Jules Verne quizá lograra con La isla misteriosa su novela más intrigante y entretenida. La presente edición, en magnífica traducción de Teresa Clavel, se complementa con la introducción de Constantino Bértolo, uno de los críticos literarios más prestigiosos de las letras hispánicas contemporáneas.
Ambientada en la Nueva Inglaterra de los puritanos del siglo XVII, La letra escarlata (1849) narra el terrible impacto que un simple acto de pasión desencadena en las vidas de tres miembros de la comunidad: Hester Prynne, una mujer de espíritu libre e independiente, objeto del escarnio público y condenada a llevar la «A» de «Adúltera»; el reverendo Dimmesdale, un alma atormentada por la culpa aunque digno de la estima general, y Chillingworth, un ser siniestro, cruel y vengativo, que maquina en la sombra.
La presente edición incluye una introducción de la catedrática Nina Baym, cuya labor investigadora se ha centrado en el estudio de la literatura americana del siglo XIX. En el año 2000 recibió la medalla Jay Hubble que otorga la Modern Language Association por sus valiosas aportaciones en esta materia. Es autora, entre otros, del ensayo The Shape of Hawthorne's Career.
Publicada en 1678, La princesa de Cléves tuvo un éxito inmediato y produjo una sonada controversia. Ambientada en los últimos tiempos del reinado de Enrique II de Francia, la novela, considerada precursora de la narrativa psicológica, cuenta el secreto de amor que la noble y galante madame de Cléves, casada con un fiel y leal caballero, siente por el duque de Nemours, uno de los hombres más atractivos de la corte. Advertida por su madre de la fatalidad de esa pasión, madame de Cléves oculta sus sentimientos a todo el mundo hasta que al final se confiesa ante su marido, un acto que desata trágicas consecuencias. Definida como la primera novela moderna de la literatura francesa, La princesa de Cléves constituye un profundo análisis de las pasiones humanas y una turbadora indagación en torno a la inseparabilidad del amor y la angustia.
Los mejores libros jamás escritos. La ironía y el talento se convirtieron, en manos de Edith Wharton, en las armas con las que apuntar y disparar sin temor contra la sociedad de su tiempo. No es fácil para una mujer de la alta burguesía soportar la crítica social. Por eso Kate vive en la Costa Azul, donde nadie la conoce. Ha pasado una eternidad desde que huyó de Nueva York con su amante, y abandonó a su marido y a su hija, entonces una niña. Ahora Anne, convertida en una hermosa muchacha, reclama a su madre, y Kate acude a la llamada. Pero la reconciliación se convierte en tragedia cuando Kate descubre que su hija se ha prometido con Chris Fenno, un hombre a quien conoce demasiado bien. Abre esta edición un texto de Louis Auchincloss, biógrafo de Wharton y cronista último del Nueva York de las grandes familias. «Siempre había tenido su orgullo, y eso era algo que la gente debería tener presente antes de decir ciertas cosas de ella.»
«Será el primer caso, creo, de novela en que se hace burla de la heroína y de su galán. Pero la ironía no perjudica al pathos; al contrario, la ironía subraya el aspecto patético», escribió Gustave Flaubert en el largo proceso de redacción (1851-1856) de La señora Bovary. Alarmados por su «invencible tendencia al lirismo», algunos amigos le habían aconsejado centrarse en «un tema banal, uno de esos sucesos que abundan en la vida burguesa». Al final, tanta sujeción al «tema banal» y tanta refutación del «lirismo», volcadas en la historia de un adulterio en una ciudad de provincias, le valieron un proceso por «ofensa a la moral y a la religión».
En un momento de notable crisis espiritual, Tolstói, basándose en la experiencia real de un viaje que emprendiera dos años antes, escribe La tormenta de nieve (1856). Con una muy fuerte carga metafísica, nos describe, al amparo de las condiciones externas, un sueño y la presencia de la muerte, el punto de inflexión entre el conformismo y el coraje. Memorable y entrañablemente poética, esta narración a medio camino entre la alegoría y el diario nos habla de la toma de conciencia de uno mismo y de sus retos.