Fuyuko Irie es una correctora de pruebas freelance de treinta y tantos años. Vive sola y es incapaz de entablar relaciones significativas, por lo que apenas tiene contacto con nadie más que con Hijiri, su editora. Cuando ve su reflejo, se encuentra con una mujer cansada y sin espíritu que no ha sabido tomar las riendas de su propia vida. Su única fuente de consuelo: la luz. Cada Nochebuena, Fuyuko sale a vislumbrar las luces que llenan la noche de Tokio. Pero es un encuentro fortuito con un hombre llamado Mitsutsuka lo que despierta algo nuevo en ella. Y su vida empieza a cambiar.
Sin embargo, a medida que ese cambio —tan largamente postergado— comienza a suceder, dolorosos episodios del pasado de Fuyuko salen a la superficie, y su comportamiento empieza a desbordarse cada vez más.
Una novela aguda y lúcida, entretenida y conmovedora; hará reír al lector, también lo hará llorar, pero, como solo los mejores libros logran, le recordará que a veces el dolor vale la pena.
Cuando Valeria Letelier conoce a Carlos Reseda, ella se aloja en un piso franco en Londres y está siendo cuidadosamente instruida por Joel, líder intelectual de una célula anticapitalista a la que pertenecen. Carlos Reseda se presenta como mercenario experto en armas y documentos falsos. Joel, por el contrario, es un seductor y magnético estratega obsesionado con mantener viva la llama de la insurrección en el mundo. Joel y Valeria cruzarán el Canal y se instalarán en una casa de campo en Francia. Allí Valeria, que se percibe a sí misma como una cosmonauta rusa vagando por la infinitud interestelar, completará su adiestramiento y se enfrentará a renuncias dolorosas antes de que Joel la considere preparada para el primer golpe del grupo. La llegada de Reseda suscitará en ella algunas dudas con las que en principio no contaba. Cuando la célula pase a la acción, Valeria será testigo de situaciones insólitas, y la semilla de la desconfianza arraigará en su interior. ¿Y si la verdadera liberación es la de la propia Valeria, mujer fiel, entregada y brillante que decidirá en algún momento tomar las riendas?.
«Yo soy la oscuridad.
Para mí no hay redención, ni emoción, ni nada. Nada más que tú.
Tú eres la luna de mi noche oscura, flamma.
Tú eres lo único de este cielo negro que puede sobrevivir cuando yo lo devore todo.
En este espacio no existen las estrellas, solo tú y yo.
Tú me necesitas para brillar y yo necesito que tú existas. Así de sencillo».
¿Qué sucede cuando la obsesión más despiadada se topa con su fijación más oscura?
Ella vive en las sombras. Él las gobierna.
Ella es la luna, y él es la noche oscura que la envuelve.
Ella está rodeada de demonios, y él es el peor de todos. Y ha decidido que ella le pertenece.
Pasión, obsesión, posesión. La suya es una historia de peligro, miedo, deseo y los sabores más oscuros del amor.
"Desde que existe el libro nadie está ya completamente solo, sin otra perspectiva que la que le ofrece su propio punto de vista, pues tiene al alcance de su mano el presente y el pasado, el pensar y el sentir de toda la humanidad". Stefan Zweig fue un lector empedernido que plasmó sus observaciones tanto en las reseñas que publicó en la prensa escrita como en los prólogos a la obra de otros autores. Los textos aquí reunidos dan buena prueba de la sagacidad, la erudición y la elegancia a las que Zweig nos tiene acostumbrados, pero sobre todo son un testimonio de su amor por la literatura como invitación al diálogo, una pasión tan intensa y franca que no es extraño que sepa contagiarla a sus lectores como pocos maestros.
«Pensó que los recuerdos eran invisibles como la luz, y así como el humo hacía que la luz se viera, debía haber una forma de que fueran visibles los recuerdos.»
En octubre de 2016, el director de cine colombiano Sergio Cabrera asiste en Barcelona a una retrospectiva de sus películas. Es un momento difícil: su padre, Fausto Cabrera, acaba de morir; su matrimonio está en crisis, y su país ha rechazado unos acuerdos de paz que le habrían permitido terminar con más de cincuenta años de guerra.
A lo largo de unos días reveladores, Sergio irá recordando los hechos que marcaron su vida y la de su padre. De la guerra civil española al exilio en América de su familia republicana, de la China de la Revolución Cultural a los movimientos armados de los años sesenta, el lector asistirá a una vida que es mucho más que una gran aventura: es una imagen de medio siglo de historia que trastornó al mundo entero.
Volver la vista atrás cuenta hechos reales, pero sólo en manos de un novelista magistral como Vásquez podía convertirse en este retrato devastador de una familia arrastrada por las fuerzas de la historia. Una fascinante investigación social y a la vez íntima, política y a la vez privada, que el lector no olvidará.
Teodor Merlin es un experimentado diplomático de las Naciones Unidas. Hace cinco años tuvo que hacer frente a lo inimaginable, la muerte de su hija en Oriente Medio. Joanna trabajaba para una ONG y ni las circunstancias de su muerte ni la eventual participación de las autoridades o de su propia organización se llegaron a esclarecer del todo.
En el presente, a través de algunos encuentros imprevistos y casi en contra de su propia voluntad, es arrastrado al descubrimiento de qué ocurrió exactamente hace cinco años, lo que se convierte en una misión devastadora para lograr la justicia donde no hay ninguna solución en el plano legal. Él, que toda su vida ha creído en las palabras para resolver conflictos, se encuentra ahora ante el dilema de decidir si debería tomarse la justicia por su mano, frente al presunto culpable y con un arma en la mano: ¿debería disparar o no?