Reflexionando sobre el escaso tiempo previsto para recorrer cada país con el Premio Alfaguara, el autor se pregunta si hoy nuestros viajes consisten sobre todo en no ver. «¿Estaré por experimentar una hipérbole del turismo contemporáneo?», escribe. Pero el ritmo radical de su periplo está a punto de brindarle una oportunidad única: comparar todas las capitales latinoamericanas en una misma ráfaga.
Cubrir de literatura los acontecimientos históricos y los espacios donde éstos se desarrollan para resaltar su lado cómico, absurdo, demencial, humano. He aquí el propósito de esta nueva novela de Manuel Longares. La historia aquí es la de las monarquías españolas de Austrias y Borbones, con sus cortes y cortesanos. Desde los siglos dorados del Imperio hispano hasta la centuria de contiendas civiles y asonadas militares que fue el XIX, pasando por el ilustrado Siglo de las Luces. Monarcas, casi todos los que en estas páginas se nos presentan, a los que inquietan menos la paz, la guerra o las geografías inéditas que los poderes de Dios. El espacio es ese Madrid que monarcas y cortesanos moldean a su gusto o eso creen, mientras otro Madrid arrabalero y lenguaraz, donde reina el pueblo soberano, intenta zafarse del abrazo del poder. Y, omnipresente, el río de Madrid que tan a menudo baja desganado y trae de todo menos agua, pero «es el nuestro», metáfora de que se quiere tener todo aunque no haya nada. Con ello, Manuel Longares nos ofrece la que es sin duda una de sus mejores novelas, en la que muestra una comprensión profunda del ser humano, ocupe el lugar que ocupe en la escala social. Un festín literario elaborado con uno de los castellanos más ricos que hoy se escriben y con un depurado sentido del humor y del esperpento que dibujará en el rostro del lector una sonrisa permanente y más de una carcajada.
Harriet y Wyn han sido la pareja perfecta desde que se conocieron en la universidad. Son complementarios como la sal y la pimienta, el té y el limón, el aceite y el vinagre. Solo que ahora, por razones de las que todavía no hablan, ya no lo son. Rompieron hace cinco meses, y todavía no se lo han dicho a sus mejores amigos.
Por eso acaban compartiendo habitación en la cabaña donde, desde hace una década, todos ellos hacen una escapada al año. Durante una semana brillante y animada, se evaden del mundo, dejan atrás los problemas de la vida cotidiana, toman cantidades desmedidas de queso, vino y marisco, y se impregnan del aire salado de la costa rodeados de las personas que mejor les entienden.
Pero este año, Harriet y Wyn están mintiendo a conciencia mientras intentan ignorar lo mucho que todavía se quieren. Porque la cabaña está a la venta, y esta es la última semana que podrán pasar allí todos juntos. No quieren romperles el corazón a sus amigos contándoles la verdad, así que fingen que todo sigue igual. Harriet seguirá siendo la entusiasta residente de cirugía que nunca empieza una discusión, y Wyn el chico encantador y relajado que nunca deja que los problemas trasciendan. Es un plan aparentemente impecable. Tras años enamorados, no debería ser difícil fingir durante una semana ante las personas que mejor te conocen… ¿o sí?
François Villon nació en París, en 1431. De su turbulenta vida nos han llegado pocos datos, la mayor parte relacionados con hechos criminales. Hombre de letras al fin y al cabo, Villon utilizó formas establecidas para sus poemas desenfadados, vitalistas y ofensivos. La frescura de su obra (comparable a la del Arcipreste de Hita o a la de Rabelais) ha perdurado intacta hasta nuestros días.
Hace treinta años la hermana gemela de la agente del FBI Atlee Pine fue secuestrada. Tenía solo siete años y, aunque todo el mundo da por hecho que fue asesinada, para Atlee es un caso que no dará por cerrado hasta descubrir qué ocurrió. Unas vacaciones forzosas la llevan de vuelta a su antiguo hogar y Atlee reúne algunas pistas con los recuerdos de personas que conocieron a la familia. Sus padres, abrumados por la culpa, se separaron tras la tragedia; el padre acabó suicidándose, y poco después la madre la abandonó. La aparición del cadáver de una mujer en plena calle cubierta con un velo de novia la obliga a dejar a un lado su investigación y a concentrarse en atrapar al asesino antes de que vuelva a actuar.
En la casa familiar de La Araira, donde ocho hermanas conviven bajo la sombra de una madre devastada y una estirpe carcomida, cada silencio es una amenaza. La séptima de ellas, Nazarena, barre obsesivamente el patio para ahuyentar las desgracias, pero es en el polvo donde se abren las grietas: las rivalidades de las hermanas, los muertos que regresan, el deseo como huida, los animales que presagian desastres y un pasado que se encarna en visiones y terror. La prosa de Karina Sainz Borgo, llena de intensas imágenes y resonancias ancestrales, ilumina poco a poco lo que intenta ocultar cada una de estas mujeres.
Con ecos de Rulfo, García Márquez, Lorca y el universo de violencia y desesperación de La hija de la española, esta novela explora la fragilidad humana de manera honda y perturbadora, lleva al extremo las tensiones entre culpa, poder y supervivencia, y nos muestra un territorio donde lo real y lo alucinado se entrelazan con exactitud inquietante. Nazarena es la historia de una fractura familiar que late como un corazón enfermo y confirma la maestría de la autora para llevar la tradición a un lugar propio.