«Este libro no tiene más pretensión que tratar de manera sencilla algunos aspectos que conciernen al hecho de escribir. Mi intención no es otra que mantener una conversación amigable con las lectoras y lectores para agradecerles que durante cincuenta años hayan seguido leyéndome».
Gracias es un texto delicioso y excepcional, una suerte de memorias literarias en las que Carme Riera desvela las motivaciones que han alumbrado durante medio siglo su labor como escritora. Un libro profundamente personal que nos abre a los lectores una ventana al oficio de escribir, con sus luces, sí, pero también con sombras.
Con la sensibilidad que la caracteriza, la autora comparte algunos momentos íntimos, como el de aquel ya lejano 23 de abril de 1975 en el que la joven tímida que acababa de publicar el libro de relatos Te dejo, amor, en prenda el mar, solo firmó un ejemplar en la feria de Sant Jordi, y que tal vez por su excepcionalidad, recuerda con todo detalle. O la tristeza que sintió, años más tarde, mientras se hallaba inmersa en la historia de En el último azul, cuando comprendió que sus personajes estaban abocados a morir en la hoguera. Nos habla también de cómo su amor por la pintura y la correspondencia ha influido en su escritura, hasta convertirse en parte inseparable de su voz narradora. Y nos invita a reflexionar sobre lo que significa vivir inmersa en la literatura no solo como escritora, sino también como profesora.
Indispensable en la bibliografía de Benedetti, Gracias por el fuego es una novela que supera los tópicos, para inundar de vida y aprendizaje la experiencia del buen lector. Ramón Budiño quiere matar a su padre, quien representa lo peor de un país, Uruguay, y de una clase social que ha huido de su propia responsabilidad por el miedo a ser censurada. El peso del caudillismo en la vida cotidiana después de más de un siglo de independencia es para Ramón señal de que nada se ha renovado; de que todos siguen inmersos en una mentalidad política y social que impide tanto el desarrollo colectivo como el personal. La frustración por no poder matar a su padre a pesar de haber planeado concienzudamente su asesinato representa una fiel metáfora de la tela de araña en la que Ramón lleva atrapado durante años.
En Guirnalda con amores las viejas heridas de la condición humana son tamizadas por Bioy Casares a través del cuento, del aforismo o la fábula en un vaivén tan entretenido como implacable.
Definido por el propio Bioy como una «despreocupada miscelánea», Guirnalda con amores consta de once secciones que alternan relatos de alto vuelo plagados de escenarios mediterráneos, hoteles e infidelidades de todo tipo que, aun cuando salen a la luz, nunca son lo que se esperan con una serie de aforismos entre filosóficos y cotidianos que se leen con la voracidad de un TikTok literario. Un inesperado poema final, tan porteño como cada una de esas calles que se van nombrando en plena marcha, corona el que tal vez sea el libro más original y sorprendente de Adolfo Bioy Casares.
Solemos identificar a María Moliner con su diccionario, «el más completo, útil y divertido de la lengua castellana», según García Márquez. ¿Pero por qué se sentó a escribirlo a los cincuenta años, en plena dictadura franquista? ¿Cómo pudo completar, prácticamente sola, el diccionario de autora más importante de todos los tiempos? Hasta que empieza a brillar cuenta la historia íntima de María Moliner, partiendo de una atractiva premisa literaria: narrar de cuerpo entero a la protagonista a través de su vínculo con la lengua. A la vez, nos propone una sugerente hipótesis: ¿y si su diccionario fuese también una suerte de autobiografía oculta? Esta es la vida novelada de una figura apasionante, retratada desde una infancia difícil hasta un final insospechado, pasando por su extraordinaria labor como bibliotecaria en la República o su polémica candidatura a la Real Academia. Entre la investigación y la imaginación, combinando la comedia, el drama familiar y la tragedia colectiva, se abre paso la historia de una resistencia secreta. Un acto de justicia con el legado de una mujer que vivió a contracorriente y exploró las palabras hasta que empezaron a brillar.
Una impresionante fusión de los géneros policiaco e histórico en la nueva novela de Leonardo Padura. En 1939, el barco S.S. Saint Louis, con novecientos judíos que lograron huir de Alemania, estuvo fondeado varios días frente al puerto de La Habana a la espera del permiso para los refugiados. El niño Daniel Kaminsky y su tio esperaron en el muelle a que desembarcaran sus familiares, confiados en que usaran ante los funcionarios el tesoro que portaban a escondidas: un pequeño lienzo de Rembrandt que perteneció a los Kaminsky desde el siglo XVII. Pero el plan fracasó y el barco regresó a Alemania, llevándose con él toda esperanza de reencuentro. Muchos años después, en 2007, la noticia de que ese lienzo se subasta en Londres, provoca que el hijo de Daniel, Elías, decida viajar a La Habana desde Estados Unidos para aclarar qué sucedió realmente con el cuadro y su familia. Solo alguien como el Conde puede ayudarle en la misión. Y en los encuentros y las conversaciones sabremos que Daniel decidió cambiar radicalmente de vida y que le atormentaba un crimen. También que ese cuadro, una imagen de Cristo, tuvo como modelo a otro judío, que en la Amsterdam del siglo XVII rompió todas las convenciones de clase y de religión para trabajar en el taller de Rembrandt y aprender a pintar con el maestro.