Keawe es un joven hawaiano que siente la necesidad de conocer otras tierras, por lo que se dirige a San Francisco. Allí descubre una casa hermosa cuyo dueño parece algo triste y asustado. Al entablar conversación con él y preguntarle el motivo de su tristeza, el anciano le enseña una botella de vidrio, con un contenido blanco, lechoso. Asombrado, el viejo le cuenta que en esa botella habita un demonio rodeado por el fuego del infierno que puede conceder cualquier deseo, excepto uno: alargar la vida a una persona. Para eso, el dueño de la botella debe cumplir una serie de requisitos: debe vender la botella a otra persona antes de morir y vender la botella a menor costo del que la compró o irá al infierno donde habita el mal.
Célebre por ser la autora de La historia de Genji, considerada la primera novela de la historia universal y cumbre de las letras japonesas, la dama Murasaki (ca. 973-ca. 1013) nació en el seno de una rama menor del poderoso clan Fujiwara y llegó a ser dama de honor en el séquito de la emperatriz Shôshi. Texto de valor literario y documental, más que autobiográfico, El diario de la dama Murasaki extrae su encanto de la fusión entre lo objetivo y lo subjetivo propio de la prosa femenina del esplendoroso periodo Heian, así como de su capacidad de evocación de un mundo -el de la corte imperial de entonces- que, por su propia lejanía en el tiempo y en el espacio, en la sensibilidad, en los comportamientos y en las actitudes, resulta tan sugerente y maravilloso como un reino de fantasía.
El duelo es una novela del escritor ruso Antón Chéjov. Publicada por primera vez en 1891 en el periódico Tiempo Nuevo, esta obra exhibe la prosa madura de Chéjov en un importante período de transición en la literatura y la cultura rusas.
La novela se sitúa entre el ocaso de la gran novela realista rusa y el auge de las tendencias vanguardistas que vendrían a definir la era modernista en vísperas de la Revolución Rusa. El duelo es una carta de amor a la literatura rusa del siglo XIX, que al mismo tiempo cita e imita los principales logros estilísticos literarios que la precedieron y marca el comienzo de un nuevo período, cuando las batallas ideológicas del pasado, representadas en la novela por un duelo real, ya han sido peleadas.
Aunque su faceta más conocida es la de novelista, Emilia Pardo Bazán fue, entre otras cosas, una fecunda autora de cuentos, de los que publicó alrededor de seiscientos cincuenta. Uno de los temas con mayor presencia en su obra cuentística es el de la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres, asunto este que también aparece en algunas de sus novelas y en varios de sus artículos. Esta antología, editada y prologada por Cristina Patiño Eirín, profesora de la Universidad de Santiago de Compostela, reúne treinta y cinco de los cuentos de Pardo Bazán que giran en torno a este tema. Variados en cuanto al punto de vista, al tono, a la ambientación, a la clase social de sus personajes, a la relación que existe entre la mujer y el hombre (en la mayoría de los casos es su prometida, su esposa o su hija, pero en algunos no hay ningún vínculo entre ellos) y al tipo de violencia (la física, la psicológica, la sexual, la patrimonial, la social, la simbólica), estos relatos, obra de una escritora que nunca dejó de denunciar la desigualdad entre mujeres y hombres, ofrecen un amplio panorama de la violencia machista y muestran actitudes y comportamientos que siguen vigentes hoy en día. Varios de los cuentos recogidos en esta antología los protagonizan mujeres que no dudan en plantar cara a su maltratador o que se dan cuenta a tiempo de cómo es en realidad el hombre con el que se van a casar y actúan en consecuencia.
UNO DE LOS PRINCIPALES CLÁSICOS DE TERROR PSICOLÓGICO.
Movido por su gran interés en la cuestión de la dualidad del ser humano, siempre atrapado entre el bien y el mal, el doctor Henry Jekyll, un científico y doctor de carácter afable y bondadoso, lleva a cabo un peligroso experimento cuyo control no tarda en perder, con consecuencias trágicas. Su amigo Gabriel John Utterson descubre que existe un extraño vínculo entre el doctor y un tal Mr. Hyde, el principal sospechoso de un asesinato y autor de diversas acciones execrables. Pero Utterson aún tardará en llegar a conocer el terrible secreto que esconde su amigo: Edward Hyde es tan solo la encarnación del componente maligno de la personalidad del doctor.
Robert Louis Stevenson fue uno de los gigantes de la novela de aventuras, pero también fue uno de los grandes conocedores de la mentalidad humana, por lo que era de rigor que tarde o temprano escribiera un clásico imperecedero como El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (1886). Lúcido testigo de la Revolución Industrial ocurrida en el Reino Unido, Stevenson reflexiona acerca de los límites del método y de la ética científicos, pero, sobre todo y de una manera absorbente e inolvidable, de la dualidad entre el bien y el mal.