"Las ideas surgen en los momentos más inesperados. La magia de un instante, una breve mirada, un pensamiento que salta a la mente como una chispa y pide ser llevado a la realización. Durante un vuelo en helicóptero de Santo Domingo a Punta Cana, cuyo propósito fue todo otro que tomar fotos aéreas de los paisajes dominicanos, fuimos invadidos por la belleza que se extendía bajo nuestros pies. La cámara respondió a esta insospechada gracia con una serie de fotos que brotaban una tras otra: los campos de caña que ondeaban bajo la brisa, las olas que sacudían las agrestes orillas del mar. Pronto se estableció un diálogo animado entre los aires y la tierra. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, la ¡dea del libro nació. Este viaje nos llevó a muchos otros y su hechizo todavía perdura en nuestras mentes. Esperamos haber logrado transmitir al menos una parte de la profundidad de esta experiencia y contribuir a revelar ante Ustedes una cara desconocida de la República Dominicana. ¡Disfruten!"
El camino hacia Pedernales es todo un espectáculo. Colocado entre cadenas de montañas ubicadas a la orilla de la carretera y playas de aguas multicolores que dibujan los bordes del mapa de la Patria. Playas vírgenes y montañas hermosas en las que vive y espera una impresionante biodiversidad. Tierra agreste, sol ardiente, nubes blancas. La Bahía de las Águilas, el Hoyo de Pelempito, la Laguna de Oviedo y la Reserva de la Biósfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo constituyen su carta de presentación. Esta provincia te espera con los brazos abiertos en señal de bienvenida y te dice de una forma dulce, pero firme, que ha Pedernales, el que va una vez, regresa.