Tres años después de jurar como presidente de Venezuela, Hugo Chávez es depuesto por un golpe militar, acusado de querer implantar una dictadura comunista. Tras arrestarlo y exigirle que firme una renuncia que Chávez se niega a convalidar, los espadones no saben qué hacer con el presidente derrocado y tampoco quién debe asumir el mando en su lugar. Los generales venezolanos discuten si deben matar a Chávez acusándolo de traidor a la patria, o despacharlo en un vuelo a La Habana, o someterlo a un juicio sumario y encarcelarlo de por vida. Entretanto, un gobierno provisional, liderado por empresarios prominentes y bendecido por los jefes de la Iglesia católica, se juramenta atropelladamente, disolviendo todos los poderes públicos. En medio del caos y la confusión, el dictador cubano Fidel Castro usa el teléfono para insultar, amenazar e intimidar a los golpistas y para decirle a su amigo Chávez que no se quite la vida ni se deje matar y que escape a Cuba. ¿Por qué los confabulados no llegaron a asesinar a Chávez? ¿Por qué no despegó el avión que debía llevarlo a La Habana? ¿Cómo el presidente emboscado salvó la vida no una sino varias veces? Los golpistas, la novela más insolente y deslumbrante de Jaime Bayly, recrea con formidables bríos narrativos los tres días turbulentos en que Hugo Chávez perdió el poder, en uno de los golpes militares más absurdos, insólitos y esperpénticos en la historia latinoamericana. Y denuncia con lucidez e ironía los entresijos del poder militar, económico, religioso y político que sustentan algunos regímenes.
Un café, una silla y una regla que seguir: unos pasos que pueden conducir a la felicidad.
Existe un café en Tokio donde puedes elegir revivir un momento preciso de tu existencia. Ese gesto, esa palabra, esa carta, ese beso, eso que no dijimos. Ese es el momento. Hace falta valor para afrontarlo de nuevo, pero el resultado a veces es inesperado.
Me pregunto si el pequeño Yuki, que no puede superar el divorcio de sus padres, estará preparado. Y quién sabe si Megumi, que debe decidir qué nombre ponerle a su hija sin tener a su lado al hombre que ama; o sus amigas Ayame y Tsumugi, que han permitido que el orgullo se interponga entre ellas. Hilos y destinos que podrían haber permanecido rotos, pero que ahora tienen una segunda oportunidad.
Un príncipe de la mafia neoyorquina. Un chico de oro británico. Y un juego peligroso donde el amor se mancha de sangre.
No me atraen los hombres. O eso creía antes de chocar con Nikolai Sokolov. Un heredero de la mafia, un bastardo notorio y un monstruo violento.
Un encuentro desafortunado me pone en su camino. Y así como así, tiene sus ojos puestos en mí.
Un artista tranquilo, un chico de oro y el hermano gemelo de su enemigo. No parece importarle que las probabilidades estén en nuestra contra. De hecho, se propone romper mi control de acero y desdibujar mis límites.
Creía que mi mayor preocupación era que Nikolai se fijara en mí. Estoy aprendiendo por las malas que ser deseado por esta hermosa pesadilla es mucho peor.
Este libro puede leerse por sí solo, pero para comprender mejor el mundo, quizá quieras empezar por God of Malice.
Él tiene que seguir las reglas del juego… pero por ella, estaría dispuesto a romperlas todas.
Como capitán del Blackcastle Football Club, Vincent DuBois debería estar en la cima del mundo.
Pero cuando su fama le trae problemas, se ve atrapado en su peor pesadilla: compartir piso con la hija de su entrenador, sabiendo que ella es una tentación imposible de resistir.
La convivencia se complica cuando ambos hacen una peligrosa apuesta que los acerca aún más, y se da cuenta de que está metido en un lío más grande de lo que pensaba.
Siempre ha jugado para ganar, pero por ella lo arriesgaría todo.
«Este libro no tiene más pretensión que tratar de manera sencilla algunos aspectos que conciernen al hecho de escribir. Mi intención no es otra que mantener una conversación amigable con las lectoras y lectores para agradecerles que durante cincuenta años hayan seguido leyéndome».
Gracias es un texto delicioso y excepcional, una suerte de memorias literarias en las que Carme Riera desvela las motivaciones que han alumbrado durante medio siglo su labor como escritora. Un libro profundamente personal que nos abre a los lectores una ventana al oficio de escribir, con sus luces, sí, pero también con sombras.
Con la sensibilidad que la caracteriza, la autora comparte algunos momentos íntimos, como el de aquel ya lejano 23 de abril de 1975 en el que la joven tímida que acababa de publicar el libro de relatos Te dejo, amor, en prenda el mar, solo firmó un ejemplar en la feria de Sant Jordi, y que tal vez por su excepcionalidad, recuerda con todo detalle. O la tristeza que sintió, años más tarde, mientras se hallaba inmersa en la historia de En el último azul, cuando comprendió que sus personajes estaban abocados a morir en la hoguera. Nos habla también de cómo su amor por la pintura y la correspondencia ha influido en su escritura, hasta convertirse en parte inseparable de su voz narradora. Y nos invita a reflexionar sobre lo que significa vivir inmersa en la literatura no solo como escritora, sino también como profesora.
«Que la música salve por lo menos el resto de la noche, y cumpla a fondo una de sus peores misiones, la de ponernos un buen biombo delante del espejo, borrarnos del mapa durante un par de horas».
Las armas secretas (1964) reúne cinco cuentos que forman parte de la mejor tradición del género. En medio de la excelencia de relatos como «Cartas de mamá», «Los buenos servicios» y «Las armas secretas», destacan dos obras maestras: «Las babas del diablo» (adaptado al cine por Antonioni en su recordada Blow up) y «El perseguidor», quizás el más perfecto y conmovedor homenaje a un genio del jazz como Charlie Parker.