amistad. Quizá para siempre.
Una mañana de octubre de 1988, un misterioso señor de Leiden se presenta ante Pieter Waterdrinker con una propuesta de lo más inusual: introducir de contrabando siete mil biblias en la Unión Soviética. Pieter aceptará ―¿qué otra cosa podía hacer?―, y muy pronto se encontrará viviendo en primera persona una de las mayores revoluciones sociales y culturales de nuestro tiempo, trabajando como operador turístico... con una línea alternativa de negocio dedicada al contrabando. Durante los siguientes treinta años de su vida, Pieter será testimonio, y parte muy activa, de algunos de los grandes cambios que moldearon Rusia en el país que hoy conocemos. Una perfecta oda al alma dividida de Rusia y un relato imprescindible de las luchas del autor con la vida, la literatura y el amor.
Leer un libro de Nora Ephron es como sentarse a cenar con una buena amiga. En sus páginas encuentras un menú de ingenio inconfundible repleto de divertidísimos análisis sobre casi todo, desde su aversión a los bolsos y a las arrugas hasta jugosas indiscreciones sobre su vida amorosa. En esta antología de textos inéditos en español, Ephron nos enseña, entre otras cosas, a ser los anfitriones perfectos sin morir en el intento, nos ilustra en el arte de preparar un buen sándwich, nos relata su cambio de imagen radical y se burla de las revistas femeninas, pero también medita sobre los gajes de su oficio: «Trabajar de periodista es exactamente lo mismo que ser la fea de la orgía. Siempre me da la sensación de estar en un evento increíble, donde todos se lo están pasando en grande (...) mientras yo me quedo al margen, tomando notas de todo».
La soledad del corredor de fondo, de Alan Sillitoe, es uno de los más lúcidos y crudos retratos de la Inglaterra obrera de posguerra. Un libro sobre la guerra de clases, la honradez, la huida y el deseo de aislamiento o individualismo a ultranza que, casi seis décadas después de su publicación original, continúa respirando con la misma hondura seca y el mismo pulso silencioso que lo hicieron inolvidable.
Colin Smith vive en un barrio obrero de Nottingham con su madre viuda, el amante de esta y sus tres hermanos pequeños. Su vida no es ejemplar y tiene la sensación de que el mundo ya ha decidido por él. Cuando roba una panadería y acaba en un reformatorio, descubre algo inesperado: se le da bien correr. En la carrera solitaria de la madrugada encuentra un territorio propio, una claridad que no había conocido, y unos privilegios que no desea para sí, hasta que finalmente tendrá que elegir entre el éxito como héroe deportivo y la soledad del corredor de fondo. Alan Sillitoe reúne en este volumen mítico una descarnada colección de relatos centrados en el sombrío aislamiento de la clase obrera, en los pequeños delitos que se cometen para salir adelante y en la profunda ira que domina a los habitantes de las ciudades industriales, abocados a la desesperación, una realidad que sigue hoy tan vigente como lo fuera hace más de medio siglo.
Oscar Tusquets estaba escribiendo un libro «sobre el coñazo de envejecer y la aceptación de morir» cuando estalló la pandemia y, claro, no pudo resistir la tentación de incluir ahí algunas de sus reflexiones, siempre perspicaces y políticamente incorrectas, sobre la obsesión por prohibir de los gobiernos, sobre el atentado estético de las mascarillas, contra las teorías conspirativas de quienes sostienen que el virus se creó en un laboratorio o contra los apocalípticos y buenistas discursos ecologistas.
Tras llegar a la conclusión de que de la pandemia saldremos más tontos, volvemos al tema del libro, un «panfleto riguroso pero desenfadado de un superviviente» a punto de cumplir los ochenta. Un superviviente que se lanza a un ágil recorrido autobiográfico al ritmo de «me acuerdo de...»–como en el I remember de Joe Brainard y el Je me souviens de Perec– y por ahí asoma desde una Barcelona ya desaparecida hasta el primer encuentro con Dalí, con Amanda Lear de fondo, pasando por un temprano viaje a Italia lleno de peripecias o por evocaciones del mundillo de los arquitectos barceloneses.
Cubrir de literatura los acontecimientos históricos y los espacios donde éstos se desarrollan para resaltar su lado cómico, absurdo, demencial, humano. He aquí el propósito de esta nueva novela de Manuel Longares. La historia aquí es la de las monarquías españolas de Austrias y Borbones, con sus cortes y cortesanos. Desde los siglos dorados del Imperio hispano hasta la centuria de contiendas civiles y asonadas militares que fue el XIX, pasando por el ilustrado Siglo de las Luces. Monarcas, casi todos los que en estas páginas se nos presentan, a los que inquietan menos la paz, la guerra o las geografías inéditas que los poderes de Dios. El espacio es ese Madrid que monarcas y cortesanos moldean a su gusto o eso creen, mientras otro Madrid arrabalero y lenguaraz, donde reina el pueblo soberano, intenta zafarse del abrazo del poder. Y, omnipresente, el río de Madrid que tan a menudo baja desganado y trae de todo menos agua, pero «es el nuestro», metáfora de que se quiere tener todo aunque no haya nada. Con ello, Manuel Longares nos ofrece la que es sin duda una de sus mejores novelas, en la que muestra una comprensión profunda del ser humano, ocupe el lugar que ocupe en la escala social. Un festín literario elaborado con uno de los castellanos más ricos que hoy se escriben y con un depurado sentido del humor y del esperpento que dibujará en el rostro del lector una sonrisa permanente y más de una carcajada.
Antes de que su nombre se convirtiera en una referencia ineludible para pensar las grandes preguntas de la ciencia y sus relaciones con el vértigo, la destrucción y la locura, Benjamín Labatut escribió La Antártica empieza aquí, su primer libro, una colección de cuentos que contenía, en estado larvario, las obsesiones que iban a marcar su literatura posterior.
Publicados originalmente en 2010, y revisados por el autor para esta nueva edición, los cuentos presentan historias en las cuales la realidad se descompone y la experiencia humana se vuelve extraña. Seis narraciones atravesadas por una sensación de amenaza difusa y de violencia latente en las que una decisión mínima lo puede trastornar todo. Algo se quiebra sin estruendo: una certeza, una relación, una identidad. Aquí, la Antártica, más que un lugar o un destino físico, es una frontera: el límite tras el cual se encuentra la muerte o la revelación, el umbral donde el lenguaje comienza a fallar y el ser humano se expone a su enorme fragilidad.