Para celebrar el año nuevo, el abuelo Torcuato ha invitado a toda la familia Stilton a... ¡Nueva York!
Y aquí estoy, pero, no sé muy bien cómo, he acabado persiguiendo a una misteriosa roedora por las calles de la ciudad… ¡Seguro que vivo una aventura trepidante!
¡Viaja por el mundo resolviendo misterios con Geronimo Stilton!
¿QUIÉNES SON LOS CAZADORES DE MISTERIOS?
Unos tipos roedores que...
*Aman la aventura y los helados (¡mejor si son de queso gorgonzola!).
*Se divierten, incluso en los momentos más críticos (cuando el helado se derrite...).
*Van más allá de los límites de la realidad (¡para ellos nada es imposible!).
*Viven camuflados (fingen ser... ¡heladeros!).
En Ratonia están por todas partes, donde menos te los esperas. ¿Cómo puedes reconocerlos?
*Tienen un lenguaje secreto (su contraseña es... ¡helado de mascarpone!).
*Se guiñan el ojo continuamente (¡pero a escondidas de los demás!).
*Llevan una chapa dorada (¡en forma de helado!).
¿Quieres ser uno de ellos? Sumérgete en la aventura y... ¡no le quites ojo a los helados!
El clásico de Miguel de Cervantes versionado por Geronimo Stilton
Con su fiel Sancho Panza, Don Quijote vaga en busca de hazañas que le den prestigio.
A sus ojos, todo es una aventura… ¡y los molinos se convierten en gigantes que retar a duelo!
Acompaña a Geronimo Stilton en una serie de divertidas y conmovedoras situaciones donde los más pequeños aprenderán a reconocer y gestionar sus emociones. A través de historias llenas de humor y ternura, los niños descubrirán cómo afrontar sentimientos como la tristeza, la alegría y el miedo de manera saludable. Cada emoción se presenta de forma clara y accesible, ayudando a los lectores a entender mejor lo que sienten.
En Ratonia se preparaban las celebraciones por el Día Mundial de la Amistad y yo decidí lanzarme a un gran proyecto: ¡llevar a escena con mis amigos un musical inspirado en El principito, el famoso libro de Saint-Exupéry! A pesar del gran entusiasmo, el día del ensayo general todo empezó a torcerse y mis intentos por mantener controlada la situación no sirvieron de nada. Al final, agotado, me quedé dormido en el escenario. Y entonces tuve un extraño sueño...
El principito, acompañado por su amigo el zorro, me pedía ayuda para curar su rosa, que se estaba marchitando. Por mil quesos de bola, ¿qué podía hacer yo para devolverle la fuerza y el color? ¡Así comenzó una aventura inolvidable, que me tenía reservada una preciosa sorpresa final!
¿Os ha perseguido nunca un (brrr!) Tiranosaurus Rex? ¿Os habéis perdido alguna vez en el desierto en busca de la pirámide de Keops? ¿Y habéis intentado asediar un castillo medieval? ¡Yo sí, y cómo! Todo empezó así, precisamente así: el profesor Voltio me invitó a partir en un Viaje en el Tiempo con mi familia. ¡Diplodocus, estegosaurios y bosques prehistóricos! ¡Momias, faraones y pirámides! ¡Castillos, caballeros y damiselas! ¡Ah, cuántas morrocotudas aventuras me esperaban...!