Freddie Montgomery acaba de salir de prisión y es un hombre nuevo. Bajo el pseudónimo de Felix Mordaunt vuelve al viejo caserón de su infancia, donde ahora vive la familia del fallecido Adam Godley, el gran físico cuya teoría revolucionó la concepción del universo. Mordaunt se une a la constelación formada por el hijo eternamente a la sombra del famoso científico, su irresistible esposa Helen, una terca ama de llaves, un biógrafo enamorado —casi rival— y una mujer del pasado que le pide a Felix un inesperado y peligroso favor.
Con esta novela extraordinaria que es a la vez historia de amor —en cuyo centro está Helen, quizá el más inolvidable personaje femenino del autor—, novela de suspense, biografía apócrifa y teoría científica, Banville lleva su narrativa a nuevos horizontes: «Nunca podré volver a escribir un libro así», ha declarado. «Es como todos mis libros unidos en uno solo».
Roma, otoño de 1542. Miguel Ángel se encuentra en el punto de mira de la Inquisición. Vive una profunda crisis religiosa y su amistad con Vittoria Colonna, la marquesa de Pescara, no ha pasado desapercibida. El jefe del Santo Oficio, el cardenal Gian Pietro Carafa, ha ordenado seguir a la dama para identificar el lugar donde se reúne la secta de los Espirituales, encabezada por Reginald Pole, que aboga por el retorno a la pureza evangélica en una ciudad donde la corrupción campa a sus anchas. Roma, que se ha convertido en una ciudad devorada por el vicio, será el cruel teatro en el que se crucen las vidas de Malasorte, la joven ladronzuela que ha recibido el encargo de espiar a los Espirituales, de Vittorio Corsini, el capitán de los esbirros de la ciudad, de Vittoria Colonna y del mismo Miguel Angel Buonarroti, el artista más genial de su tiempo.
Con su encanto en horas bajas, Tommy Wilhelm ha llegado al terrible día de hacer recuento. Y tiene miedo. A sus cuarenta, todavía conserva es ímpetu infantil que le ha llevado al centro del caos: separado de su mujer e hijos, reñido con su padre, su carrera de actor fracasada (un agente de Hollywood lo ha calificado como «el tipo que siempre pierde a la chica»), y con problemas económicos. Tiene que revisar los errores del pasado y curar su espirítu, y para hacerlo, nadie mejor que un misterioso y filosófico timador, pretendido psicólogo, quien le garantizará ese glorioso e iluminador momento de la verdad que está buscando, ofreciéndole una última esperanza: Carpe diem. Vive el momento. Juégatelo todo a una sola carta...
Un cadáver, un taxi boy albino, un brujo africano... Una novela policiaca sorprendente y magistral.
En vísperas de las vacaciones de invierno del año 1999, aparece asesinado en su casa de Buenos Aires el profesor de biología Aníbal Doliner. El crimen le fastidia los planes a la secretaria de la fiscalía, Silvia Rey, que debe hacerse cargo de las diligencias. Las pistas apuntan a un taxi boy albino apodado Copito, que frecuentaba el piso del asesinado. Pero cuando parece que el caso está a punto de cerrarse, la cosa se complica y se cruza con otro asunto criminal en el que está involucrado un brujo africano. Conforme avanzan las investigaciones, todo se va enmarañando y resulta que nada es lo que parecía en un principio.
Una novela que lo cuestiona todo.
Una nueva forma de leer el amor.
Porque a veces la verdad (no) es solo aquello que queremos creer.
Elsa Benavides es una escritora de éxito con una crisis creativa y una obsesión: matar al personaje que la catapultó al éxito. Pero la solución a sus problemas no pasa por electrocutar a Valentina con un móvil en la bañera. Es la punta del iceberg de una herida más profunda.
Decidida a huir para volver a abrazar la escritura, se topa con Darío, un músico recién llegado de París que además es su vecino. Empieza así una nueva historia en la que Elsa es la protagonista. ¿Será capaz de contarlo todo?
En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith, un peón de ese engranaje perverso, trabaja reescribiendo la historia a fin de adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos. Hasta que decide poner en tela de juicio el sistema que los gobierna y somete. A poco de publicar la novela, Orwell escribió: «No creo que la sociedad que he descrito en 1984 necesariamente llegue a ser una realidad, pero sí creo que puede llegar a existir algo parecido». Corría el año 1948, y desde entonces la historia se ha encargado de convertir esa obra -entonces de ciencia ficción- en una advertencia más vigente que nunca.