El mundo de Tue gira en torno a la granja. Allí, al final de una larga y polvorienta carretera, vive con sus padres y sus hermanos. Tienen ocho perros, unas cuantas vacas y un montón de cadáveres de animales apilados en la parte trasera del patio.
Encima de la cama de Tue, una estrella fosforescente está pegada con chicle. Su padre, un tipo bastante colérico, lee el periódico en orden inverso, siempre empezando por las esquelas. Su madre se dedica a jugar a las cartas online y apenas habla, aunque tiene una voz hermosa.
El desayuno consiste en pan duro con mantequilla y azúcar. La familia está en bancarrota, pero, gracias a la cría de perros, la venta de dientes de oro o el robo de cables de cobre, de vez en cuando pueden permitirse una botella de vino D.O. California y eso les hace sentirse como de vacaciones. Pero Tue anhela más, y lo único que lo mantiene a flote es su creatividad y su ingenio.
Tarde de domingo en la Feria de Abril de Sevilla. La aparición de un cuerpo sin vida en los raíles del tren del terror interrumpe el jolgorio de las celebraciones: se trata de Pelayo Acuña, conocido miembro de la socialité sevillana. Esa misma mañana, en una de las calles del Real, un niño de dos años desaparece. Así comienza una doble investigación a cargo de Jara Vega, inspectora de la Brigada de Homicidios, que deberá desentrañar los detalles del asesinato mientras lidia con una tragedia de su propio pasado. Poco a poco, la inspectora Vega descubrirá que tras ambos sucesos se esconde un complot más oscuro de lo que nunca pudo imaginar.
Compositor e intérprete de gran carisma, Gaël Faye irrumpió en la escena literaria con Pequeño país, una ópera prima traducida a cuarenta idiomas con la que cautivó a más de dos millones de lectores. Ocho años después, Faye ha vuelto a enamorar al público y la crítica con El jacarandá, una novela vibrante y sensible que cuenta, a partir de cuatro generaciones de una familia ruandesa, la terrible historia de un país que intenta reconstruirse.
Versalles, 1994. Aunque crece en un entorno feliz, el pequeño Milan sufre con el obstinado silencio de su madre ruandesa sobre sus orígenes y su familia. Ese desconocimiento sólo se irá diluyendo poco a poco, primero con las imágenes del genocidio y luego con la llegada del joven y malherido Claude, al que acogerán durante unos días.
Cuatro años más tarde, cuando Milan visite Ruanda por primera vez junto a su madre, su estancia allí supondrá para él una experiencia tan honda que acabará cambiando su vida para siempre. Desde ese momento, y a lo largo de dos décadas y sucesivos regresos, Milan irá contando «su Ruanda» con una sinceridad conmovedora: el pasado colonial, las heridas aún abiertas del conflicto y la reconciliación, pero también las animadas veladas en la capital, los nuevos amigos y las escapadas al lago Kivu; y en Kigali conocerá un día a Stella, una niña que intenta desentrañar los secretos familiares a la sombra de un jacarandá, un árbol capaz de florecer tras la tormenta.
Tejida a partir de hechos reales, El jacarandá nos cuenta la emotiva historia de un país que intenta dialogar y perdonar. Con una gran sensibilidad y una elegancia infinita, Gaël Faye ha escrito un himno a la vida que resalta la fuerza de la amistad y el poder de resiliencia del ser humano.
Nico «Junior» Trocci sabe perfectamente que Lauren Marchetti es terreno prohibido. A los hombres como él no se les permite estar con mujeres así, y por eso se alejó de ella durante el instituto y ha mantenido las distancias desde entonces.
Sin embargo, cuando encuentra a Lauren online, descubre que la chica tímida y estudiosa que él recordaba ya no existe: se ha convertido en una mujer preciosa con una plataforma llena de imágenes provocativas y una misteriosa conexión con un club nocturno.
Lauren está intrigada por el misterioso desconocido con el que habla a través de sus redes, pero conforme los mensajes que intercambian pasan de divertidos a algo más profundo, comienza a preocuparse de sentir algo muy real por ese hombre…
Y, cuando lo que sienten Junior y Lauren llegue al punto de ebullición, ¿quién pondrá de rodillas a quién?
Chiamaka es una escritora de viajes nigeriana que vive en Estados Unidos. Sola durante la pandemia, rememora sus antiguos amores mientras lidia con decisiones pasadas y arrepentimientos. Zikora, su mejor amiga, es una abogada brillante que ha triunfado en todo… hasta que una traición la deja devastada y la obliga a recurrir a quien menos imaginaba. Omelogor, la prima audaz y franca de Chiamaka, es una figura poderosa en el mundo financiero de Nigeria, pero empieza a cuestionarse si realmente se conoce a sí misma. Y Kadiatou, la empleada doméstica de Chiamaka, cría con orgullo a su hija en Estados Unidos, hasta que un golpe devastador pone en peligro todo por lo que ha luchado.
En Unos cuantos sueños, Adichie dirige su mirada aguda y compasiva hacia estas mujeres en una novela luminosa y trascendental que aborda la esencia misma del amor. ¿Es la felicidad verdadera algo alcanzable, o solo un estado pasajero? ¿Y cuánta honestidad necesitamos con nosotros mismos para amar y ser amados? Una reflexión profunda sobre las decisiones que tomamos —y las que se toman por nosotros—, sobre las madres y las hijas, sobre un mundo cada vez más entrelazado. Dream Count late con una urgencia emocional y con observaciones certeras del corazón humano, escritas con un lenguaje de una belleza y potencia conmovedoras. Una confirmación más de que Chimamanda Ngozi Adichie es una de las voces literarias más poderosas y vibrantes de nuestro tiempo.
Un hombre y un ángel ante el espejo. Nada tan distinto. Al contemplarse en él, la realidad humana se evapora, mientras que la celeste proyecta su belleza angélica, pero renovada y grávida de sentido.
Sólo el amor tiene la capacidad de emparentar a los humanos con los ángeles. En esta tierra, los breves instantes que procura el amor conducen a los amantes ante las puertas de la plenitud del ser, donde los opuestos se reconcilian. En este territorio milagroso, la angustia ha perdido todo dominio, la vida y la muerte caminan de la mano y ninguna frontera es ya capaz de separar lo visible y lo invisible.