Con la presente edición de "Doña Preocupación", primera novela de Suddermann, recuperamos uno de los autores más injustamente olvidados de la literatura alemana. La obra, basada en parte en sus propias experiencias de infancia y juventud, refleja temas y motivos fundamentales de su época, como el determinismo, plasmado en su (anti)héroe, Paul, el papel de la Iglesia, el especulacionismo y el capitalismo, los conflictos familiares, la posición social de la mujer o los conceptos del deber y de la honra, que quedan entretejidos a lo largo de una trama que el autor conduce hacia un desenlace esperanzador.
Se trata de uno de los libros más influyentes de todos los tiempos, cuya trama se reinterpreta y reinventa continuamente en la literatura, en el cine y en el teatro, y cuyos temas y protagonistas principales persisten, y se han convertido en parte de nuestra cultura. Sin embargo, la esencia de esta novela ha sido demasiado simplificada, distorsionada y remodelada para ser un aviso sobre la derrota del bien frente al mal. La verdadera naturaleza del relato de Stevenson es mucho más compleja. No es una simple exposición de la hipocresía victoriana. Tampoco es un cuento sobre el mal superando al bien (o, como en las obras teatrales y en las películas, el bien superando al mal por su autodestrucción). En vez de eso, es una súplica conmovedora para entender que todos nosotros albergamos tanto un Jekyll, como un Hyde, en nuestro interior. No podemos superar a Hyde; no podemos purificar a Jekyll. Sólo podemos reconciliar las influencias y las fuerzas que operan dentro de nuestros corazones y nuestras mentes. Como señaló Chesterton: «La verdadera punzada de la historia no es el descubrimiento de que un hombre es dos, sino el hallazgo de que dos hombres son uno».
Jonathan Harker viaja a Transilvania para cerrar un negocio inmobiliario con un misterioso conde que acaba de comprar varias propiedades en Londres. Después de un viaje plagado de ominosas señales, Harker es recogido en el paso de Borgo por un siniestro carruaje que lo llevará, acunado por el canto de los lobos, a un castillo en ruinas. Tal es el inquietante principio de una novela magistral que alumbró uno de los mitos más populares y poderosos de todos los tiempos: Drácula.
Las de Bram Stoker y Jonathan Harker fueron vidas paralelas. Stoker era el secretario particular de Henry Irving, un reputado actor shakespeariano y propietario del Lyceum Theatre de Londres; Harker, el del enigmático conde Drácula, quien lo convocó a su castillo de Transilvania para negociar la adquisición de una mansión en Londres.
Jonathan Harker viaja a Transilvania para cerrar un negocio inmobiliario con un misterioso conde que acaba de comprar varias propiedades en Londres. Después de un viaje plagado de ominosas señales, Harker es recogido en el paso de Borgo por un siniestro carruaje que lo llevará, acunado por el canto de los lobos, a un castillo en ruinas. Tal es el inquietante principio de una novela magistral que alumbró uno de los mitos más populares y poderosos de todos los tiempos: Drácula.
onathan Harker, un joven pasante de abogado, debe viajar a la lejana Transilvania para atender a un misterioso cliente. Harker descubre pronto que algo se oculta tras los viejos muros del castillo del conde Drácula, secretos que hunden sus raíces en antiguas leyendas y arrojan una amenazadora luz sobre el extraño comportamiento de su anfitrión.
Así da inicio esta estremecedora novela magistral en la que se reúnen los grandes ejes temáticos de la novela vampírica por antonomasia: la lucha entre el bien
y el mal y la sexualidad del vampiro, en un despliegue estilístico abrumador.
Drácula es una bella historia de amor, al tiempo que terrorífica y original, convertida en una obra de referencia y en un clásico indiscutible e imperecedero dentro del género de terror.