Sherlock Holmes, reconocido universalmente como el mejor de los detectives, se enfrenta, con la inestimable ayuda de su amigo el Doctor Watson, a su primer caso. En una explosiva mezcla de crimen, suspense, pistas falsas y venganza, nuestros héroes deberán seguir el rastro de un misterioso asesino en las calles de Londres. La primera de muchas aventuras por venir, Estudio en escarlata nos introduce en el universo de Arthur Conan Doyle, uno de los padres de la novela policiaca. Un libro imprescindible para todo amante de la literatura que nos lleva a los orígenes de un personaje que se ha convertido en leyenda y que nunca pasa de moda.
Un joven ingeniero retenido por su trabajo en una pequeña localidad de Massachussets observa a un hombre lisiado y envejecido que recoge en la oficina de correos una revista y un sobre con medicamentos. Es invierno y el ambiente del pueblo es claustrofóbico. El aspecto educado del hombre, la edad que no corresponde a su físico, los misteriosos silencios y prevenciones que despierta su presencia en los demás, su vida casi aislada en una destartalada granja con dos mujeres, llevan a preguntarse al ingeniero por qué sigue viviendo en un sitio de donde, como dicen los lugareños, «casi todos los listos se marchan». Pero el hombre tiene un motivo para no haberse marchado, o para haberlo intentado y nunca conseguido: una historia en la que se mezclan la fatalidad del destino y todas las sutilezas del amor prohibido. Ethan Frome (1911) es una nouvelle cuyo escenario –los pueblos y bosques de Nueva Inglaterra– es toda una tradición de la más distinguida literatura norteamericana (de Hawthorne a Lovecraft) pero una excepción en una novelista esencialmente moderna y urbana como Edith Wharton. Sin embargo, desde su publicación, no dejaría de ser una de sus obras más características, uno de los ejemplos más celebrados de su sensibilidad y de su estilo. Un auténtico clásico norteamericano y una auténtica lección de arte narrativo.
De la autora de «Vera». Todo el mundo adora a Milly, la mujer de Ernest Bott. Y es que es la esposa ideal: encantadora, amable, dulce y complaciente, nunca ha dado ningún problema a su marido ni ha provocado ninguna habladuría. Para la admiración de sus cuñados y envidia de sus cuñadas, Milly es una pieza perfecta en la orgullosa familia Bott, que valora por encima de todo su buen nombre y su intachable respetabilidad. Sin embargo, cuando Ernest muere en un accidente de coche y se abre su testamento, llega la sorpresa seguida de las especulaciones y el temor al escándalo. Ernest desheredó a Milly. «Mi esposa sabrá por qué», dejó dicho. Publicado en 1929, Elizabeth von Arnim despliega en «Expiación» una sátira ―hilarante en algunos momentos, desgarradora en otros, y siempre irónica― sobre la hipocresía de la clase media londinense, el arrepentimiento, así como el desamparo y la soledad de las mujeres en esa época.
Extraña confesión apareció en folletines populares en 1884 y 1885. Es la primera novela larga publicada por Antón Chéjov y la única policíaca que escribió el gran autor ruso. Un editor recibe del autor, un manuscrito donde se narra en primera persona la experiencia de un juez de instrucción que sirvió en su juventud en un remoto distrito ruso. El libro resulta ser una novela inspirada en un crimen pasional ocurrido en esa localidad y en cuyo proceso tuvo protagonismo el referido juez. Mediante el análisis del texto, el editor se da cuenta de que el crimen sigue impune, que la persona que acabó siendo condenada es inocente y que los hechos no ocurrieron tal y como los cuenta el autor del relato.
En esta historia ambientada en una Londres cubierta de niebla, Robert Louis Stevenson estudia el vínculo entre el respetable doctor Jekyll y una enigmática figura llamada Edward Hyde, mientras explora las bajezas de la naturaleza humana y acaba tejiendo una fascinante trama de misterio en torno a la búsqueda de un asesino. El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde dio carta de naturaleza a la idea de la doble personalidad, y creó uno de los grandes mitos de la literatura victoriana, que resuena como nunca en español en la estupenda traducción de Miguel Temprano García.
Fausto es sin duda una de las obras fundamentales y más originales de la historia de la literatura. Y quizá su universalidad resida en el hecho de que el lector, cualquier lector, no puede menos que reconocerse en su personaje central, en la parte más negativa, en los defectos o pecados de su protagonista. En efecto Fausto es un heroe negativo que simboliza la eterna insatisfacción del hombre, sobre todo del hombre moderno, que ya no se basta con logros y comodidades materiales. Fausto es un hombre torturado por ansias nunca satisfechas de un no se que, un hombre que se pasa la vida corriendo en pos de nuevas metas que nunca terminan de llenarle… Fausto simboliza todo lo que somos: el hombre entero.