Alma tiene diecisiete años, el pelo castaño, la boca un poco grande y los ojos oscuros.
Tiene dos amigas íntimas, Greta y Nata, un puñado de gente con la que se va de fiesta y el recuerdo de una noche que le gustaría olvidar.
Alma también tiene una cuenta en Instagram (@colemanmiller18, con 950K seguidores), aunque nadie sabe que es suya.
Pero de todo lo que Alma tiene, lo más importante está dentro de la mochila negra que lleva a la espalda. Es algo que va a cambiar su vida en un instante.
«Cuidado, aquí se esconde un violador.»
Es lo que dicen las grandes letras color sangre en la tela que Alma acaba de colgar en la fachada de su instituto.
En una panadería de Ugarte, en el País Vasco, un niño que un verano ha regresado sin habla de un internado en el sur de Francia recupera las palabras gracias a su amistad con dos hermanos gemelos y a algo extraño que descubren los tres en las aguas del canal que baja de la montaña. La dictadura franquista está llegando a sus últimos días. Todo está cambiando en Ugarte y también en el cuartel de El Pardo donde, poco antes, Eliseo, Donato, Celso y Caloco intentan adiestrar una urraca y burlar el coto de caza reservado a los poderosos. La de ellos fue también una historia de amistad, con sus dosis justas de inconsciencia, rebeldía y tragedia.
Años más tarde, las huelgas alentadas por los sindicatos hacen temblar la industria minera de Ugarte. Son ya los turbulentos ochenta, y Eliseo y los gemelos se ven envueltos en una trama de venganza, urdida por el ingeniero Antoine, que parece propia del género negro. El tiempo pasa rápido y transforma todo lo de fuera: llega la música, la televisión con sus realities, el correo electrónico, aunque en el interior de los protagonistas de esta historia se mantienen intactos los silencios, los secretos, las amenazas... No es más que la vida, que discurre como hilos de agua entre las piedras. Pero avanza.
Desde el momento en que Danny Black conoció a Rose Cassidy, supo que ella sería su perdición. Su retorcido amor le dio un nuevo propósito más allá de dominar Miami con puño de hierro. Para Black, fingir su propia muerte y desaparecer en Santa Lucía fue la única forma de escapar del submundo que los había unido. Sin embargo, su reclusión se vio interrumpida cuando un famoso asesino le hizo una oferta que no pudo ignorar.
James Kelly solo tenía un objetivo en mente: vengar la muerte de su familia a toda costa. Pero cuando se cruza con Beau Hayley, una ex policía con el alma torturada, su misión toma un giro inesperado. En lugar de cumplir con su cometido y liquidarla, se enamora perdidamente de ella. Ahora se ve obligado a pedir la ayuda del infame Danny Black. Aunque el retorno del Británico desencadena una guerra aún más peligrosa.
Leer esta magnífica historia es como descorrer un oscuro velo hacia lo desconocido. En esta obra maestra del terror cósmico, H. P. Lovecraft, el arquitecto del miedo ancestral, nos guía hacia un mundo donde las certezas se desmoronan y la cordura se convierte en un frágil espejismo. El relato traza un inquietante descenso hacia las profundidades de lo prohibido, allí donde fuerzas inimaginables aguardan, indiferentes a la insignificancia humana. Con su inconfundible estilo, el autor entrelaza ciencia, mitología y horror, creando una atmósfera tan opresiva como fascinante. La narrativa, cargada de detalles meticulosos, dibuja criaturas imposibles, vastos abismos y secretos olvidados que despiertan tanto la fascinación como el terror. Ese terror que se transforma en más horror, en un horror insoportable, en una exploración de los límites de la percepción, una advertencia sobre la osadía de desafiar lo incognoscible. Con cada palabra, este genio de Providence nos sumerge en un abismo de pesadilla del cual, quizá, no podamos regresar…
Hay libros importantes. Libros influyentes. Libros que cambian vidas. Y luego está El Principito, una obra que ha tocado millones de corazones en todos los rincones del planeta y que ha logrado algo infinitamente más difícil: recordarnos que fuimos niños… y que aún podemos serlo. Publicado por primera vez en 1943, traducido a más de 500 idiomas y dialectos, convertido en símbolo, consuelo y brújula existencial, esta pequeña novela es —hablando claro— un fenómeno literario irrepetible. Un bestseller mundial difícilmente comparable.
A través de un pequeño viajero interplanetario que lanza preguntas desconcertantes a adultos que ya no saben responderlas, Saint-Exupéry despliega con ternura, humor y una tristeza luminosa las grandes preguntas de siempre: ¿qué significa amar?, ¿por qué nos volvemos tan serios?, ¿dónde se esconde lo esencial?
Hay quien dice que este libro es para niños. Otros aseguran que lo entienden mejor los adultos. La verdad es que El Principito no está pensado para una edad concreta. Es para quien lo necesita. Y tarde o temprano… todos lo necesitamos.
Clarissa Dalloway se prepara para dar una fiesta. Eso es todo. Y, sin embargo, eso lo es todo. Porque en esa jornada aparentemente trivial se condensan años de renuncias, recuerdos, decisiones que marcaron destinos, ecos de guerras y vidas que se cruzan sin tocarse. Woolf construye una sinfonía de voces interiores que se entrelazan con el rumor de Londres, creando un retrato de lo humano con una belleza conmovedora y brutal. Imprescindible.