Omar tiene diez años y pasa los días junto a la ventana, esperando a que su madre vuelva. Hace tanto tiempo que no la ve que ni siquiera sabe si está viva. Su hermano intenta animarlo, pero es incapaz: sin su madre, el mundo se desmorona. Solo le consuela la presencia de Nada, su forma de cogerle la mano, sus ojos celestes.
Nada tiene once años, una vena en la frente que le palpita cuando se enfada y un hermano, Ivo, lo bastante mayor para ser llamado a filas. Nada y Omar son niños en la primavera de 1992, en Sarajevo.
Para alejarlos de la guerra, una mañana de julio un autobús se los lleva contra su voluntad. Si es que la madre de Omar sigue viva, ¿cómo dará con ella? ¿Y si Ivo muere luchando? Mientras viajan por Italia, por carreteras reducidas a escombros, Nada conoce a Danilo, que tiene unas manos cálidas y una familia, a diferencia de ella, y que un día le hace una promesa.
Inspirada en una historia real, Me limitaba a amarte es una novela de formación sobre la pérdida de la inocencia, las heridas con las que cargamos y la imperiosa necesidad de encontrar anclaje y comprensión cuando todo colapsa a nuestro alrededor. Con una escritura precisa y conmovedora, que se inscribe plenamente en la tradición de la gran novela europea, Rosella Postorino indaga en las historias individuales que se ven afectadas por las convulsiones más estremecedoras de la historia colectiva.
Una pieza de arte de Tomás Hijo.
Una obsesión se ha apoderado del alma de Robert Blake. Cada día observa, desde la ventana de su estudio, la silueta de la iglesia abandonada que se alza sobre Federal Hill. Cuando finalmente decide atravesar los decadentes barrios que rodean el templo, Blake accederá a un escenario acorde con sus gustos por lo oculto: extraños manuscritos, ídolos inquietantes, símbolos blasfemos, un cadáver olvidado…
Todos ellos vestigios de un viejo culto dedicado a obscenas deidades cósmicas. En el centro mismo de ese enclave de pesadilla, Blake se encontrará con un artefacto ancestral vinculado a terrores inimaginables que amenazarán con desgarrar su mente y el tejido mismo de la realidad
Una novela sobre las almas gemelas y el primer amor de Colleen Hoover, autora de Romper el círculo. Colleen Hoover, un fenómeno imparable.
Después de una dura infancia, Beyah Grim consigue una beca para abandonar para siempre el lugar en el que nunca ha sido feliz. Pero dos meses antes de marcharse una muerte inesperada la deja sin hogar y se ve obligada a pasar el resto del verano en Texas con un padre al que apenas conoce. Rota y ansiosa por que el verano pase rápido, Beyah no tiene tiempo ni paciencia para Samson, el rico y melancólico vecino de al lado. Sin embargo, la conexión entre ellos es demasiado intensa como para ignorarla. Tienen claro que sus planes de futuro les van a separar así que deciden mantener una relación casual de verano. Lo que no saben todavía es que una corriente inesperada está a punto de arrastrar sus corazones al mar.
Madrid, 1917. Pola, Lorea, Violet, Iris y Marga son un grupo de amigas que fundan un club de lectura en la librería La Pluma. Cada una de ellas tiene una historia personal diferente, pero todas intentan salirse del guion establecido. La desaparición del sobrino de una de ellas hará que las reuniones del club se conviertan en un pretexto para alcanzar la verdad. Lo que desconocen es que esta aventura detectivesca pondrá en peligro la libertad que tanto anhelan.
La inesperada vuelta del hijo de Iago del Castillo, a quien creyó muerto en la batalla de Kinsale en 1602, alterará la tranquila vida que este y Adriana habían conseguido construir en Santander. Sin embargo, Gunnarr, el corpulento joven de melena rubia y ojos idénticos a los de su padre, ha regresado para ejecutar la venganza que juró llevar a cabo hace quinientos años.
Quien escribe un poema lo escribe, antes que nada, porque el poema es un colosal acelerador de la conciencia, del pensamiento, de la percepción del mundo». Del discurso de Joseph Brodsky al recibir el Premio Nobel de LiteraturaA caballo entre dos lenguas durante décadas, el bilingüismo de Brodsky no solo revitaliza con singular desenvoltura un lenguaje heredado, sino que también proyecta una radical y profunda exploración de sus metros e imágenes, elevada a una forma particular de metafísica. Sin embargo, Brodsky es también un poeta eminentemente físico, cuyo tema fundamental es la encrucijada entre el espacio, el tiempo y los sentidos. Ningún otro escritor contemporáneo habla tanto de la intemperie. Sus musas no son Calíope ni Tersícore, ni sus artísticas hermanas asociadas con emociones y sentidos, sino Urania, musa de la astronomía, «más vieja que Clío», matrona del conocimiento estelar, del espacio puro, de esas extensiones heladas en medio de las cuales el hombre parece el derrubio lodoso que arrastra un glaciar.