Antes de que su nombre se convirtiera en una referencia ineludible para pensar las grandes preguntas de la ciencia y sus relaciones con el vértigo, la destrucción y la locura, Benjamín Labatut escribió La Antártica empieza aquí, su primer libro, una colección de cuentos que contenía, en estado larvario, las obsesiones que iban a marcar su literatura posterior.
Publicados originalmente en 2010, y revisados por el autor para esta nueva edición, los cuentos presentan historias en las cuales la realidad se descompone y la experiencia humana se vuelve extraña. Seis narraciones atravesadas por una sensación de amenaza difusa y de violencia latente en las que una decisión mínima lo puede trastornar todo. Algo se quiebra sin estruendo: una certeza, una relación, una identidad. Aquí, la Antártica, más que un lugar o un destino físico, es una frontera: el límite tras el cual se encuentra la muerte o la revelación, el umbral donde el lenguaje comienza a fallar y el ser humano se expone a su enorme fragilidad.
La cafetería Torunka está escondida en una angosta callejuela de Tokio, un rinconcito del barrio frecuentado tanto por gatos del vecindario como por turistas. Entre sus clientes habituales se encuentran Chinatsu Yukimura, una misteriosa joven que siempre deja una servilleta doblada en forma de bailarina antes de marcharse; Hiroyuki Numata, un hombre de mediana edad que ha vuelto al barrio en busca de la vida feliz que abandonó años atrás, y Shizuku, la hija adolescente del propietario de la cafetería, quien sigue tratando de superar la muerte de su hermana mientras se enamora por primera vez.
Si bien la cafetería Torunka sirve un café ideal, lo que les proporciona a esas almas desdichadas es algo infinitamente más valioso.
Cada tres inviernos dos personas desaparecen en Darkwell.
El único rastro es un reguero de sangre sobre la nieve.
¿Hay un asesino suelto en el pueblo o no es más que un castigo divino por los secretos que allí se ocultan?
Un joven cura llega en busca de respuestas sin saber que encontrará un amor que lo corromperá y una oscuridad que se apoderará de su alma.
Es tiempo de cacería en Darkwell. y las apariencias engañan.
¿Está maldito el pueblo o la maldición son sus habitantes?
En El libro de las hermanas, Amélie Nothomb nos sumerge en un relato sobre los abismos del afecto, el poder devastador de las palabras y la complejidad de las relaciones familiares. Tristane, hija de unos padres atrapados en la burbuja de una pasión mutua en la que no hay espacio para ella, lleva una vida vacía de amor. Su existencia solo se ilumina cuando su hermana pequeña, Laetitia, llega al mundo. A partir de su encuentro, la autora construye una sinfonía íntima y dolorosa que transforma lo cotidiano en un escenario donde amistad y rivalidad conviven con una intensidad sorprendente.
Un relato profundamente humano, y, a su manera, muy cruel, en el que se traza una crónica de los gestos invisibles, las miradas no correspondidas y las emociones sin nombre. Nothomb nos regala una meditación sobre la vida, el amor y la imposibilidad de unos lazos que no se entienden, pero que terminan, sin embargo, por definir nuestro destino.
Isaak Bábel nació en Odesa cuando esta era una ciudad con un importante gueto judío. Sus historias relatan la vida en este puerto en los últimos días del imperio ruso. Gánsteres, prostitutas, mendigos, contrabandistas aparecen en sus páginas: nadie escapa al agudo análisis de la pluma de Bábel. Desde los cuentos de la crueldad magnética de Benia Krik, infame jefe de la mafia y uno de los grandes antihéroes de la literatura rusa, hasta el devastador relato semiautobiográfico de un joven judío atrapado en un pogromo, esta colección de historias es considerada una de las grandes obras maestras de la literatura rusa del siglo xx.
Gorbensdorf, Baja Silesia, 1913. El joven polaco Miecysław Wojnicz, estudiante de ingeniería, llega al sanatorio local en busca de aire puro y una cura para su tuberculosis. Se aloja en la pensión para caballeros de Wilhelm Opitz, donde coincide con otros enfermos de toda Europa. Por las tardes, entonados por el licor, los huéspedes conversan sobre lo divino y lo humano. ¿Habrá guerra en el continente? ¿Las mujeres nacen inferiores? ¿Existen los demonios? ¿Es preferible la monarquía o la democracia? Al leer un texto cuya autoría se desconoce, ¿puede deducirse si lo ha escrito un hombre o una mujer?