Se extinguió en lo más crudo del invierno: los arroyos estaban congelados, los aeródromos casi desiertos, y en las plazas la nieve desfiguraba las estatuas; el mercurio se hundió en la boca del día moribundo. Los instrumentos de que disponemos coinciden en decirnos que el día de su muerte fue un día oscuro y frío.
Se extinguió en lo más crudo del invierno: los arroyos estaban congelados, los aeródromos casi desiertos, y en las plazas la nieve desfiguraba las estatuas; el mercurio se hundió en la boca del día moribundo. Los instrumentos de que disponemos coinciden en decirnos que el día de su muerte fue un día oscuro y frío.
El autor de Ser Rojo vuelve con cuatro historias que desdibujan los límites entre realidad y ficción, en la línea de la mejor tradición del cuento argentino.
«Javier Argüello es, sin duda, uno de los escritores actuales más interesantes en nuestra lengua».
Ricardo Martínez Llorca, Zenda
Un antiguo alumno asiste obligado a una reunión en su colegio luego de treinta años, un periodista varado en Ucrania termina encontrándose en Londres con un escritor del siglo XIX, un conferenciante descubre las calles de Pekín de la mano de una íntima desconocida o un escritor que roza la locura siguiendo la pista de un paciente de un manicomio son los avatares que presenta Javier Argüello en estos cuatro relatos que desafían, de manera magistral, la consistencia del mundo que habitamos.
En las emotivas páginas de esta obra, Quique Palomo (Vida y muerte de Federico García Lorca, Antonio Machado: Ligero de equipaje) adapta la obra de Ian Gibson, en la que trazan un certero recorrido por las vidas de cuatro magníficos poetas de nuestro tiempo: Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández y Juan Ramón Jiménez, en un estudio estremecedor sobre la lealtad a la causa republicana de cuatro de las mejores voces poéticas de la España del siglo XX, represaliada con la muerte en el exilio, el fusilamiento sin juicio y la muerte en la cárcel.
Experiencias cotidianas que se trasforman en historias memorables; rutinas familiares que, con el tiempo, se convierten en recuerdos atesorados; viajes que marcan el curso de una vida. Benito Taibo explora la profunda conexión que existe entre su historia personal y la comida: desde los miedos de su infancia, las celebraciones en la mesa con los amigos, los libros y las películas que lo han acompañado, hasta los sabores que evocan en él a las personas que ha amado y ya no lo acompañan. Del ajo al kebab, esta primera parte de Cuchara y memoria es un testimonio de su propia existencia, pero también, como explica el mismo autor, una forma de vencer el tiempo y conservar la belleza de la vida.