Bajo el título Novelas ejemplares, Cervantes reúne doce novelas cortas de carácter didáctico y moralizante.
Mediante la combinación de realismo, sátira e idealismo, sus argumentos nos presentan un amplio retrato de la sociedad española del de Oro: amores puestos a prueba, jóvenes que no son lo que parecen, pícaros, engaños amorosos, perros que hablan sobre los vicios de los hombres... Cervantes crea un mosaico de personajes y recursos narrativos que consolidaron la novela moderna en castellano.
Cuatro novelas imprescindibles de Miguel de Unamuno reunidas en un único volumen. Las cuatro novelas aquí reunidas -Niebla, Abel Sánchez, La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir- son consideradas, casi unánimemente, como las más destacables de su autor. Son también, sin duda, las más ampliamente conocidas, y las cuatro sumadas bastan para asegurarle el lugar excéntrico pero inesquivable que ocupa en el irregular panorama de la narrativa española del siglo XX. Pese a que sus protagonistas son, respectivamente, un alma cándida, un penitente, una virgen y un sacerdote, sus destinos carecen, hoy todavía más que en su día, de toda ejemplaridad, como carecen también de ejemplaridad, aunque en otro orden, las estrategias empleadas para narrarlos. Y esta es probablemente la razón que los sigue haciendo portentosos y atractivos.
Este libro recoge los escritos inéditos de la visita de Ford a Estados Unidos entre 1926-1927. La metrópolis cautivó al autor inglés, que trata de explicar esa fascinación a través de anécdotas enlazadas por asociación a un lugar o un encuentro: un cruce de calles, un parque, una cena. Ford observa los cambios que ha sufrido la pequeña y vieja ciudad que había conocido veinte años atrás, esa ciudad en la que se instalan todos cuantos llegan de fuera y de la que se marchan todos los que allí nacen. Nueva York se había convertido en una gran ciudad debido en gran medida a los rascacielos, pero los problemas causados por la superpoblación no restan un ápice al amor que el escritor le tiene a su Gotham, refugio de un grupo variopinto de sajones, normandos, daneses, judíos, hugonotes y trotamundos. La Nueva York de Ford es Manhattan y el Bronx, que en los años 20 se convirtieron en centro artístico del país por la iniciativa y apoyo de sus gentes. Un siglo después de la publicación de esta obra, Nueva York no ha perdido nada de esa capacidad de atrapar al visitante por fugaz que sea la estancia. Leer estas páginas puede ayudar a entender las razones.
“Estar tumbado no era para Oblómov una necesidad como lo es para el enfermo o para el que tiene sueño, ni una casualidad como para el que está cansado, ni siquiera un placer como para el perezoso; era un estado normal.” Sin moverse de su diván, enfundado en un raído batín asiático, el héroe de esa novela es la personificación perfecta de la indolencia y la inactividad. Heredero terrateniente, eterno ausente de una hacienda fraudulentamente administrada, con una malograda carrera en el funcionamiento y en un retraimiento temprano de la vida social, Oblómov conocerá de pronto, al cabo de los años y a instancias de su gran amigo, el emprendedor Shtolz, un extraño renacer, una misteriosa sacudida que por un momento le hará creer en la posibilidad de otra clase de vida, en la que asoman insospechadamente la confianza y el amor.
Oblómov (1859) de Iván A. Goncharov es una de las obras centrales de la literatura rusa, una de las máximas ilustraciones del tipo del “hombre superfluo” que tanto preocupó, asimismo, a Pushkin o a Turguéniev. Diálogos y gestos puros, una perfecta organización dramática, un humor sostenido y elocuente y una narración distanciada y comprensiva a la vez son algunas de las claves de esta magnífica novela en la que todo despide vida y claridad.
Estás ante una recopilación de indiscutibles obras maestras del considerado padre de la literatura de terror: el inigualable Edgar Allan Poe. Su legado definió los contornos del género y abrió un nuevo abismo en la narrativa breve: preciso, oscuro, inquietante. Nadie antes había conseguido que lo siniestro adquiriera tanta elegancia. Nadie después ha logrado alcanzar esa perturbadora armonía entre belleza y espanto que se respira en cada una de estas páginas.
Este volumen reúne sus relatos más celebrados, textos imprescindibles que demuestran hasta qué punto lo macabro puede convivir con una prosa exquisita. Poe no escribe para distraer. Escribe para estremecer, para herir con palabras hermosas y afiladas, para recordarnos que la mente humana es un laberinto lleno de pasadizos ocultos.
Aquí se respira el delirio, se palpa la culpa, se escucha el eco de lo irreparable. Leer a Poe es un descenso voluntario al territorio donde la razón se fractura y el horror, lejos de gritar, susurra. Ideal para quienes disfrutan caminando por el borde del abismo, con una sonrisa en los labios.
El poema que les presentamos fue escrito en hexámetros griegos, y en él se narran las aventuras de Ulises, rey de Ítaca, a su regreso de la Guerra de Troya. Son célebres los episodios del cíclope Polifemo, de la hechicera Circe, de la ninfa Calipso, de Nausícaa y la llegada de Ulises a su patria, el encuentro con Telémaco, la muerte de los pretendientes y el reconocimiento por su fiel esposa Penélope.