Esplendores y miserias de las cortesanas fue publicada en cuatro partes entre 1838 y 1847 como continuación de Las ilusiones perdidas. Los temas principales tratados en las dos primeras partes son la prostitución y el crimen. La redención a través del arte y la vanidad del artista añaden otros puntos trágicos a la obra.
Además de «El hombre de negocios», este volumen contiene «Facino Cane», publicada en 1837 y escrita en primera persona, comienza evocando la capacidad de observación del narrador.
La Fisiología del matrimonio publicada por vez primera en 1829 con el título Physiologie du mariage ou méditations de philosophie éclectique, sur le bonheur et le malheur conjugal, publiées par un jeune célibataire, supuso un escándalo en el momento de su publicación. No fue hasta la quinta edición de Furne en 1846 que esta obra pasó a formar y conformar los Estudios analíticos. Pese a su moderna estructura y estilo, a medio camino entre la novela y el ensayo, esta obra se considera una de las fundacionales de La Comedia humana.
Pequeñas desazones de la vida conyugal (Petites misères de la vie conjugale), fue escrito entre 1830 y 1846 y publicado parcialmente en revistas y en distintas ediciones distintas de La Comedia humana. La obra es una mezcla de consejos, bocetos e historias sobre todos los detalles de la vida matrimonial. Se incluyen en ella una buena cantidad detallada de situaciones emocionales, financieras y familiares donde escribe sobre los niños, su educación, la psicología, la autoestima o los conflictos. Todo ello de forma precisa y muchas veces con humor.
A los veintinueve años, y tras haber compuesto un buen número de obras para los corrales de comedia, Pedro Calderón de la Barca logró una pieza de capa y espada modélica: La dama duende, amenísimo juego de amores, dudas, osadías y desplantes, cifrados en la tramposa alacena que preside y engrana una acción dramática magistral en su progresión y que se alimenta sobre todo de la confusión y el engaño.
Todas las literaturas han conocido el sueño de un mundo ideal, de pasiones y valores absolutos. El Renacimiento lo concibió con disfraces de pastor; en España, bajo los rasgos de La Diana, que gozó de un enorme éxito editorial desde su publicación (1558-1559).
Con una trama geométrica, perfecta, y con una sapientísima mezcla de naturalidad y artificio, la obra maestra de Jorge de Montemayor ofrece a un tiempo una absorbente novela psicológica y una enciclopedia de la erótica renacentista.