En todas las historias familiares hay un hecho que determina el destino de sus miembros. En el caso de Lola, la matriarca de esta saga de detectives, es la muerte de su hijo Marc, hace casi cinco años. Para Lola, lo que vino después fue un tiempo romo y agrisado. Pero hace unos meses que los Hernández se han reunido de nuevo, vuelven a investigar juntos como en los viejos tiempos. También Ayala, el fiel colaborador, ha regresado. Todos curtidos y, por qué no decirlo, más baqueteados a las órdenes del peculiar Mateo. Por otro lado, un estafador del amor campa a sus anchas por el barrio, se hace pasar por un antiguo compañero de colegio de sus víctimas y parece que su avaricia no tiene límites. Los Hernández se enfrentan a un escurridizo adversario.
Mi nombre es Poppy St. James y acabo de conseguir el trabajo de mis sueños como Directora de Relaciones Públicas de los Jacksonville Rays, el equipo más popular de la NHL. Pero, si quiero quedarme, tendré que demostrar que lo merezco. Llevo esta profesión en la sangre, pero controlar a los jugadores de hockey es un verdadero desafío, especialmente al defensa Lukas Novikov.
No me importa lo bien que juegue Lukas al hockey. Fuera del hielo, siempre está encontrando formas de meter a sus compañeros en problemas, especialmente a Colton Morrow, y luego me toca a mí ingeniármelas para sacarlos de ellos. Pueden llamarme PR Barbie todo lo que quieran, pero solo estoy haciendo mi trabajo...
Tras la muerte de sus padres en un trágico accidente, Cosima Saverio asume el liderazgo de la marca de alta costura en cuero de su familia. Mientras afronta los desafíos de dirigir una empresa a los veintitrés años, Cosima también debe mantener el palazzo familiar en Venecia y cuidar de sus hermanos menores: Allegra, quien sobrevivió a la tragedia que mató a sus padres, aunque con cicatrices y una lesión en la columna, y Luca, que tiene predilección por las fiestas desenfrenadas, las mujeres guapas y las mesas de póquer.
Cosima maneja sus responsabilidades con una madurez que no corresponde a su edad, pero el éxito le ha pasado factura: sus necesidades siempre quedan relegadas a un segundo plano y dedica su tiempo libre a quienes dependen de ella. Hasta que conoce a Olivier Bayard, el fundador de la empresa de bolsos prêt-à-porter más exitosa de Francia.
El negocio de los Saverio goza de estabilidad financiera y genera suficientes ingresos para que la familia viva cómodamente. Entonces Luca pierde una suma considerable en el casino y su vida corre peligro si la deuda no se salda a tiempo. Cosima se enfrenta a una decisión imposible: vender el palazzo, deshacerse de una parte del negocio o dejar que Luca se las arregle solo.
El «anochecer», ese espacio ambiguo entre dos luces, se convierte en el escenario en el que una voz dolida e inteligente nos habla de la soledad, la enfermedad, el encuentro entre muertos y vivos, la fuerza frágil de la palabra, la necesidad del arte.
Sin conocer en detalle la anécdota que genera el poema, el lector ingresa sin embargo en un ámbito de inmediata y poderosa intimidad que acaba haciéndole partícipe de una especial trascendencia cotidiana.
Un deber familiar ha sido postergado durante décadas por el escritor protagonista de esta novela: contar la excepcional historia de sus abuelos y de su madre, cuyos orígenes se remontan a inicios del siglo XX en la Amazonía peruana. Ahora, con su madre próxima a cumplir noventa años, siente que ha llegado el momento de saldar esa deuda. Así es como Mamita cobra vida, una novela que entrelaza dos relaciones íntimas: la memoria del amor filial y el proceso mismo de escritura.
A través de recorridos citadinos, evocaciones de la selva y reflexiones metaliterarias, el hijo escritor indaga en la naturaleza de sus vínculos familiares, las tensiones sociales y raciales que los atraviesan y la huella imborrable de la muerte. Al mismo tiempo, se enfrentan a los desafíos del oficio novelesco para capturar aquello que el tiempo suele volver irrecuperable.
Con una escritura ágil y magnética y una mirada cómica y a la vez comprensiva, el escritor chileno Gonzalo Maier ha sabido retratar en su obra las frustraciones, contradicciones y desencuentros humanos, especialmente los que se producen por las energías misteriosas e incontestables del mercado y sus promesas. Así lo muestran las dos novelas breves e irrepetibles que reúne este volumen, una especie de díptico acerca de lo que es y lo que deja de ser.
En Piña, un artista que se desvive postulando a becas y fondos públicos se encuentra con el fantasma de una curadora y crítica de arte recién fallecida, que le enrostra su mediocridad y, de paso, evidencia el lugar que lo fantasmal ocupa en el trabajo contemporáneo. Y en Mal de altura un profesor de filosofía se aleja de sus ideales, de su pareja y de sus pretensiones académicas al tiempo que dicta un curso de ética para un empresario condenado por corrupción. Mientras el profesor se va fascinando por las mecánicas del dinero, el empresario se interesa cada vez más por Marco Aurelio, la vida improductiva y una incierta forma de rebelión.