UN ÚNICO ASTRONAUTA. UNA MISIÓN IMPOSIBLE. Y UN ALIADO QUE JAMÁS HABRÍA IMAGINADO.
Ryland Grace es el único superviviente en una misión desesperada. Es la última oportunidad y, si fracasa, la humanidad y la Tierra misma perecerán.
Claro que, de momento, él no lo sabe. Ni siquiera puede recordar su propio nombre, y mucho menos la naturaleza de su misión o cómo llevarla a cabo.
Lo único que sabe es que ha estado en coma inducido durante mucho mucho tiempo. Acaba de despertar y se encuentra a millones de kilómetros de su hogar, sin más compañía que la de dos cadáveres.
Muertos sus compañeros de tripulación, y a medida que va recuperando confusamente los recuerdos, Grace se da cuenta de que se enfrenta a una misión imposible. Recorriendo el espacio en una pequeña nave, depende de él acabar con una amenaza de extinción para nuestra especie.
Sin apenas tiempo y con el ser humano más cercano a años luz de distancia, habrá de conseguirlo estando completamente solo.
«Feliz 53 cumpleaños, doctor.
Bienvenido al primer día de su muerte.»
Así comienza el anónimo que recibe Frederick Starks, psicoanalista con una larga experiencia y una vida tranquila. Starks tendrá que emplear toda su astucia y rapidez para, en quince días, averiguar quién es el autor de esa amenazadora misiva que promete hacerle la existencia imposible. De no conseguir su objetivo, deberá elegir entre suicidarse o ser testigo de cómo, uno tras otro, sus familiares y conocidos mueren por obra de un asesino, un psicópata decidido a llevar hasta el fin su sed de venganza. Dando un inesperado giro a la relación entre médico y paciente, John Katzenbach nos ofrece una novela en la tradición del mejor suspense psicológico.
Segundo volumen volumen de la obra poética completa de Eduardo Chirinos, continuación del Cuaderno rojo (Pre-Textos, 2024). Reúne la obra del poeta en plena madurez creativa e incluye los libros galardonados con el Premio Casa de América de Poesía Americana (2001) y el Premio de Poesía Generación del 27 (2009).
«Nunca he buscado nada, salvo la necesidad de dejarme llevar por una música para delegar en ella, la elección de un tono. Las palabras e incluso lo que se llama el sentido llegan después, es cuestión de mantener los ojos y los oídos atentos a esa música: los poemas se sitúan más allá de lo que “queremos decir” y diseñan las voces que habitan y definen nuestra pluralidad». EDUARDO CHIRINOS
Próspero viento es un ensayo autobiográfico que relata una vida, la de su autor, y la peripecia vital y política de varias generaciones, desde las postrimerías de la dictadura franquista hasta hoy mismo.
Pionero en rescatar las figuras de Chaves Nogales, Clara Campoamor o Elena Fortún, integrantes de esa tercera España que denunció y combatió el fanatismo de las otras dos, de las que ellos tres y otros fueron víctimas durante cincuenta años, Trapiello rastrea en este libro el origen de la hegemonía cultural de la izquierda y de los nacionalistas, conforme a la cual estos se han creído legitimados para reescribir la historia y levantar un muro entre españoles. Los mismos que elogian únicamente a quienes transigen con sus propósitos sectarios y cancelan a cuantos los cuestionan, sin acatar su pregonada superioridad.
La ciencia ficción de Clark Ashton Smith, también calificada como «science fantasy», presenta una combinación de horror y ciencia, una amalgama de géneros que en el caso de Lovecraft dio lugar al horror cósmico.
Con CAS, la aventura planetaria, el «space opera» y las convenciones más «pulp» del género son tan solo una suerte de disfraz, de ingredientes con los que hacer pasar sus principales obsesiones que convierten la extraña ciencia ficción de Smith en una isla perdida, un peculiar y demencial universo que evade cualquier fácil etiqueta.
Sus ciclos narrativos de lejanas tierras perdidas en los abismos del tiempo –ya sea en el pasado prehistórico, el histórico y medieval o en el futuro postapocalíptico– ponen en evidencia su absoluto nihilismo fatalista y humor negro, sirviéndose de un estilo literario sofisticado y decadente.
Una novela de amor prohibido en tiempos de agitación política y social, impregnada de un profundo erotismo transgresor.
El cultivo y manufacturación del algodón tuvo inesperadamente un impacto enorme en cómo la mujer era considerada en China: el algodón empoderó su figura. La equivalencia entre la mujer y el algodón adquiere en la obra algo más que un simbolismo de fondo: crea y estructura el núcleo de un intenso drama.
La zona rural donde se ha instalado la pequeña planta transformadora de algodón se convierte en un microcosmos donde toda la China de la época está representada, y la joven protagonista, Fang Biyu, en el símbolo de la mujer china. El algodón como alegoría de la feminidad obedece también al ciclo de la menstruación (un ciclo lunar) que caracteriza a la mujer, ya que la protección sanitaria utilizada por las mujeres chinas durante sus periodos estaba hecha de ese material.
A través de un enfoque autobiográfico y de una estética carnavalesca y trágica al mismo tiempo, Mo Yan aborda la pérdida de la inocencia y el rito del paso a la edad adulta.