Inspirados en los Consejos a un periodista de Voltaire, estos Consejos a los jóvenes escritores se publicaron originalmente en 1846, cuando Baudelaire apenas contaba veinticinco años de edad, y se relacionan con su Selección de máximas consoladoras. Tales vestigios juveniles contienen, in nuce, las ideas esenciales del autor respecto al arte de vivir y el oficio de poeta. El libro se complementa con los «Proyectos de prólogos para las ediciones de Las flores del mal», en cuyos bosquejos se desgranan las presunciones del autor en torno a su concepción de la poesía, esto es, preservar los fragmentos de verdad, de bondad y de belleza antes que desaparezcan para siempre. Los vestigios y las presunciones que aparecen en estos escritos constituyen un vademécum o código de civilidad dedicado a los jóvenes literatos, en los que el poeta rebelde hace uso de «una ternura completamente fraternal», no sin leves destellos de ironía. «La rebelión de Baudelaire», en palabras de Walter Benjamin, «ha conservado el carácter del hombre asocial: ella no tiene salida». Comoquiera que sea, mientras la sociedad no se muestre favorable al individuo, seguirá siendo la única rebelión posible. Manuel Neila
«Charles Baudelaire, antes de convertirse en el inmortal autor de Las flores del mal, fue un joven que quiso hacerse un hueco como todo el mundo: a codazos y queriendo aparentar la sabiduría que, por edad, no podía ser más que intuición. Estos escritos demuestran que, pese a alguna que otra ingenuidad, tenía claro desde muy pronto el camino que le llevaría a cambiar el rumbo de la poesía universal». Martín López-Vega
Chejov y Gorki: Anton Chejov (1860-1904) es sin duda una de las figuras literarias más influyentes de la posmodernidad. Su sensibilidad artística ha dejado tras de sí una producción teatral que ha marcado la escena del siglo XX, así como un legado de narraciones que se engrandece con el tiempo. Por su parte, Maxim Gorki (1868-1936) es uno de esos claros ejemplos de implicación entre arte y realidad; un hombre de acción que curtió su experiencia a base de oficios diversos, largos viajes y penurias de toda índole, bagaje que se reflejaría a la perfección en sus personajes y ambientes literarios, fiel correlato de una época convulsa. Como señala Rubén Pujante Corbalán en el postfacio, cuando Gorki y Chejov inician su correspondencia, en 1898, Chejov es ya un reconocido escritor y Gorki comienza solo a afianzar su producción literaria. Se entabla así una relación semejante a la de un maestro con su discípulo, una suerte de diálogo de aprendizaje que sus cartas reflejan a la perfección. Editorial Funambulista publica ahora por primera vez en español la correspondencia entre ambos escritores, una recopilación que es el testimonio de una amistad que aumenta y se fortalece con el devenir de sus protagonistas, una referencia ineludible sobre sus autores, sus obras y su tiempo.
El "Crotalón" (o "Crótalon"), diálogo atribuido a Cristóbal de Villalón, es una obra escrita a mediados del siglo XVI, coincidiendo con un momento de creciente tensión entre las ideas de la Reforma y las nacidas contra esta en Roma y en el Vaticano. El texto, que retoma el argumento de "El gallo" de Luciano de Samósata, nos presenta un agudo y satírico retrato de los vicios sociales, rematado por un último capítulo en que el diálogo se torna una novedosa diatriba contra el estado de cosas de la sociedad europea y española de su tiempo. La renovada interpretación que el autor hace de Luciano, sin separarse por ello de una sólida fundamentación evangélica, avala además una revisión de las costumbres morales y lo sitúa en la línea de los grandes reformadores de la Europa del Renacimiento.
En un artículo publicado en 1894 la novelista inglesa Sarah Grand acuñaba la expresión «Nueva Mujer» para referirse a las mujeres que, rebelándose contra el abnegado papel que les había tocado desempeñar en la era victoriana, empezaban a desafiar convencionalismos y normas sociales y luchaban por ser independientes profesional, política y emocionalmente. No necesariamente militante, aunque siempre enérgica, la Nueva Mujer dio pie a un nuevo prototipo de heroína en literatura: por primera vez pudieron leerse relatos protagonizados por mujeres escritoras, periodistas o detectives, que ejercían la medicina o administraban un banco; mujeres que abandonaban sin melodramatismos a sus maridos, incluso el mismo día de la boda, o que veían la muerte de éstos como una auténtica liberación; mujeres que conseguían que los hombres entablaran con ellas relaciones en pie de igualdad.
Casi siempre ignorado por sus contemporáneos, el genio atormentado de Edgar Allan Poe no tardó en ser reconocido tras su muerte por autores de la talla de Baudelaire, Dostoievski, Jules Verne o Mallarmé. En la actualidad, sus cuentos son considerados como perfectas obras pioneras del terror psicológico y también de otros géneros como la narración detectivesca o la ciencia ficción. Además de recopilar todos sus relatos breves, este volumen se abre con una completa introducción al universo tenebroso y oscuro de Poe, y presenta la célebre traducción de otro maestro del cuento: Julio Cortázar.
Este volumen reúne sesenta cuentos de Chejov cuidadosamente seleccionados y traducidos por Víctor Gallego con la intención de que el lector español disponga de una antología extensa y representativa de la narrativa breve del gran escritor ruso. Prescindiendo de las novelas cortas, ofrece una panorámica amplia -y en muchas ocasiones inedita en nuestra lengua- del cuento chejoviano, desde las implacables piezas humorísticas de sus primeros años hasta las complejas composiciones de su última epoca, en un arco cronológico que abarca de 1883 a 1902.