Los mejores libros jamás escritos Edición de Santiago López-Ríos, profesor de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid La emoción, la belleza, el sentido trágico y al mismo tiempo grotesco de las grandes pasiones humanas hallan en La Celestina una de sus más intensas expresiones. El «loco amor» de Calisto y Melibea, enhebrado con los hilos de una «bruja», Celestina, culmina fatalmente con la muerte de ambos. Fernando de Rojas es capaz de contarnos esta historia con una habilidad insospechada, que ata al lector a un texto poderoso y magnífico y que obra el milagro de llenar de pasión la lectura misma.Esta edición incluye una introducción que contextualiza la obra, un aparato de notas, una cronología y una bibliografía esencial, así como también varias propuestas de discusión y debate en torno a la lectura. Está al cuidado de Santiago López-Ríos, profesor de literatura española de la Universidad Complutense de Madrid. «¿No sabes que alivia la pena llorar la causa? ¡Cuánto es dulce a los tristes quejar su pasión!»
Los fragmentos más antiguos que se conservan de La epopeya de Gilgamesh son obra de un poeta paleobabilónico que escribió hace más de tres mil setecientos años. Fue compuesta en lengua acadia, pero sus orígenes literarios se remontan a cinco poemas sumerios. En ella se cuenta la historia de Gilgamesh, el gran rey de Uruk, sus encuentros con monstruos y dioses, su enfrentamiento y posterior amistad con Enkidu el salvaje, el nacido en las tierras altas, y su arduo viaje en busca del secreto de la inmortalidad. Además de abordar temas como la familia, la amistad o los deberes del rey, La epopeya de Gilgamesh versa, sobre todo, de la lucha eterna del hombre contra el miedo a la muerte.
La versión de Andrew George -la de referencia en el mundo occidental- la introducen palabras muy sabias de Jose Luis Sampedro. Como cierre, un epílogo sobre la pervivencia del mito realizado por los profesores de comunicación audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra Jordi Balló y Xavier Perez.
En La vuelta al mundo en ochenta días se narran las extraordinarias peripecias del flemático caballero británico Phileas Fogg y de su alocado ayudantes de cámara francés Passepartout, durante su intrépido intento de dar la vuelta al mundo en sólo ochenta días con el fin de ganar una apuesta con sus colegas del Reform Club, en la que arriesga la mitad de su fortuna.
Julio Verne está considerado por una inmensa mayoría de lectores el padre del reputado género literario de la ciencia ficción y de la moderna novela de aventuras. Las populares obras de este célebre escritor, poeta y dramaturgo francés se encuentran entre las más traducidas del mundo y han ejercido una profunda influencia en los millones de lectores que desde los más recónditos rincones de este planeta han tenido la suerte de vivir, a través de su lectura, los extraordinarios acontecimientos que narra con una viva maestría y una visión de futuro que nadie ha podido igualar.
En Las aventuras de Tom Sawyer Mark Twain recreó una época de cercas enjalbegadas y picnis dominicales,cuando el trasiego de la vida desbordaba el Mississippi y la esclavitud estaba a la orden del dia, era los años del antebellum, antes de que la guerra de Secesion marcara la historia de Estados Unidos. Sin embargo, mientras Tom Sawyer forma una banda de piratas para ir en busca de un tesoro enterrado,o cuando esta compartiendo un brebaje con el gato de la tía Polly,lo que se proyecta no es solo el mundo de estados sureños en el siglo XIX,sino la ilusión de una infancia eterna.
La novela emblemática de la picaresca española
Edición de Florencio Sevilla Arroyo, catedrático de Filología Española en la Universidad Autónoma de Madrid
El Lazarillo de Tormes inauguró el genero de la novela picaresca. Relata las desventuras que un joven de origen humilde sufre al servicio de sus amos, entre los que se cuentan un ciego, un clerigo y un hidalgo pobre. Los avatares por los que pasa Lázaro son un magnífico pretexto para plasmar una ácida crítica a la sociedad de la epoca. Asimismo, el tratamiento de la anecdota, el lenguaje sobrio y eficaz, y una nueva concepción en el uso de los personajes propiciaron una renovación en la literatura del momento.
Esta edición incluye una introducción que contextualiza la obra, un aparato de notas, una cronología y una bibliografía esencial, así como propuestas para fomentar el debate en torno a la lectura. Está al cuidado de Florencio Sevilla, catedrático de literatura española de la Universidad Autónoma de Madrid.
"Yo le satisfice de mi persona lo mejor que mentir supe, diciendo mis bienes y callando lo demás."
Poeta magnus omniumque praeclarissimus, define Agustín de Hipona a Virgilio en su Ciudad de Dios (1,3). Y, aunque diga Suetonio que «detractores nunca le faltaron», lo cierto es que Virgilio ha logrado en la historia el raro privilegio de complacer a tirios y troyanos. No así Horacio, a quien Papini le propinaba los epítetos de «rechoncho y plagiario», mientras honraba al «celta Virgilio» con los atributos de «amoroso» y «tierno», y embellecía su corona de laurel con una bucólica descripción en que evocaba «al hombre del campo, al amigo de las sombras, de los plácidos bueyes, de las abejas doradas, al que había descendido con Eneas a contemplar a los condenados del Averno y desahogaba su inquieta melancolía con la música de la palabra?»La música de la palabra. En cierto endecasí-labo recuerda Borges «la voz de plata y luna de Virgilio», que coloca al lado de la antigua de Homero. Tal vez sea verdad que Roma no hubiera sido Roma sin Virgilio, como afirmaba un Andrés Bello en la indecisa frontera entre la reali-dad y la ficción. Y es que, en efecto, todos los imperios han caído menos el de sus hexámetros.¿Conoció Borges la traducción de Espinosa Pólit? Quizá la pregunta sea ociosa y su formulación correcta sería: ¿Pudo no conocerla Borges? Hay un célebre fragmento de hexámetro, aquel que dice: tacitae per amica silentia lunae (II 255),que tácitamente Borges rememora en el último poema de La cifra:La amistad silenciosa de la luna,cito mal a Virgilio?¿Conoció Borges la traducción de Pólit, que recrea la música de la palabra? En todo caso ese mismo verso había sido traducido por Espinosa del siguiente modo:El silencio amistoso de la luna?Solo que él prefirió no añadir: traduzco bien a Virgilio. Entre sus inclinaciones lectoras citaba Montaigne a Virgilio, y en particular sus Geórgicas, que consideraba «la obra más lograda de la poesía». A su lado, el libro quinto de la Eneida le parecía el más perfecto» (II 10).