Australia, 1955. Daphne ha terminado sus estudios de veterinaria y podría comenzar a trabajar en el zoológico de Perth con sus padres, Maria y Bernhard. Sin embargo, decide aceptar un puesto de investigación que la acabará llevando al Congo. Pero la colonia belga está en un momento de agitación y pronto Daphne ya no estará segura allí...
París. El padre de Grit muere de forma inesperada durante un ensayo. Ella logra acabar la gira en su memoria, pero, cuando descubre que está embarazada, toma el siguiente barco hacia Nueva Zelanda para visitar a su madre, Nellie. Allí, la famosa pianista tendrá que aceptar su pasado antes de poder pensar en el futuro.
Florencia, mediados del siglo XVI. Lucrezia, tercera hija del gran duque Cosimo de’ Medici, es una niña callada y perspicaz, con un singular talento para el dibujo, que disfruta de su discreto y tranquilo lugar en el palazzo. Pero cuando muere su hermana Maria, justo antes de casarse con Alfonso d’Este, primogénito del duque de Ferrara, Lucrezia se convierte inesperadamente en el centro de atención: el duque se apresura a pedir su mano, y su padre a aceptarla. Poco después, con solo quince años, se traslada a la corte de Ferrara, donde es recibida con recelo. Su marido, doce años mayor, es un enigma: ¿es en realidad el hombre sensible y comprensivo que le pareció al principio o un déspota implacable al que todos temen? Lo único que está claro es lo que se espera de ella: que proporcione cuanto antes un heredero que asegure la continuidad del título.
París, 1940. En plena ocupación alemana, el arte, la cultura y el jazz se han convertido en actos de desafío. También lo es el romance prohibido entre Annette Zelman, una judía estudiante de Bellas Artes, y el joven poeta católico Jean Jausion, tras conocerse en el famoso Café de Flore, entre cuyos clientes desfilan personajes como Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre, Pablo Picasso o Django Reinhardt.
Durante un tiempo, Annette y Jean creen eludir a los nazis, así como la vigilancia y las amenazas de sus familias, pero el destino juega en su contra. Una impresionante historia real de belleza, arte y liberación contra los horrores del Holocausto, en la que el poder transformador del amor resuena como un poema de devoción eterna.
Si Romeo y Julieta hubieran vivido en el París ocupado por los nazis, se habrían llamado Jean y Annette.
Después de pasar una larga temporada en el hospital al borde de la muerte, el escritor Sidney Orr compra en una papelería de Brooklyn un extraño cuaderno de color azul. Esa misma noche empieza a escribir en él una historia que no sabe adónde le conducirá. Estamos en septiembre de 1982, y durante nueve días Orr vivirá bajo el influjo mágico de este cuaderno, atrapado en un mundo de inquietantes premoniciones y sucesos enigmáticos que amenazan con destruir su relación y su fe en la realidad.
La noche del oráculo es una novela de inmensa fuerza narrativa que precipita al lector en el imaginario de Paul Auster.
Nora Stephens se ha pasado la vida entre libros; es una dura agente literaria que pelea por las obras y los contratos de cada uno de sus clientes. Solo hay una cosa que esté por encima de su trabajo: su hermana pequeña Libby, a la que lleva cuidando desde que su madre falleció. Por eso decide acceder a su petición e ir con ella a Sunshine Falls, el lugar en el que se ambienta su libro favorito. Allí, Libby pretende realizar un viaje de transformación en el que recrear las escenas de sus novelas favoritas hasta lograr que Nora sea la protagonista de su propia novela.
Con lo que ninguna de las dos cuenta es con toparse con Charlie Lastra, un editor con el que Nora ya había tenido un encontronazo en Nueva York y que amenaza con convertirse en una presencia constante en sus vacaciones. A veces, ni siquiera una agente literaria y un editor son capaces de escribir su propia historia.
La manipuladora:
Puedo manipular las emociones de cualquiera que me lo permita.
Les hago sufrir, les hago llorar, les hago reír y suspirar.
Pero a él mis palabras no le afectan. Sobre todo cuando le suplico que se vaya.
Siempre está ahí, observándome y esperando.
Y yo no soy capaz de apartar la mirada.
Especialmente cuando lo único que deseo es que se acerque.
La sombra:
No pretendía enamorarme.
Pero, ahora que ha ocurrido, no puedo mantenerme lejos de ella.
Me fascinan su sonrisa, sus ojos, cómo se mueve…
Cómo se desnuda...
Continuaré observándola y esperando. Hasta que caiga en mis redes.
Y, cuando lo consiga, no la soltaré nunca.