Tras una boda y un viaje de novios de ensueño, mi vida con Judith comienza a normalizarse. Durante el día, mientras trabajo en mi empresa, mi maravillosa esposa sigue en sus trece de llevarme la contraria en todo lo que puede y más. A pesar de lo mucho que nos amamos, somos especialistas en enfadarnos y en reconciliarnos siempre? Pero un día llega a mis oídos un malicioso comentario contra ella que me hará perder la confianza en mi pequeña. Días liosos. Noches en vela. Discusiones. Problemas, muchos problemas. Por suerte, mi morenita me hace entrar en razón y me doy cuenta de lo tonto y cuadriculado, por no decir gilipollas, que soy, y una vez solucionado todo me suelta el bombazo: ¡voy a ser padre! Si mi vida ya había dado un giro de ciento ochenta grados al conocer a Judith, no me quiero ni imaginar cuánto volverá a cambiar cuando nazca nuestro bebé.
Una banda de ladrones consigue robar algo que, pese a no tener precio, está asegurado en veinticinco millones de dólares: los cinco manuscritos originales de las novelas de Francis Scott Fitzgerald, que hasta hacía poco yacían en una cámara acorazada bajo la biblioteca de la Universidad de Princeton. Un botín imposible de resistir. Bruce Cable regenta una prestigiosa librería en la ciudad de verano de Santa Rosa, en Camino Island. No obstante, muy pocos saben que su auténtico negocio a menudo lo lleva a adentrarse en el peligroso, pero tremendamente lucrativo, mercado negro de los libros y manuscritos robados. Mercer Mann, una joven y endeudada escritora que solía pasar sus veranos en la idílica playa de Camino Island, recibe una propuesta que no puede rechazar. Volverá a la paz de la isla para escribir su novela y, entretanto, se acercará al círculo de escritores de cierto librero de dudosa reputación... y a su interesante colección de manuscritos. Sin embargo, Mercer se pondrá en peligro al descubrir más de lo necesario.
Amor, odio, destino, extrañas prácticas, intriga y acción trepidante inundan las páginas de una novela que se ha convertido en todo un fenómeno editorial antes de su publicación en papel.
«A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe».
Centro de Boston, 24 de diciembre, un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos ocurridos en el misterioso pueblo de Salt Lake diecisiete años atrás.
Con un estilo ágil lleno de referencias literarias -García Márquez, Auster, Orwell o Stephen King- e imágenes impactantes, Javier Castillo construye un thriller romántico narrado a tres tiempos que explora los límites del ser humano y rompe los esquemas del género de suspense.
Abel Brodersen es hijo de un farero y una alcohólica que vive confinado en una minúscula isla de la pequeña población en la que viven. Son los primeros años del siglo XX y las restricciones propias del lugar y el particular carácter de Abel, terriblemente pasivo pero al mismo tiempo ambicioso y soñador, lo convierten en un personaje curioso que se resiste a asentar la cabeza. Jamás renuncia a abandonar sus expectativas de futuro y emigrará a Estados Unidos para huir de un mundo monótono y ruin.
A su regreso se encuentra con un pueblo con dificultades económicas que tiene grandes esperanzas depositadas en él. Pero Abel, que no pretende vivir una vida lujosa, solo anhela regresar a su añorado Kentucky.
Cuando floreció la risa es un relato escrito especialmente por Gioconda Belli para la colección de álbumes Libros de Cordel de Libros del Zorro Rojo, serie que reúne textos de importantes autores como Julio Cortázar, Pablo Neruda, Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Antonio Skármeta y José Saramago. Esta leyenda evoca un misterio insólito: el nacimiento de la risa a través del juego. La depurada prosa de Gioconda Belli y el exquisito talento gráfico de Alicia Baladan se conjugan para develar un mundo secreto y remoto, donde la naturaleza atesora verdades olvidadas.