Publicada meses después de la muerte de Bolaño,2666 ha sido unánimemente aclamada por la crítica internacional y por los lectores, y es considerada una obra sin igual en la literatura contemporánea.
Mejor libro en español de los últimos 25 años según Babelia.
La ciudad mexicana de Santa Teresa -trasunto de Ciudad Juárez- atrae como un imán a los protagonistas. Cuatro críticos literarios europeos viajan hasta Sonora tras las huellas del escritor desaparecido Benno von Archimboldi, cuya vida se refiere en la parte final de la novela. Allí conocerán a Amalfitano, el profesor universitario chileno que, junto con su hija, se establece en la ciudad, a la que también llegará el periodista estadounidense Oscar Fate para retransmitir un combate de boxeo. Pero el corazón del relato se encuentra en «La parte de los crímenes» donde, con la precisión de un bisturí, Bolaño narra los asesinatos de mujeres cometidos en Santa Teresa y las infructuosas investigaciones de la policía. En el epicentro del Mal, nada puede parar el horror.
Italia, verano de 1942. Cuarenta niños judíos llegan a la estación de Nonantola, cerca de Módena. Han escapado de la Alemania nazi y, ahora, instalados en una villa de las afueras del pueblo, sienten que lo peor ha pasado. Entre ellos se encuentra Natan, quien inicialmente ve con recelo toda esa atención. Las imágenes de su padre, sacado de casa a rastras en mitad de la noche, de la despedida de su madre y de su hermano pequeño, aún arden en su memoria.
Sin embargo, en Villa Emma no hay estrellas amarillas en los abrigos, ni guetos, ni redadas nocturnas. Este parece ser un mundo totalmente nuevo. Un mundo en el que los campesinos les llevan comida, los leñadores fabrican sus camas y cada uno puede contribuir con su trabajo. Hasta que las tropas nazis comienzan a acampar en Nonantola y para los chicos llega el momento de organizar una nueva huida. Sin embargo, esta vez no están solos, esta vez tienen a todo un pueblo luchando por ellos.
62/ Modelo para armar es el sumun del trabajo cortazariano; un modelo literario en el cual «la trasgresión deja de ser tal», y en el que el lector también deja de serlo para convertirse en una parte activa que va destejiendo imagen tras imagen, frase tras frase, con el fin de descubrir el hilo conductor del relato y dar forma y figura a los personajes. Esta novela es la consecuencia directa del capítulo 62 de Rayuela: hacer un libro en el que se rompa el tiempo y las conductas ordinarias descubran lo fantástico.
Una fría mañana de diciembre de 1984, Griselda, argentina exiliada en Francia, se despierta con un fuerte dolor de cabeza. Tras pedir auxilio infructuosamente a Claudio, su marido, vuelve a casa, llena la bañera y ahoga en ella a sus dos hijos menores. La mayor, Flavia, de apenas seis años, se salva por hallarse en la escuela. Treinta años después, Laura Alcoba entrevista a los supervivientes de esta tragedia y, sin despejar el misterio del acto de Griselda, intenta acercarse a lo inconcebible. Preguntada sobre su madre, Flavia, que ahora es una exitosa fotógrafa, la describe como «presente, amorosa. Muy amorosa».
Tras la Trilogía de la casa de los conejos, Laura Alcoba nos brinda una narración deslumbrante y perturbadora sobre la oscuridad que se esconde en las relaciones más cotidianas y la posibilidad de apostar por el amor y el perdón.
«Obra grandiosa, introducción al reino de los demonios que están dentro y fuera de nosotros.» Die Welt
Abaddón el exterminador cierra la trilogía iniciada conEl túnel y proseguida enSobre héroes y tumbas. Desarrollando en su más amplio registro la metáfora del «Informe sobre ciegos», esta novela incorpora al propio Sabato como personaje en una compleja construcción técnica. Novela galardonada en París como el mejor libro extranjero publicado en Francia en 1976.
Un interesante ajuste de cuentas de Mario Conde con su vida y con sus ídolos literarios, pero también una punzante e inolvidable recreación del Hemingway ególatra y contradictorio, acorralado por sus recuerdos y remordimientos, en los días previos a su suicidio. En la memoria de Mario Conde todavía brilla el recuerdo de su visita a Cojímar de la mano de su abuelo. Aquella tarde de 1960, en el pequeño pueblo de pescadores, el niño tuvo la ocasión de ver a Hemingway en persona y, movido por una extraña fascinación, se atrevió a saludarlo. Cuarenta años más tarde, abandonado su cargo de teniente investigador en la policía de La Habana y dedicado a vender libros de segunda mano, Mario Conde se ve empujado a regresar a Finca Vigía, la casa museo de Hemingway en las afueras de La Habana, para enfrentarse a un extraño caso: en el jardín de la propiedad han sido descubiertos los restos de un hombre que, según la autopsia, murió hace cuarenta años de dos tiros en el pecho. Junto al cadáver aparecerá también una placa del FBI.