A lo largo de una trama que discurre con gran ritmo y precisión, Jane Austen reúne una galería de personajes característicos de toda una época: la dama empeñada en casar a sus hijas con el mejor partido de la región, las hermanas que se debaten con sus vaivenes sentimentales, el clérigo adulador que peca de oportunista... El estudio de caracteres y el análisis de las relaciones humanas basadas en la costumbre, elementos esenciales de la narrativa de la autora, alcanzan en Orgullo y prejuicio cotas de maestría insuperable.
La presente edición incluye una detallada cronología de la autora. Asimismo, recupera la introducción original en Penguin Clásicos de Tony Tanner, que desarrolló su carrera como catedrático de literatura inglesa y norteamericana en la Universidad de Cambridge, y cuyas agudas reflexiones sobre Jane Austen son la mejor guía para adentrarse en el universo literario de esta autora.
Cuando un petirrojo ayuda a la solitaria y fastidiosa Mary Lennox a encontrar una misteriosa llave, ella no imagina el viaje que emprenderá a traves de la amistad y la reconstrucción de un fascinante jardín abandonado. Con sorprendentes mecanismos de papel, podrás explorar los pasillos de la remota mansión de Yorkshire, introducirte entre la hiedra para encontrar la puerta oculta del jardín e incluso ver cómo crecen las plantas a lo largo de las estaciones.
Frankenstein es el paradigma de novela gótica creada como respuesta a la necesidad de adaptación del viejo mito griego a las modernas realidades científicas y literarias que el incipiente siglo XIX exigía a un grupo de escogidos creadores. La historia inventada por Mary Shelley nos cuenta cómo, a finales del siglo XVIiI, un estudiante de medicina suizo, Víctor Frankenstein, crea una abominable criatura a partir de los restos de cadáveres. El nuevo ser, rechazado por la gente, abatido por la melancolía y sumido en la más cruel de las soledades, degenera en un brutal monstruo que amarga la vida de su creador.
En la poesía y el pensamiento de Khalil Gibran se mezclan dos mundos, el occidental y el oriental, en lo que tienen de más sencillo y más místico.
El subjetivismo de sus ideas trata de impulsar al hombre hacia la divinidad; su rebelión se basa en la paz interior que el hombre necesita para seguir siendo, para vivir de forma auténtica. El mundo, con sus obstáculos y sus miserias, no es para Gibran otra cosa que el camino hacia la purificación personal. El ansia de fraternidad, de generosidad, de acercamiento entre los hombres es la vara mágica que hará habitable nuestro mundo, cruel e insolidario, material y desdeñoso de los valores auténticamente humanos.
Los episodios que conforman esta novela abarcan doce años en la vida del escritor—que se distancia de sí mismo para observarse como personaje—en cuatro escenarios: la Berlín de 1928, una remota isla griega en 1933, Londres en 1938 y California en 1940. De cada uno, el autor recuerda a la persona en torno a la que gravitó su vida: el estirado y solitario señor Lancaster, cuya anticuada moral paradójicamente invitó al joven Christopher a descubrir su erotismo en la libertina Berlín de los cabarets; el rico Ambrose, desencantado de la intolerancia de Inglaterra con la homosexualidad y resignado a llevar una vida donde podrá satisfacer su deseo, pero difícilmente conocerá el amor; Waldemar, un buscavidas que trata de usar a una joven inglesa heredera para huir de Alemania, y Paul, un gigoló estadounidense que vende su encanto a los adinerados personajes que pueblan la próspera industria de Hollywood. A través de todos ellos Isherwood urde un relato íntimo y personalísimo en el que explora la vida secreta de una generación condenada a vivir los afectos como turistas sentimentales.
En una noche helada, un futuro padre lleva a su esposa al hospital cuando está a punto de
dar a luz. Pero la tensa calma del parto se rompe y un futuro se desvanece. Porque nada
está escrito y la promesa del nacimiento puede, en un instante, imponer a la esperanza una
negación tan trágica como inevitable.
A través de una narración acotada a veinticuatro horas, en apariencia simple y lineal,
asistimos a la fragilidad del destino, a la potente fuerza del amor parental y a la aceptación
de una realidad no deseada.
Agnes, una muchacha peculiar que parece no rendir cuentas a nadie y que es capaz de crear misteriosos remedios con sencillas combinaciones de plantas, es la comidilla de Stratford, un pequeño pueblo de Inglaterra. Cuando conoce a un joven preceptor de latín igual de extraordinario que ella, se da cuenta enseguida de que están llamados a formar una familia. Pero su matrimonio se verá puesto a prueba, primero por sus parientes y después por una inesperada desgracia.
La vida es plácida en Kamakura. Amigos y vecinos se acercan a la pequeña papelería de
Hatoko, el negocio familiar que retomó hace un tiempo y donde continúa siendo escribiente.
Entre los trazos de pincel de las cartas que le encargan, se cruzan los destinos más inesperados
y conmovedores de sus clientes. Parece que todo sigue igual, pero Hatoko se ha casado y,
junto a Mitsurō, que tiene una hija pequeña, aprende a ser madre dentro de una familia poco
convencional. Enseña a la niña el arte de la caligrafía, tal como hizo su abuela, y comparte con
ella recetas de todo tipo de dulces y platos tradicionales. De este modo, tejen juntas una
relación única, capaz de crear un nuevo hogar donde sanar las heridas del pasado. A pesar de
que Hatoko es una maestra en el delicado arte de escribir para los demás, tendrá el reto de
escribir la carta más personal que ha hecho en su vida.
Desde hace dos mil años, publicada en 1934, es una de las grandes novelas-testimonio del siglo XX europeo. En ella, Mihail Sebastian, figura clave de la vida intelectual rumana de entreguerras, despliega una meditación narrativa de asombrosa modernidad sobre la identidad, la exclusión y la fractura interior de un tiempo a punto de estallar. En un tono que combina el diario íntimo, la crónica existencial y la observación política, seguimos el recorrido de un joven estudiante judío en la Universidad de Bucarest que se enfrenta al antisemitismo de sus compañeros y profesores. Ajeno al sionismo, crítico con toda forma de fervor ideológico, Sebastian escribe desde una posición tan incómoda como iluminadora: la del que observa desde dentro y desde fuera al mismo tiempo. Entre cafés, libros y debates universitarios, y bajo la sombra creciente del fascismo, el narrador asiste a la transformación de su país y de sí mismo, a la intemperie en una Europa que va cerrando puertas.
Los conocedores reúne tres relatos extraordinarios —uno por cada volumen de la trilogía Cegador— que funcionan como ventanas privilegiadas al universo más íntimo, onírico y desbordante de Mircea Cărtărescu. Una obra capaz de contener —como una miniatura barroca— el vértigo y la belleza inabarcables de la trilogía que cambió la literatura europea contemporánea. En «Los Badislav» asistimos a la huida de un clan arcaico a través de un paisaje que parece surgido del Apocalipsis, habitado por ángeles, demonios y criaturas cuya existencia trasciende toda lógica. «El circo» nos devuelve a la Bucarest de los sesenta, convertida aquí en un organismo vivo. Un niño —el propio Mircea— asiste a un espectáculo donde escarabajos gigantes, alfombras que esconden secretos de Estado y niñas con alas de mariposa se funden en un relato de memoria y revelación. Finalmente, «La boda» arrastra al lector hasta el lago de Como, durante la boda del conde Witold Csartarowsky: un aquelarre de figuras mitológicas, delirios y recuerdos donde los límites entre el tiempo, el sueño y la materia se disuelven para siempre.