En Frankenstein, la inmortal obra maestra de la escritora británica Mary Shelley, nos adentramos en un mundo tenebroso y perturbador que desafía los límites de la ciencia y la moral. Adaptada al cine en numerosas ocasiones, esta novela gótica ha dejado una profunda huella en la literatura y en el imaginario popular.
El relato sigue la historia del científico Víctor Frankenstein, que, obsesionado con la idea de desafiar las leyes de la vida y la muerte, crea un ser aberrante a partir de miembros de cadáveres. Pero lo que comienza como un experimento ambicioso y audaz, se convierte rápidamente en una verdadera y terrorífica pesadilla a medida que el monstruo adquiere conciencia de su existencia y trata de vengarse de su creador…
¿Quién escribió Sentido y sensibilidad? ¿Lo hizo Jane Austen, una dama, a secas, sin nombre ni apellido, una dama sumamente culta y aguda que sabe bien cómo vive la aristocracia terrateniente, que conoce los rituales de la burguesía londinense, a quien le consta hasta qué punto el mundo es inestable y cómo todo cambia a despecho del sentido y en el tumulto de la sensibilidad?
La Vorágine tiene un elevado componente de denuncia social, que nos alerta del olvido institucional que sufrían los habitantes de la selva colombiana, y que puede trasladarse a los tiempos actuales. En la selva, la vida no tiene importancia alguna. Para poder sobrevivir se recurre a la "ley del más fuerte", y no hay otra opción. Los personajes deben aceptar esta cruel realidad y convivir con ella. Deben hacerse fuertes y resistir con entereza lo que se les viene encima. El dolor, el sufrimiento, las enfermedades, las injusticias y las duras condiciones climáticas deben superarse para poder seguir adelante. Todo vale en "la ley de la selva". Esta impone sus normas y transforma a todo aquél que se adentra en ella. El hombre debe transformarse según sus deseos y vivir bajo sus designios; no tiene otra posibilidad. Al final, la selva terminará por devorarlos.
La novela El fantasma de la Ópera está dividida en veintiséis capitulos, en los que, con el nexo común de un investigador que es quien nos introduce en la trama asegurando directamente que «el fantasma de la Ópera existió de verdad». Existen novelas para las que el entorno donde se desarrollan adquiere la importancia de un personaje esencial en la narración. En la novela Nuestra Señora de París, de Victor Hugo, la Catedral es una presencia permanente;
y así es en el caso de El fantasma de la Opera, en la que el enorme edificio del Teatro de la Ópera, con su gran complejidad, es prácticamente el único territorio de la intrincada acción. En la novela pueden apreciarse su experiencia como investigador de misterios y
su gran conocimiento de los temas operísticos y de todo lo que rodea a ese mundo de la música y de la ópera en general.