Con la llegada del rico y apuesto señor Darcy a su región, la vida de los Bennet y sus cinco hijas se vuelve del revés. El orgullo y la distancia social, la astucia y la hipocresía, los malentendidos y los juicios apresurados abocan a los personajes al escándalo y al dolor, pero también a la comprensión, el conocimiento y el amor verdadero.
El gran deseo y afán de la señora Bennet es casar a sus cinco hijas ventajosamente para asegurar su futuro incierto. Por ello, cuando llega a la zona el señor Bingley, un joven acaudalado y soltero que alquila la imponente finca de Netherfield, está convencida de que conseguirá sellar una unión favorable con una de ellas. La novela inicia a lo largo de esa temporada de bailes y se centra en los romances y los compromisos de las jóvenes Bennet, pero también desgrana las consecuencias de esas elecciones y la gran responsabilidad e importancia de elegir marido para las mujeres entonces. En esta novela, Jane Austen presenta un análisis preciso e irónico del amor a principios de s. XIX.
A lo largo de una trama que discurre con gran ritmo y precisión, Jane Austen reúne una galería de personajes característicos de toda una época: la dama empeñada en casar a sus hijas con el mejor partido de la región, las hermanas que se debaten con sus vaivenes sentimentales, el clérigo adulador que peca de oportunista... El estudio de caracteres y el análisis de las relaciones humanas basadas en la costumbre, elementos esenciales de la narrativa de la autora, alcanzan en Orgullo y prejuicio cotas de maestría insuperable.
La gran mansión de Netherfield Park, en la campiña inglesa, tiene nuevo inquilino: el señor Charles Bingley, un joven rico, atractivo y además... soltero. Con la llegada de este buen partido se despiertan las ambiciones de las familias de todo el vecindario, y la revolución es singularmente notable en la casa familiar, de posición más bien modesta, de las cinco hermanas Bennet: Jane, Elizabeth, Mary, Kitty y Lydia. Pronto hará su aparición en la región otro joven, Fitzwilliam Darcy, también adinerado y apuesto, y cuya arrogancia y misterio no dejará indiferente a Elisabeth, la más rebelde de las hermanas… En Orgullo y prejuicio, la novela que la consagró, Jane Austen representa ante nuestros ojos —con su estilo inconfundible de ironía y de aguda sensibilidad para observar la vida y captar todos los recovecos de la mente y del corazón humano— la dramática lucha entre los sentimientos y las conveniencias sociales que caracterizó la sociedad burguesa británica del siglo XIX.
A principios de siglo, G. K. Chesterton se veía envuelto en una (nueva) polémica: la clase intelectual se decía cansada de oírlo criticar las líneas de pensamiento de los demás y no oír nunca la suya. La respuesta no se hizo esperar y en 1908 surgió Ortodoxia, una obra que disecciona la posibilidad de creer. Construida según el principio de un acertijo y su solución, el resultado es un delicioso texto literario, minado de reflexiones agudas, curiosas o divertidas. Este es quizá el mejor y más representativo ensayo de quien fue conocido como Príncipe de las Paradojas.
Obra cumbre de las narraciones victorianas sobre casas encantadas, gracias a la calculada ambigüedad con que Henry James efectúa su retrato de personajes y de situaciones. Un clásico imperecedero del terror psicológico que creó escuela y fue imitado hasta la saciedad. Una bisoña institutriz se hace cargo de la educación de dos niños en una mansión de la campiña británica. Los fantasmas del pasado, reales o imaginarios no tardarán en atormentarla, en un crescendo de situaciones cada vez más desasosegantes que conducen a uno de los finales más terroríficos de la historia de la literatura.