Escritos entre 1873 y 1875 -en especial durante las dos estancias de Arthur Rimbaud en Londres, primero con Paul Verlaine y un año después con el joven poeta German Nouveau-, los poemas en prosa de Iluminaciones son el corolario de una obra que sigue deslumbrando e interpelando a los lectores por su onirismo, su radicalidad profética y su gusto precoz por el desmarque la ironía disolvente. Rimbaud entregó el manuscrito de estas 'illuminations' (la palabra inglesa para 'grabados coloreados') a Verlaine en febrero de 1875, durante uno de sus últimos encuentros, pero el libro no vio la luz hasta octubre de 1886 en las publicaciones de la revista La Vogue. El poeta, establecido a comienzos de esa década en Harar (Etiopía) como comerciante de café y armas de segunda mano y alejado completamente de su pasado literario por voluntad propia, no llegó a enterarse de esta publicación ni del impacto que tuvo en la poesía francesa de su tiempo.
Se ofrece en este volumen la poesía completa de rosalía de castro. sus cinco libros: la flor (1857), a mi madre (1863), cantares gallegos (1863), follas novas (1880) y en las orillas del sar (1884), más un apéndice con poemas sueltos, así como algunas canciones y poemas populares recogidos por la escritora, se reúnen aquí en un único volumen, en edición bilingüe a cargo de juan barja (traducción y notas) y con una introducción de arturo leyte. como señala el traductor, para la edición castellana «se ha optado por una versión rítmica y rimada, siguiendo los modelos originales tal como seguramente hubiera preferido rosalía, mas tratando de guardar al máximo la semejanza, aun a riesgo de afear el resultado, sustituyendo, supliendo, variando en contadísimas ocasiones lo que dice? el poeta, para respetar mejor lo que el poeta canta. además, siendo esta edición bilingüe como quizá siempre deberían ser, al menos, las de todas las traducciones de libros de poesía, la insuficiencia de mis logros queda más que favorablemente saldada y corregida. la versión castellana es así el trampolín donde se podrán apoyar los que no alcancen a desenvolverse directa o enteramente en gallego. y con esto basta».
Heredero de la gran tradición lírica chilena ―reconocida anteriormente por el premio Reina Sofía en la figura de Gonzalo Rojas y Nicanor Parra―, su obra revela el aliento épico y la ambición de la totalidad presente en La Araucana de Ercilla y continuada con títulos como Altazor, de Vicente Huidobro o Canto general, de Pablo Neruda. Estas grandes creaciones, a las que habría que añadir otras universales como la Divina Comedia dantesca ―eje vertebrador de su escritura―, la Biblia, el Popol Vuh, Finnegans Wake, Pedro Páramo, los Cantos de Pound o las leyendas mapuches, dan idea de la magnitud de una poética enmarcada en la tradición de la ruptura pero, asimismo, deudora de los títulos mayores de la historia de la literatura, signada por la coherencia a lo largo de cincuenta años de carrera.
Bukowski escribió siempre por necesidad vital, con la urgencia de quien solo encuentra sentido enfrentando la página en blanco. Este volumen reúne Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, Ausencia del héroe y, por primera vez en español, La matemática del aliento y la ruta, un conjunto de relatos, ensayos y entrevistas que giran en torno de la escritura y el oficio de escritor.
A través de estos textos, asistimos a la evolución de Bukowski: desde los primeros cuentos publicados hasta el salto al estrellato literario, cuando ya era una figura de culto. Su estilo, ferozmente personal, se afianza a lo largo de estas páginas, donde lo políticamente incorrecto, la fanfarronería y la ternura se dan la mano. Aquí está el Bukowski incendiario y salvaje, pero también el que, con un notable bagaje literario y musical, reflexiona sobre el arte de escribir con la honestidad del que no sabe —ni quiere— hacer otra cosa.
Un recorrido cronológico que captura su evolución, desde las primeras inquietudes literarias hasta la consolidación de su estética. Risotadas contra lo imposible y una mirada implacable sobre la vida y la escritura, donde Bukowski, con su irreverencia y sinceridad, nos muestra que, al final, lo único que importa es seguir escribiendo.
Para Max Brod, hay un denominador común indudable en las tres novelas de su amigo Franz Kafka: la situación del acusado en El proceso, la del intruso y extraño en El castillo, el desamparo e inocente inconsciencia de El desaparecido en la tumultuosa América… En las tres obras se muestran distintas facetas de la circunstancia del hombre moderno. De ahí que las tres novelas configuren la Trilogía de la soledad que Kafka nos legó.