Tras la muerte de sus padres en un trágico accidente, Cosima Saverio asume el liderazgo de la marca de alta costura en cuero de su familia. Mientras afronta los desafíos de dirigir una empresa a los veintitrés años, Cosima también debe mantener el palazzo familiar en Venecia y cuidar de sus hermanos menores: Allegra, quien sobrevivió a la tragedia que mató a sus padres, aunque con cicatrices y una lesión en la columna, y Luca, que tiene predilección por las fiestas desenfrenadas, las mujeres guapas y las mesas de póquer.
Cosima maneja sus responsabilidades con una madurez que no corresponde a su edad, pero el éxito le ha pasado factura: sus necesidades siempre quedan relegadas a un segundo plano y dedica su tiempo libre a quienes dependen de ella. Hasta que conoce a Olivier Bayard, el fundador de la empresa de bolsos prêt-à-porter más exitosa de Francia.
El negocio de los Saverio goza de estabilidad financiera y genera suficientes ingresos para que la familia viva cómodamente. Entonces Luca pierde una suma considerable en el casino y su vida corre peligro si la deuda no se salda a tiempo. Cosima se enfrenta a una decisión imposible: vender el palazzo, deshacerse de una parte del negocio o dejar que Luca se las arregle solo.
En la pequeña y remota localidad neozelandesa de Manapouri, frente a un lago, se encuentra la librería de Ruth Shaw, que en realidad son dos, y pequeñitas, pintadas de un arcoíris de vivos colores y rodeadas de plantas, curiosidades y alguna que otra mascota muy particular.
En esta original narración en primera persona, esta librera única nos cuenta historias de las personas que visitan las librerías, nos habla de algunas de sus obras preferidas y comparte anécdotas de su excepcional y azarosa vida. Es un relato marcado por su gran sentido del humor, pero también por las dificultades a las que se ha enfrentado, así como por la resiliencia que ha demostrado, todo coronado con un final feliz de la mano del amor.
A ella se le encarga trabajar como «puente»: vivir con, ayudar y supervisar al expatriado conocido como «1847» o comandante Graham Gore. En lo que respecta a la historia, el comandante Gore murió en la condenada expedición de Sir John Franklin al Ártico en 1845, por lo que está un poco desorientado al vivir con una mujer soltera que muestra regularmente sus pantorrillas, rodeado de conceptos extravagantes como «lavadora», «Spotify» o «el colapso del Imperio Británico». Pero con un apetito por descubrir, un hábito de fumar siete cigarrillos al día y el apoyo de un encantador y caótico elenco de compañeros expatriados, pronto se adapta.
Pero lo que el puente pensó que sería, en el mejor de los casos, una complicada e incómoda dinámica de compañeros de piso, evoluciona hacia algo mucho más profundo.
Interesado desde antiguo por la milenaria cultura persa, José Tudela Aranda pudo cumplir en julio de 2012 su sueño de viajar a Irán, un país lleno de contradicciones que sigue proyectando su orgullosa singularidad en el conjunto del mundo islámico. Surgido de las notas tomadas entonces, este libro nace del impulso de explicar el contraste entre la huella de un pasado esplendoroso, visible en sus tradiciones y monumentos, pero también en múltiples aspectos de la vida cotidiana, y los rigores de la teocracia que gobierna la república surgida de la Revolución de los ayatolás. Al margen de las simplificaciones y los tópicos, debidos en muchos casos a la ignorancia, el recorrido muestra una realidad colorida que sorprende en los azulejos y las vidrieras de mezquitas y palacios y tiene su reflejo en las reprimidas aspiraciones de la sociedad, sometida a una dictadura que fue también en parte producto de los errores de Occidente.
Escalera interior es el murmullo de los patios de luces que recogen olores de guisos, ruidos de cacharros y cucharones, risas, confidencias susurradas a media voz, buenos días y buenas noches que se intercambian en el rellano; es el murmullo que recoge nuestra rutina, la de la gente de a pie, en esas realidades pequeñas que son las que esconden las grandes historias. Las que, durante años, Almudena Grandes imaginó y regaló a sus lectores en El País Semanal, donde, cada quince días, a veces como narraciones, otras como escenas, y otras más como crónicas, levantaba personajes, vidas que merecían ser contadas.
La pesquisa del premio Nobel de literatura tantea tres vías de aproximación al texto flaubertiano: en una primera parte, de tono autobiográfico, el autor peruano se retrata a sí mismo como lector enfervorizado y pasional. La segunda parte es un análisis exhaustivo de Madame Bovary, cómo es y qué significa una narración en la que se combinan con pericia la rebeldía, la violencia, el melodrama y el sexo. En la tercera parte se rastrea la relación de la obra de Flaubert con la historia y el desarrollo del género más representativo de la literatura moderna: la novela.
Vargas Llosa resulta tan solvente en su faceta de crítico literario como lo es en su oficio de narrador. Del encuentro de esta inteligencia narrativa con la obra más importante de uno de los autores esenciales de las letras universales nace un ensayo que vale por todo un curso de literatura.