Es este uno de los más conocidos y también más escalofriantes testimonios de la crueldad que sufrieron millones de deportados en los campos de trabajo soviéticos. Las terribles condiciones de vida y las vejaciones descritas con detalle por Solzhenitsyn en Archipiélago Gulag cobran aquí entidad literaria y, bajo la forma de novela, inmortalizan un drama que nunca caerá en el olvido. El protagonista, Iván DenísovichShºjov, lleva encerrado ocho años –de una condena de diez– en un campo de trabajo situado en algºn lugar de la estepa siberiana. Aunque en teoría se halla allí por "traición a la patria", la realidad es mucho más amarga: durante la guerra contra Alemania, Denísovich fue capturado por los nazis, pero logró escapar y reintegrarse en las filas soviéticas. Se le acusó entonces de haber huido del ejército soviético con la intención de traicionar, y de regresar para ejercer de espía para los alemanes. A fin de evitar la condena a muerte, Denísovich reconoció los hechos de los que se le acusaba y fue mandado al Gulag. Éste es el relato de uno de sus días en el campo de trabajo.
Un libro épico que encierra catorce capítulos de nuestra historia claves para entender la sociedad y cultura occidental.
«Un libro escrito con una manifiesta voluntad de instruir deleitando».
Enrique Ocaña, El Mundo
Momentos estelares de la humanidad es probablemente el libro más célebre de Stefan Zweig. Desde el 44 a. C. hasta 1919, el autor hace un repaso único de algunos de los momentos que cambiaron para siempre el transcurso de la Historia.
Zweig recrea, con una prosa vibrante y de manera magistral, catorce momentos clave: desde Cicerón hasta Thomas Woodrow Wilson, los protagonistas se enfrentan a aquellos instantes cruciales de la Historia de la humanidad. Desde la trágica caída de Constantinopla en 1453, la agonía de Dostoievski ante el patíbulo en 1849, la epifanía de Händel con su "Mesías" en 1741 o el instante decisivo, en 1815, en el Waterloo de Napoleón.
Aunque Vivian Carpenter es una ingenua joven de buena familia, es obstinada y tiene tendencia a no pensar las cosas antes de hacerlas ―lo que ahora llamaríamos «no tener filtro»―. Su vida parece decidida y, tras una educación esmerada, se encamina hacia un matrimonio de conveniencia...
Pero quiere descubrir los placeres prohibidos, y no hay ningún sitio mejor para ello que uno de los clubs nocturnos más atrevidos de Londres, ni nada le intriga más que el hombre que se oculta detrás de la máscara del misterioso dueño del Dark, el Jefe. Mientras tanto, cierto caballero puritano y estirado parece empeñado en enseñarle lo peligroso que puede ser frecuentar el mundo de la noche...
Dividida entre esos dos hombres tan diferentes, Vivi comienza a sentirse viva de verdad..., pero su destino se empeña en mostrarle que ninguno de los dos está a su alcance.
Cuando nos salimos del camino marcado, las distancias con quienes nos rodean a veces son insuperables.
En abril de 1967, la autora y protagonista, por entonces joven aspirante a profesora de secundaria, supera el examen de capacitación en un liceo de Lyon para orgullo (y recelo) de su padre, antiguo obrero que, procedente del medio rural y tras trabajar duramente, ha acabado convertido en propietario de un pequeño comercio en las provincias. Para ese padre, todo eso significa otro paso adelante en su difícil ascenso social; sin embargo, poco le dura esta satisfacción, ya que fallece dos meses después. Padre e hija han traspasado sus respectivos «lugares» dentro de la sociedad. Pero se han mirado entre sí con suspicacia, y la distancia entre ambos ha ido tornándose cada vez más dolorosa.
El lugar se centra, pues, no sólo en los complejos y prejuicios, los usos y las normas de comportamiento de un segmento social de límites difusos, cuyo espejo es la culta y educada burguesía urbana, sino también en la dificultad de habitar en un espacio propio dentro de la sociedad.
Una escena familiar, y sus consecuencias perturbadoras, diseccionadas por la autora que ha hecho de su vida materia literaria.
En 1952, cuando Annie Ernaux tenía doce años, su padre quiso matar a su madre un domingo de junio, a primera hora de la tarde. Años después, esa escena se le presenta a la autora tan diáfanamente cruel como el día en que la vivió. Como en tantas otras familias, sus padres, que se odian entre sí, adoran en cambio a la niña, por lo que, mientras pasan los días y el olvido invade el hogar, el recuerdo de aquel domingo parece convertirse en un mal sueño. Sin embargo esa escena cambió para siempre a la autora: aquella niña y su familia «habían dejado de ser gente decente», y todo había pasado a ser vergonzoso. Annie Ernaux recorre desde los códigos de conducta y las normas sociales que imperaban en su entorno, hasta las noticias del momento, las expresiones más usadas o el temor que infundían las grandes ciudades, para calibrar con exactitud hasta qué punto lo ocurrido la hicieron sentirse indigna.
Una mujer ante una sociedad en la que el aborto es un tabú (y un delito).
En octubre de 1963, cuando Annie Ernaux se halla en Ruán estudiando filología, descubre que está embarazada. Desde el primer momento no le cabe la menor duda de que no quiere tener esa criatura no deseada. En una sociedad en la que se penaliza el aborto con prisión y multa, se encuentra sola; hasta su pareja se desentiende del asunto. Además del desamparo y la discriminación por parte de una sociedad que le vuelve la espalda, queda la lucha frente al profundo horror y dolor de un aborto clandestino.