Azotados por vientos implacables y sumidos en noches eternas, los montes de Kolima se encuentran en uno de los parajes más inhóspitos del planeta. En plena tundra siberiana, en la misma estepa helada donde los gulags fueron escenario de la brutal represión soviética, el nuevo tiempo político ha dado paso a otro tipo de horrores: un centro clandestino de investigación que prohíbe la salida a los operarios y donde, bajo extremas medidas de seguridad, las autoridades realizan turbios experimentos en el más absoluto de los secretos.
La trama se desarrolla sin pausa en paralelo a las peripecias del protagonista, que mientras cruza fronteras de forma ilegal, fingiendo acentos extranjeros, debe improvisar vías de escape imposibles, lidiar con toda clase de enemigos y, en definitiva, jugarse el pellejo para acceder a la remota base.
Para todos los que los conocen, los Delaney son una familia envidiable. Incluso después de todos estos años, los padres, Stan y Joy, siguen teniendo una química evidente y continúan arrasando en las pistas de tenis. Y ahora que han vendido su exitosa academia tienen todo el tiempo del mundo para relajarse y disfrutar de la vida. Sus cuatro hijos nunca llegaron a triunfar en el deporte, aunque han acabado teniendo éxito a su manera y la posibilidad de que empiecen a aparecer nietos en el horizonte llena a todos de felicidad.
Pero ahora Joy Delaney ha desaparecido y la policía está interrogando a Stan. Para tratarse de alguien que afirma ser inocente, parece tener mucho que ocultar. Y sus hijos han comenzado a contemplar el matrimonio de sus padres y su historia familiar con nuevos, y aterrorizados, ojos. Dos de ellos creen que Stan es inocente, los otros dos… no están tan seguros. Y cuando los dos bandos se enfrenten en el más importante partido de sus vidas, todos los secretos de los Delaney van a salir a la luz.
Año Nuevo, Escocia. Una familia de cazadores se contagia de un virus procedente de la sangre de un faisán. Regresan a casa convertidos, sin saberlo, en transmisores de una misteriosa plaga que causará millones de víctimas a una velocidad imparable.
Mientras las personas enferman y mueren, el terror y la locura se extienden por todo el planeta. Pero entre las ruinas y el caos hay un destello de esperanza: un grupo de supervivientes en apariencia inmunes al germen emprende un viaje hacia lo desconocido. Ninguno sabe si el periplo acabará en algún momento, ni si habrá supervivientes. Lo único que saben es que algunos de ellos han desarrollado extraños poderes que tal vez puedan ayudarles a instaurar un nuevo orden.
Porque si ha llegado el final, lo siguiente es un nuevo comienzo.
Nikki vivía tranquila en su isla de Bali... hasta que apareció Alex.
Alex jamás creyó que podría sentir una conexión tan profunda... hasta que conoció a Nikki.
Ella ha descubierto secretos de su pasado que podrían cambiarlo todo.
Él deberá afrontar que hay mundos que nunca se podrán encontrar.
Después de poner un océano de distancia entre los dos, Alex y Nikki descubrirán que no es tan sencillo mantenerse alejados, sobre todo cuando a su atracción se le una un peligro capaz de acabar con todo..., incluso con sus vidas.
¿Qué esconde Alex en Londres? ¿Cuál es la verdadera historia de la familia de Nikki? ¿Se puede poner límites a la pasión? ¿O hay historias donde el amor es más fuerte que la distancia?
«SI LO NUESTRO FUE UN ERROR, QUIERO EQUIVOCARME CONTIGO CADA SEGUNDO DE MI VIDA».
«TREINTA ATARDECERES HAN BASTADO PARA ENAMORARME PERDIDAMENTE DE TI»
Nikki ha crecido en una pequeña isla de Bali. Alex ha aterrizado en ese oasis huyendo de Londres. Ella es veterinaria y da clases de yoga. Él es piloto de aviones y vive rodeado de lujo.
Solo tienen treinta días para estar juntos, así que ninguno de los dos espera la vorágine de sentimientos y verdades a medias que harán que Alex y Nikki vivan un romance para el que ninguno de los dos está preparado.
¿De qué huye Alex? ¿Cuál es la verdadera razón de los miedos de Nikki? ¿Se puede vivir un amor con fecha de caducidad? ¿O hay historias de amor que no tienen billete de vuelta?
Un libro profundamente celebrador. Un canto a los seres tocados por la gracia, capaces de transfigurar la realidad más sencilla en la más sublime.
En Fernando Plata tenemos a un joven poeta cuyo apellido ya indica cierta voluntad alquímica, pues concibe la poesía como transfiguración del sujeto o el objeto, pero desde la pura vigilancia de la conciencia. Y lo que más le importa es reflejar el encanto de la vida y del mundo, en poemas llenos de fuerza y con una dicción hímnica y de fe en esas criaturas del mundo órfico, los altos a los cuales dirige sus himnos. Dotado de profunda imaginación, escribe una poesía visionaria, sometiendo a sus imágenes a una idea rectora, de tal modo que el sentido preside la expresión. Sus ideas de orden proceden de Wallace Stevens, poeta de la imagen no surrealista, pero sí fantasiosa y plena. A Stevens y a Jorge Guillén los celebra como maestros, y su odisea mística está atravesada por el amor y la necesidad de la música. Como señala su prologuista y mentor, José Luis Rey, «Fernando Plata escribe una honda poesía espiritual y nos la entrega como quien ha seguido de cerca al sol hasta la caída de Faetón, para volver a alzarse en brazos de los altos, los seres mágicos y órficos en los cuales la poesía se ha cumplido en plenitud. Y esa plenitud es garantía de salvación. En este primer libro, un libro de himnos para el siglo XXI, el muchacho vigía de la Costa da Morte, con una poesía situada en el límite entre canto y eternidad, ambiciosa y a la vez humilde, nos regala una verdadera aventura del espíritu».