Con esta frase ya legendaria, Arturo Pérez-Reverte daba comienzo en 1996 a la primera de las novelas protagonizadas por el capitán Alatriste, un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín en el Madrid del siglo XVII. La serie se fue completando con otras seis entregas, que se encuentran reunidas en el presente estuche: El capitán Alatriste, Limpieza de sangre, El sol de Breda, El oro del rey, El caballero del jubón amarillo, Corsarios de Levante y El puente de los Asesinos. Las aventuras de este personaje único en la literatura española contemporánea constituyen uno de los grandes hitos de la historia editorial reciente en nuestra lengua: las novelas no solo han vendido millones de ejemplares en todo el mundo, sino que además han inspirado cómics, películas, obras de teatro, series televisivas y juegos de rol, y con ella han crecido miles de jóvenes lectores.
Cartas a Teresa recoge la correspondencia, hasta ahora inédita, sostenida entre Jorge Guillén y su hija Teresa entre 1948 y 1984. En 1947 fallece Germaine Cahen, la primera esposa del poeta, y desde ese momento, Teresa, la hija mayor del matrimonio, se erige como el soporte de la familia y de su padre; dada la distancia entre ellos, las cartas funcionan como principal canal en esta relación. El epistolario reúne centenares de misivas que se convierten en un valioso testimonio de la vida de Guillén tanto en el exilio (desde 1938 reside en Estados Unidos primero y en Italia, después) como en la etapa de regreso a España, entre 1977 y 1984, año de su fallecimiento. Las cartas nos acercan a su memoria familiar, a sus quehaceres cotidianos (preocupaciones, viajes, reuniones, gastos), a los trabajos ordinarios a los que obliga el oficio de escritor (composición de poemas, tratos con editores, correcciones de pruebas) o a las relaciones académicas y sociales que fue estableciendo a lo largo de su trayectoria profesional. Pero estas cartas son también un valioso testimonio de la figura de Teresa Guillén (Teresa Gilman, de casada), en su faceta no solo familiar sino también cultural e intelectual
«Ya no tengo nada. Solo una fuente inagotable de noches frías, metálicas». «Lo que me hace falta es dejar de sentir esperanza». «A mí nadie puede envidiarme». Estas líneas son parte de la profundidad, de la belleza y de la verdad que atraviesan la memoria del dolor y la voluntad de sobrevivir en una mujer que ha visto irse a su amado entre sus brazos. Con la construcción de un diario, la mirada poética y el cromatismo de los recuerdos, Socorro Venegas nos muestra el proceso oscuro del duelo que recorre un cuerpo y un alma embestidos por la ausencia, la espera y la búsqueda. Las estrellas observan. La luz está ahí. Un mundo enmudecido, de gritos en silencio, retratado con la maestría del ilustrador Gabriel Pacheco.
La protagonista, Joana, es una niña cuyo aburrimiento activa su imaginación. Y así empieza una narración en la que deambulan sus inquietudes e ilusiones desde la infancia hasta la madurez.
Cerca del corazón salvaje es el intento de construir la biografía de Joana desde la infancia hasta la madurez, buscando la verdad interior, estudiando la complejidad de las relaciones humanas, intentando olvidar la muerte, la muerte del padre, que Joana no aceptará jamás.
Norteamérica, siglo XIX. Vástago de una familia que ha practicado la medicina a lo largo de los años, el doctor Robert Judson Cole abandona su Escocia natal buscando un mejor futuro. Tras trabajar con el eminente cirujano Oliver Wendell Holmes, continuará rumbo al Oeste americano junto a su hijo, Robert Jefferson Cole, con el que comparte la pasión por el arte de sanar.
Padre e hijo partirán hasta la frontera de Illinois y de allí a las tierras de Gettysburg, castigadas por la guerra, un territorio que los colonos todavía no han podido arrebatar a los indios sauk. Dispuestos a estudiar las desconcertantes tradiciones curativas de los nativos americanos, aprendiendo de su cultura y sus remedios, padre e hijo parecen haber logrado asentarse. Sin embargo, no han contado con el vórtice sangriento de la Guerra de Secesión, de la que nadie puede escapar...
Siete personajes se quedan atrapados en un hotel rural durante la tormenta de nieve Filomena. Sin cobertura ni conexiones, pero sí con víveres, deciden animar la espera contándose historias, y de ese diálogo, al que se suman los dos hosteleros, saldrán anécdotas que ocuparán ritualmente cada sobremesa, y que no solo les permitirán conocerse entre sí, sino también debatir y aprender de las vidas de los otros. Con el dominio magistral del relato oral de un autor como Landero, las historias que se cuentan estos desconocidos pronto se convierten en confesiones de sus peripecias vitales hechas al calor del momento, en narraciones de algunas experiencias que les han marcado de por vida y que se suceden y entrelazan con auténtica intriga y emoción. Homenaje a las novelas dialogadas clásicas, pequeño Decamerón de nuestros días y sucesión cervantina de relatos ejemplares, Coloquio de invierno es una delicia literaria de principio a fin, un nuevo regalo de un escritor que ha afianzado libro a libro su condición de clásico contemporáneo.