La sonrisa de Audrey Hepburn de Sonia Betancort celebra una danza polarizada entre luz y oscuridad, amor y desamor, carencia y abundancia, dolor y alegría. De fondo, comparece en estas páginas la inspiración de una de las sonrisas y muestras de fortaleza más sobrecogedoras de la historia del cine, la de Audrey Hepburn.
Cuando Sofía acudió a aquella aburrida fiesta vestida de Catwoman, lo último que pensó fue que acabaría fugándose de la mano de Thor y viviendo la noche más disparatada de su vida por culpa de esa lista que encontraron con 101 cosas que hacer antes de morir.
Pero toda noche llega a su amanecer… Y esta ha dejado una resaca terrible.
Por suerte, la posibilidad de coincidir de nuevo con Thor en una ciudad de nueve millones de habitantes es bastante remota.
A no ser que Thor haya llegado para quedarse.
Las fantasías y los anhelos se convierten en su nueva rutina, pero Lily teme que Loren Hale, mientras se recupera de su alcoholismo, acabe viéndola como lo que es: un monstruo. Al fin y al cabo, cuanto más tiempo le es fiel, más control ejerce su adicción sobre su vida.
La relación disfuncional entre Lo y Lily está en la cuerda floja y, además, ahora que están a kilómetros de distancia, se verán obligados a encontrar alguna forma de reconectar. No poder tocarse se convierte en una de las pruebas más difíciles a las que deberán enfrentarse en su camino hacia la recuperación.
Hay amores que no pasan de la superficie, pero hay otros mucho más profundos que la piel. Lily y Lo tienen tres meses para descubrir qué clase de amor es el suyo.
Gabri, una chica de diecisiete años, se rebela, con toda la fuerza confusa de la adolescencia, contra una madre indiferente, una mujer coqueta en decadencia que lidia con su último amor. Con el París de los felices años veinte como telón de fondo, la historia sigue el terrible aprendizaje de Gabri sobre una feminidad dividida entre deseos nacientes y una soledad irreductible, donde el rostro de la persona odiada se vuelve cada vez peor para la joven.
Una novela de iniciación en la que Irène Némirovsky no perdona a esta madre que guarda un sorprendente parecido con la suya y cuyo retrato pinta como una coqueta tan vanidosa como cruel.
2019. Stella Parker tiene la vida que siempre soñó: un esposo al que ama, dos hijos que crecen felices por los que ella renunció a una carrera de éxito como abogada y una hermosa casa en uno de los barrios más elegantes de Washington D.C. Pero tras un extraño encuentro nocturno con su vecina Gwen, la vida de Stella se verá sumida en el caos y el oscuro secreto de su pasado sobre el que ha construido su vida amenazará con salir a la luz.
1987. Julie Waits es una adolescente de 13 años cuyo máximo sueño es ser animadora, la puerta de entrada a una vida de adolescente normal, con amigas y fiestas de pijamas, una vía de escape de la vida con su madre viuda y los novios terribles con los que se lía y que acaban viviendo con ellas.
A medida que Stella reflexiona sobre lo que en realidad llevó a Gwen a su puerta esa noche, la respuesta se vuelve cada vez más aterradora y evidente.
Tucker, un jovencísimo soldado de Kentucky que mintió sobre su edad para alistarse, regresa de la Guerra de Corea con once medallas, cuatrocientos dólares de paga y un cuchillo Ka-Bar. De camino a casa, conoce a una adolescente en apuros con la que acaba casándose y formando una familia. Tucker, que se gana la vida transportando alcohol para el contrabandista Ananias Beanpole, es un hombre de pocas palabras y buen corazón. Sin embargo, no dudará en recurrir a la fuerza para proteger a su familia y reclamar lo que considera que es suyo. Tras casi dos décadas sin publicar un libro de ficción, el autor de "Kentucky seco" regresa con una impactante novela ambientada en una recóndita región de gente humilde y contrabandistas de alcohol que combina lo mejor de la narrativa de Larry Brown y James M. Cain.