¿Cuántos pasos hay del odio al amor?
Naomi y Luca son amigos por correspondencia desde que iban a la escuela. O, más bien, enemigos por correspondencia. Lo que empezó siendo una hilarante cadena de cartas de odio se convierte en una amistad epistolar que los acompaña durante veinte años. Hasta que un día, las cartas cesan de repente.
Han pasado dos años desde la última vez que Naomi tuvo noticias de Luca, dos años desde la carta que lo cambió todo. Ahora Naomi vive en Miami y trabaja como meteoróloga en una televisión local, y cuando un día recibe un sobre sin remite en su trabajo, sabe de inmediato quién lo envía. Y esta vez no piensa dejar que Luca tenga la última palabra.
Oscar Tusquets estaba escribiendo un libro «sobre el coñazo de envejecer y la aceptación de morir» cuando estalló la pandemia y, claro, no pudo resistir la tentación de incluir ahí algunas de sus reflexiones, siempre perspicaces y políticamente incorrectas, sobre la obsesión por prohibir de los gobiernos, sobre el atentado estético de las mascarillas, contra las teorías conspirativas de quienes sostienen que el virus se creó en un laboratorio o contra los apocalípticos y buenistas discursos ecologistas.
Tras llegar a la conclusión de que de la pandemia saldremos más tontos, volvemos al tema del libro, un «panfleto riguroso pero desenfadado de un superviviente» a punto de cumplir los ochenta. Un superviviente que se lanza a un ágil recorrido autobiográfico al ritmo de «me acuerdo de...»–como en el I remember de Joe Brainard y el Je me souviens de Perec– y por ahí asoma desde una Barcelona ya desaparecida hasta el primer encuentro con Dalí, con Amanda Lear de fondo, pasando por un temprano viaje a Italia lleno de peripecias o por evocaciones del mundillo de los arquitectos barceloneses.
La naturalidad y la extrañeza conviven en las páginas de este libro igual que en su mirada conviven la sequedad de la inteligencia y el latido más intenso de la emoción. Buscar respuestas es solo un modo de hacerse preguntas. También es una forma de seguir cuidando al hijo más allá de la muerte. La gran literatura convierte la historia personal en una experiencia humana colectiva. Por eso este libro habla de la fragilidad de cualquier vida y de la necesidad de seguir viviendo.
Entre las ruinas humeantes de Gaza y las páginas amarillentas de los libros, un anciano espera.
¿A qué espera? Quizá a que alguien, por fin, se detenga a escuchar. Porque los libros que sostiene entre sus manos no son solo objetos: son fragmentos de una vida, destellos de una memoria, cicatrices de un pueblo.
Cuando un joven fotógrafo francés enfoca su cámara hacia ese anciano rodeado de libros, ignora que está a punto de cruzar el espejo. «Detrás de cualquier mirada, ¿no hay una historia? La de una vida. La de todo un pueblo, a veces», murmura el librero. Así comienza la odisea palestina de un hombre que ha hecho de las palabras su refugio, su resistencia y su patria.
Del éxodo a la prisión, del compromiso a la desilusión política, de los hijos que vemos crecer y vivir a las tragedias que nos arrebatan a quienes amamos, su voz nos guía por los laberintos más íntimos de la historia.
En el verano del 76 una niña inteligente, observadora e intuitiva está lista para dejar atrás la infancia. Su pequeño mundo familiar y suburbano, atravesado por las tensiones del esfuerzo diario y el resentimiento de las ilusiones perdidas, está dominado por una figura central y referente: su papá. Un padre apuesto, a la vez cómplice y ensimismado, que llegado el momento le exigirá una prueba de lealtad.
En esta época, en Argentina, los grupos se abren en bandos y las familias se parten, la protagonista prueba el sabor de la soledad y por primera vez necesita preguntarse: ¿qué se puede decir?, ¿qué se debe callar? Así, el relato da en el blanco, en el punto justo donde se cruzan la intimidad y la vida social.
Y mientras tanto la indómita memoria, que se vuelve tanto hacia el pasado lejano como hacia el presente de la escritora adulta, enciende y apaga los focos del recuerdo en esta novela, la más personal y entrañable de Claudia Piñeiro.
Una boda, un ex, una mejor amiga… y un amor que está a punto de ponerlo todo patas arriba. Una romcom tan divertida como irresistible.
Enamorarte de la mejor amiga de tu ex ya es complicado. Pero que tu ex aún sienta algo por ti…, y además organice tu boda, lo cambia todo.
Rafa jamás pensó que tendría que enfrentarse a un problema así.
Acaba de terminar la carrera de ADE, tiene un futuro brillante por delante y una novia con la que lleva varios años y que, para todos, es el amor de su vida.
Para todos, excepto para él.
Carol no se conoce a sí misma sin Rafa a su lado. Cuando este rompió con ella sin ninguna explicación, se centró en su trabajo como wedding planner. Ahora recibe una oferta difícil de rechazar. ¿Cómo va a decir que no a la oportunidad de planificar la boda de su ex con la que siempre ha sido su mejor amiga?
¿Preparada para asistir a la ceremonia del año?