Últimas palabras en la Tierra cuenta el final de una historia. También el principio. La historia de un hombre al que llamaremos Ricardo Funes, aunque ese no sea su nombre verdadero. Las tres voces que repasan la existencia desesperada de este escritor, pocos años antes de su éxito y de su muerte temprana, nos adentran en las luces y sombras de una vocación imposible de abandonar. Su entrega visceral a la escritura y el ostracismo que sufrió hasta su reconocimiento tardío por parte de la crítica y los lectores hacen de Ricardo Funes un personaje fascinante que trasciende las fronteras entre realidad y ficción para convertirse en una criatura hecha de literatura.
«Solo en este olvidado embarcadero entre México y Guatemala reuniré el coraje para escuchar a mi corazón y desentrañar lo que sucedió contigo, conmigo, con nosotros, en esta temporada de guerra».
En Frontera Corozal, un pequeño poblado a orillas del Usumacinta, un par de migrantes descubre el cadáver de una chica de catorce años. Pronto se sabe que fue asesinada por su prima y el novio de esta en presencia de dos pequeños de ocho y diez años. Luis Roth, el brillante fundador del Centro de Estudios en Neurociencias Aplicadas, se obsesiona con el caso y convence a su grupo de amigos y colaboradores para averiguar qué pasa en los cerebros de unos niños que se convierten en criminales. Junto con Lucía Spinosi, su alumna más cercana, Roth viaja a Chiapas para iniciar sus estudios pero sufre un terrible accidente. A partir de ahí, la joven neurocientífica será la responsable no solo de continuar el trabajo de su maestro, sino de revelar cada una de las vidas que Roth mantenía en secreto. Sus descubrimientos y el apego que siente por Saraí, la joven culpable, la obligarán a revivir su propia cadena de abusos y a sumar nuevas heridas a las del pasado.
Partes de guerra, una desgarradora investigación sobre los orígenes de la violencia y una meditación acerca de las identidades ocultas de cada uno, provoca y conmueve con dos historias paralelas que alimentan nuestras preguntas en torno a la amistad, la envidia, el amor y las pérdidas.
Un niño napolitano que mira por la ventana y fantasea con ser poeta, una niña de pelo de color azabache que baila en el balcón de enfrente y un amigo con el que batirse en duelo: así comienza la historia de tres personajes cuyos destinos quedan inextricablemente unidos para siempre. Los dos chicos, enamorados al instante de la Milanesa, como se refieren a la misteriosa muchacha, se embarcan en una batalla a muerte por su atención. Años más tarde, ya en la universidad y alejados del mundo de la infancia, los caminos de los dos compañeros se vuelven a cruzar. Nuestro narrador, aquel muchacho soñador, debe enfrentarse a su memoria y lanzarse en busca de la verdadera identidad de la Milanesa.
Tras acoger en su catálogo La espalda de la violinista, primera entrega propiamente dicha de Teresa Gómez, Vandalia recupera en edición íntegra los poemas que formaron parte de un libro nunca antes publicado, con el que la autora granadina se sumó a la poética de la Otra Sentimentalidad. Escritos entre 1980 y 1985, los poemas de Plaza de abastos conforman, como lo define en el prólogo su compañera de generación, Ángeles Mora, un libro luminoso, seductor, que asumía los postulados de la corriente desde una perspectiva específicamente femenina, combinados de una forma muy personal con modos e imágenes de filiación surrealista. La edición se completa con una emotiva presentación de quien fuera el principal teórico de la escuela, Juan Carlos Rodríguez. Plaza de abastos es un poemario que afronta el pasado para interrogarlo y reconstruirlo, cuestionando una por una las palabras que denominan la herencia con que una mujer joven se enfrenta a la vida. Teresa Gómez emprende un proceso de análisis caracterizado por la ternura como resistencia, en un mundo-mercado donde todo se compra y todo se vende. Una búsqueda de las formas poéticas capaces de nombrar esa otra manera de pensar y sentir que ya no acepta la dicotomía razón y sentimiento. Cuatro décadas después, los poemas de la autora perviven como el testimonio de una aventura determinante en la reciente historia literaria y siguen tan frescos e incitadores como entonces, en su doble vertiente sentimental y reflexiva.
En 1960 Shentalinski fue enviado como operario de una emisora de radio a la isla de Wrangel, más allá del Círculo Polar, donde permaneció durante tres años. La isla representó para él una verdadera escuela y la experiencia más importante de su vida, hasta el punto de que le gustaba regresar, siempre que fuera posible. Uno de esos viajes tuvo lugar en 1972, en el marco de una expedición científica para estudiar los osos polares. La expedición se limitaba a dos personas: Shentalinski y Stanislav Biélikov, a día de hoy uno de los mayores expertos en el estudio del oso polar. Y de las dificultades de la expedición da fe el diálogo mantenido en el Departamento de Transportes cuando los dos expedicionarios solicitaron una motonieve. Al dar las dimensiones del vehículo, doscientos por sesenta por cuarenta, el funcionario respondió: 'Las dimensiones justas de un ataúd.' Mi amor, la osa blanca es el diario que Shentalinski escribió durante esos días completado con más de veinte fotografías.
El hijo repudiado de una rica familia vasca venida a menos se enfrenta desde Nueva York a la tierra y al conflicto que abandonó decadas atrás.
"Secretos de familia y un odio viejo que se renueva en cada generación. Esta novela nos habla de la violencia desde un lugar tan íntimo que nos fascina y estremece, y eleva el conflicto a una tragedia clásica. Ahí está el negro corazón de los humanos. Pero tambien la esperanza." Rosa Montero
Borja trabaja como traductor en un organismo internacional de Nueva York, donde vive con John, su pareja. Una noche recibe una llamada de una prima olvidada para comunicarle que su hermano acaba de morir y que ella tiene algo que darle. Hace mucho, en los ochenta, siendo muy joven, Borja abandonó el País Vasco para romper con una familia y una tierra intoxicadas por el odio y la incomprensión. En Estados Unidos se convirtió en otra persona, alguien que, con las raíces arrancadas y un pasado sepultado, abrazó un presente vivido en libertad y en otra lengua. Pero una llamada puede bastar para derribar los muros más altos. Ahora el, hijo maldito de una estirpe venida a menos, es el único heredero del caserón abandonado que domina el mar desde lo alto del pueblo de Algorta.
Saltar la hoguera se inserta ya de forma plena en la senda del intimismo despojado y la contención expresiva que La víspera nos permitía intuir. Consciente más que nunca de que un poema no es lo mismo que la realidad, pero también de que, a cambio de esa certeza, la lectura nos devuelve todo aquello que merece la pena preservarse.
En Labios de piedra, Nancy Huston traza la biografía de Saloth Sar, uno de los mayores genocidas del siglo xx bajo el pseudónimo de Pol Pot, y la contrapone a su propia historia de joven rebelde, a través de Dorrit, su alter ego. Nacida en Canadá, su rechazo a una vida programada la lleva a labrarse su propia formación intelectual y humana. Su búsqueda la llevará al mismo París efervescente y radical que años antes había pisado Saloth Sar. Emigrado a París desde Camboya, Saloth Sar transformará su marxismo teórico en hechos y, ya como Pol Pot, sumirá a su país en un horror sin precedentes. El régimen que instauró causará millones de víctimas. Seres borrados. Al final de su vida afirmaba que siempre obró por el bien de su país. 'Míreme -le dirá sonriendo a un periodista que fue a entrevistarlo unos meses antes de morir-. ¿Acaso parezco un hombre violento?' Dorrit, pequeña revolucionaria de salón, se casará pronto y tendrá hijos e incluso nietos. Contra cualquier pronóstico, terminará por disfrutar con la comida y dando de comer, riéndose a carcajadas y relajándose en largas veladas con amigos. Aunque, año tras año, seguirá torturándose y matándose dentro de sus libros... y sonriendo, fuera de ellos, como si no hubiera pasado nada.
SE PUEDE PERDER TODO. SE PUEDE EMPEZAR DE NUEVO. SOLO SI ERES OTRA. Un fenómeno editorial sin precedentes en la literatura en españolVendida a 22 países antes de su publicación Adelaida Falcón, una maestra caraqueña, fallece tras una larga enfermedad. Su hija Adelaida, de treinta y ocho años, no tiene a nadie y vive en una ciudad donde la violencia marca el ritmo diario de la existencia. Poco tiempo después del entierro, encuentra su casa tomada por un grupo de mujeres a las órdenes de la Mariscala. Llama a la puerta de su vecina sin hallar respuesta: Aurora Peralta, a quien todos llaman «la hija de la española», ha muerto. En la mesa del salón, una carta le comunica la concesión del pasaporte español: un salvoconducto para huir del infierno. La hija de la española es el retrato de una mujer que escapa a todos los estereotipos enfrentada a una situación extrema. Con su primera novela, la periodista Karina Sainz Borgo, se ha convertido en la gran noticia literaria del año.