Tempestad en víspera de viernes reúne toda la obra hasta el momento de una de las grandes poetas españolas de la actualidad, Lara Moreno, desde su debut con La herida costumbre y los poemas incluidos en Despues de la apnea hasta los de su último poemario, Tuve una jaula, así como varias piezas ineditas, algunas compuestas durante la pandemia de 2020. El conjunto es una impactante muestra de una poesía íntima, pegada a lo domestico y descarnadamente visceral, en la que Lara Moreno desnuda con ironía, ternura y calado su intimidad, sensual y dolorosamente perturbadora, la realidad cotidiana que la circunda y su condición de mujer. En este sentido, quizá no sea exagerado afirmar que Lara Moreno es a la poesía lo que Lucia Berlin al relato.
Ulises tiene trece años y acaba de fichar por el Barça, así que se instala en La Masia, donde espera poder alcanzar el sueño de convertirse en jugador profesional. A partir de ese momento, la ilusión de su vida se transforma en una pesadilla, presa de un entorno masculino en el que impera la ley del más fuerte y donde se sobrevive a base de esconder las lágrimas.
Escrito con una prosa quirúrgica e incisiva, Triunfador es un libro que cuestiona los valores depredadores sobre los que se fundamentan el deporte de élite y algunos de los pilares de nuestra sociedad.
Últimas palabras en la Tierra cuenta el final de una historia. También el principio. La historia de un hombre al que llamaremos Ricardo Funes, aunque ese no sea su nombre verdadero. Las tres voces que repasan la existencia desesperada de este escritor, pocos años antes de su éxito y de su muerte temprana, nos adentran en las luces y sombras de una vocación imposible de abandonar. Su entrega visceral a la escritura y el ostracismo que sufrió hasta su reconocimiento tardío por parte de la crítica y los lectores hacen de Ricardo Funes un personaje fascinante que trasciende las fronteras entre realidad y ficción para convertirse en una criatura hecha de literatura.
«Solo en este olvidado embarcadero entre México y Guatemala reuniré el coraje para escuchar a mi corazón y desentrañar lo que sucedió contigo, conmigo, con nosotros, en esta temporada de guerra».
En Frontera Corozal, un pequeño poblado a orillas del Usumacinta, un par de migrantes descubre el cadáver de una chica de catorce años. Pronto se sabe que fue asesinada por su prima y el novio de esta en presencia de dos pequeños de ocho y diez años. Luis Roth, el brillante fundador del Centro de Estudios en Neurociencias Aplicadas, se obsesiona con el caso y convence a su grupo de amigos y colaboradores para averiguar qué pasa en los cerebros de unos niños que se convierten en criminales. Junto con Lucía Spinosi, su alumna más cercana, Roth viaja a Chiapas para iniciar sus estudios pero sufre un terrible accidente. A partir de ahí, la joven neurocientífica será la responsable no solo de continuar el trabajo de su maestro, sino de revelar cada una de las vidas que Roth mantenía en secreto. Sus descubrimientos y el apego que siente por Saraí, la joven culpable, la obligarán a revivir su propia cadena de abusos y a sumar nuevas heridas a las del pasado.
Partes de guerra, una desgarradora investigación sobre los orígenes de la violencia y una meditación acerca de las identidades ocultas de cada uno, provoca y conmueve con dos historias paralelas que alimentan nuestras preguntas en torno a la amistad, la envidia, el amor y las pérdidas.
Un niño napolitano que mira por la ventana y fantasea con ser poeta, una niña de pelo de color azabache que baila en el balcón de enfrente y un amigo con el que batirse en duelo: así comienza la historia de tres personajes cuyos destinos quedan inextricablemente unidos para siempre. Los dos chicos, enamorados al instante de la Milanesa, como se refieren a la misteriosa muchacha, se embarcan en una batalla a muerte por su atención. Años más tarde, ya en la universidad y alejados del mundo de la infancia, los caminos de los dos compañeros se vuelven a cruzar. Nuestro narrador, aquel muchacho soñador, debe enfrentarse a su memoria y lanzarse en busca de la verdadera identidad de la Milanesa.
Versos que nos interpelan sin demora, como un dardo en el pensamiento.
Lumpen pone voz a los desgarradas vivencias de los excluidos, de aquellos que nunca se encuentran en su sitio, que navegan por la vida en una vieja barca sin adivinar el rumbo.
Es un libro tan sagaz como conmovedor, cuajado de referencias urbanas, filosóficas, pero también de los medios de comunicación, la televisión, el cine y de la cultura pop en general. Sus textos son pequeños golpes con un ritmo ágil y dinámico que recuerda mucho a los «Spoken Words», recitales poéticos que combinan la palabra, su entonación, su ritmo, con distintos elementos teatrales.
Lumpen puede ser leído como una performance de la vertiginosa vida de una marginada que lleva toda la vida intentando encajar en un mundo que le resulta incómodo, difícil, a veces inadmisible.
Tras acoger en su catálogo La espalda de la violinista, primera entrega propiamente dicha de Teresa Gómez, Vandalia recupera en edición íntegra los poemas que formaron parte de un libro nunca antes publicado, con el que la autora granadina se sumó a la poética de la Otra Sentimentalidad. Escritos entre 1980 y 1985, los poemas de Plaza de abastos conforman, como lo define en el prólogo su compañera de generación, Ángeles Mora, un libro luminoso, seductor, que asumía los postulados de la corriente desde una perspectiva específicamente femenina, combinados de una forma muy personal con modos e imágenes de filiación surrealista. La edición se completa con una emotiva presentación de quien fuera el principal teórico de la escuela, Juan Carlos Rodríguez. Plaza de abastos es un poemario que afronta el pasado para interrogarlo y reconstruirlo, cuestionando una por una las palabras que denominan la herencia con que una mujer joven se enfrenta a la vida. Teresa Gómez emprende un proceso de análisis caracterizado por la ternura como resistencia, en un mundo-mercado donde todo se compra y todo se vende. Una búsqueda de las formas poéticas capaces de nombrar esa otra manera de pensar y sentir que ya no acepta la dicotomía razón y sentimiento. Cuatro décadas después, los poemas de la autora perviven como el testimonio de una aventura determinante en la reciente historia literaria y siguen tan frescos e incitadores como entonces, en su doble vertiente sentimental y reflexiva.
Desde su irrupción en el panorama literario tras la publicación dePurga, una novela que sigue cosechando premios y excelentes críticas, Sofi Oksanen no ha dejado de sorprendernos con su imaginación desbordante y su denuncia de los dramas humanos. EnEl parque de los perros, combina el realismo más crudo y elthrillerpsicológico para recrear una parte de la historia europea reciente, poniendo el foco en la industria de la fertilidad y los vientres de alquiler a través del vínculo entre dos mujeres en una Ucrania empobrecida tras la caída de la Unión Soviética.
A caballo entre la Helsinki contemporánea y la Ucrania postsoviética,El parque de los perros narra la compleja relación entre la corrupción de Oriente y la codicia de Occidente, y la de dos jóvenes atrapadas en ese implacable engranaje. Extremadamente aguda y perspicaz, Sofi Oksanen teje un relato cautivador sobre la incapacidad de sobrevivir al trauma de un hijo perdido que es, también, un alegato contra la instrumentalización del cuerpo femenino.
En 1960 Shentalinski fue enviado como operario de una emisora de radio a la isla de Wrangel, más allá del Círculo Polar, donde permaneció durante tres años. La isla representó para él una verdadera escuela y la experiencia más importante de su vida, hasta el punto de que le gustaba regresar, siempre que fuera posible. Uno de esos viajes tuvo lugar en 1972, en el marco de una expedición científica para estudiar los osos polares. La expedición se limitaba a dos personas: Shentalinski y Stanislav Biélikov, a día de hoy uno de los mayores expertos en el estudio del oso polar. Y de las dificultades de la expedición da fe el diálogo mantenido en el Departamento de Transportes cuando los dos expedicionarios solicitaron una motonieve. Al dar las dimensiones del vehículo, doscientos por sesenta por cuarenta, el funcionario respondió: 'Las dimensiones justas de un ataúd.' Mi amor, la osa blanca es el diario que Shentalinski escribió durante esos días completado con más de veinte fotografías.