Hu Anyan ha tenido diecinueve empleos distintos desde que se graduó: repartidor de paquetes, guardia de seguridad, dependiente... Cada vez que uno de ellos se volvía insoportable, lo dejaba y cambiaba de ciudad, llevando siempre consigo obras de sus autores favoritos. Chéjov, Carver o Foster Wallace eran las ventanas por las que entraba aire mientras intentaba sobrevivir en un sistema que nunca fue diseñado para sostenernos.
Con su voz sin adornos, su capacidad de observación y un delicado sentido del humor, Hu ilumina las vidas invisibles tras los oficios que mantienen el mundo en marcha, pero también muestra cómo, gracias a la literatura, encontró consuelo e incluso una forma de libertad.
Esta obra se interroga sobre el sentido del trabajo mientras plantea una pregunta más acuciante a lo largo de toda la narración: ¿acaso alguno de nosotros sabe de verdad cómo vivir?
Tu cuerpo es tu cárcel. Tu mente, el carcelero.
¿Y si sobrevivir es el verdadero castigo?
Tras un devastador accidente de coche en el que muere su esposa, Ogi despierta en el hospital para descubrir que está atrapado en su propio cuerpo y bajo los cuidados de su suegra, que llora la pérdida de su única hija. Aislado, abandonado por quienes antes lo rodeaban, el mundo de Oghi se reduce a la habitación en la que yace y a sus recuerdos de su pareja, una mujer sensible que encontraba consuelo cultivando el jardín de su casa. Sin embargo, mientras Ogi permanece solo y paralizado, algo inquietante sucede tras las cuatro paredes de su habitación: día tras día, su suegra remueve la tierra del jardín, arrancando lo que su hija había plantado con tanto esmero y cavando, con una calma perturbadora, agujeros cada vez más hondos, como si buscara el fondo de un pozo invisible. En ese jardín que antes florecía, ahora germina otra cosa: el silencio, la sospecha y la venganza.
Una divertida novela que enamorará a los fans de Heartstopper.
Patch Simmons ha decidido que este será el año en el que consiga novio, así que adiós a su amigo por correspondencia francés y… ¡hola al mundo!
El problema es que los únicos otros chicos gays en su curso están saliendo juntos, por lo que encontrar novio no va a ser nada fácil… Hasta que el destino decide intervenir y dos nuevos chicos misteriosos se unen al club de teatro: Peter, que acaba de llegar desde Nueva York, y su mejor amigo, Sam.
Patch está seguro de que uno de ellos será su primer novio. Armado con los libros de autoayuda anticuados de su madre soltera, su mejor amiga Jean y una confianza en sí mismo un tanto alarmante, Patch está convencido de que esta misión será un éxito total. Que a ellos realmente les gusten los chicos y, sobre todo, él, será un problema para más adelante.
En Tokio a finales de los cincuenta, Teiko Itane, una joven de veintiséis años, acepta casarse con Kenichi Uhara, un ejecutivo diez años mayor al que ha conocido a través de un casamentero. Tras una breve luna de miel, Kenichi desaparece sin dejar rastro. Decidida a encontrarle, su mujer viaja en pleno invierno hasta la ciudad costera de Kanazawa, el último lugar donde fue visto su marido; allí comienza una investigación en la que los indicios y revelaciones se desvanecerán uno tras otro. Para resolver el misterio, Teiko tendrá que regresar al punto cero: donde todo comenzó.
La construcción de los Estados del hemisferio sur se sostiene sobre una pregunta urgente: ¿sobre qué violencias edificaron su prosperidad? El exterminio, la esclavitud y el silenciamiento de los pueblos originarios atraviesan las tramas nacionales que recorren J. M. Coetzee y F. M. Siccardi, trazando una inédita línea de reflexión Sur-Sur. Entre el ensayo y la literatura, los autores entrecruzan memorias personales y narraciones históricas que impugnan los relatos heroicos de fundación nacional y restituyen la palabra de las voces borradas.Coetzee examina la violencia ejercida contra los pueblos khoi y san en Sudáfrica, el genocidio perpetrado por el Imperio alemán en Namibia a comienzos del siglo XX y la persecución sistemática de los pueblos aborígenes australianos. Siccardi recorre la historia de la violencia colonial en la Pampa y la Patagonia argentinas, desde mediados del siglo XVIII hasta la llamada Conquista del Desierto, y muestra cómo el Estado y sus imaginarios se forjaron sobre la exclusión indígena.
Un mal salvaje desnuda el pasado colonial del sur global y las violencias que siguen organizando el presente
Cocteau escribió Le coq et l'arlequin como manifiesto estético a favor de la música despojada de Erik Satie. Eran los años de la polémica entre los partidarios de Wagner y Debussy. El poeta, novelista y cineasta se sitúa al margen de ambos, pues dice buscar una música que sea ajena a las brumas, que esté definida por la claridad. Las sentencias ingeniosas de este texto pueden calificarse como el acta de nacimiento de una nueva forma de hacer música en Francia, la del llamado Grupo de los Seis. Cocteau reflexiona también sobre su propia aportación a la historia de los estrenos escandalosos, el ballet Parade con música de Satie.