¡CON LA APARICIÓN ESTELAR DE SPAWN, SAVAGE DRAGON Y BLÁCULA!
El Cielo y el Infierno chocan en el campo de batalla de Filadelfia mientras las mejores creaciones de Todd McFarlane y Erik Larsen, junto a uno de los grandes iconos del blaxploitation, se unen para invadir las páginas de Killadelphia.
El nombre del viento (Crónica del asesino de reyes 1)
En una posada en tierra de nadie, un hombre se dispone a relatar, por primera vez, la auténtica historia de su vida. Una historia que únicamente él conoce y que ha quedado diluida tras los rumores, las conjeturas y los cuentos de taberna que le han convertido en un personaje legendario a quien todos daban ya por muerto: Kvothe... músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino.
Ahora va a revelar la verdad sobre sí mismo. Y para ello debe empezar por el principio: su infancia en una troupe de artistas itinerantes, los años malviviendo como un ladronzuelo en las calles de una gran ciudad y su llegada a una universidad donde esperaba encontrar todas las respuestas que había estado buscando.
El temor de un hombre sabio (Crónica del asesino de reyes 2)
El hombre había desaparecido. El mito no. Músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, trotamundos, héroe y asesino, Kvothe había borrado su rastro. Y ni siquiera ahora que le han encontrado, ni siquiera ahora que las tinieblas invaden los rincones del mundo, está dispuesto a regresar. Pero su historia prosigue, la aventura continúa, y Kvothe seguirá contándola para revelar la verdad tras la leyenda.
«Feliz 53 cumpleaños, doctor.
Bienvenido al primer día de su muerte.»
Así comienza el anónimo que recibe Frederick Starks, psicoanalista con una larga experiencia y una vida tranquila. Starks tendrá que emplear toda su astucia y rapidez para, en quince días, averiguar quién es el autor de esa amenazadora misiva que promete hacerle la existencia imposible. De no conseguir su objetivo, deberá elegir entre suicidarse o ser testigo de cómo, uno tras otro, sus familiares y conocidos mueren por obra de un asesino, un psicópata decidido a llevar hasta el fin su sed de venganza. Dando un inesperado giro a la relación entre médico y paciente, John Katzenbach nos ofrece una novela en la tradición del mejor suspense psicológico.
Los medios de comunicación han lanzado un mensaje de alerta: un meteoro se dirige hacia la Tierra y su impacto podría ser de una magnitud equivalente al que provocó la desaparición de los dinosaurios. Hay quienes creen que llega el inminente final, mientras que otros actúan como si nada. Sin embargo, no hay héroes que vayan a salvar a la humanidad. Cada uno tendrá que enfrentarse a este momento preapocalíptico con sus fortalezas y vulnerabilidades.
J.-C. Deveney y Tommy Redolfi nos trasladan a un paisaje donde la pesadez de la nieve construye el escenario del fin del mundo. En él, los personajes se cruzan y se entrelazan, intentando seguir con sus vidas en un contexto de recesión, incertidumbre y desapego.
Estamos ante un libro que verdaderamente, y no como se suele decir con tantas obras, encierra un mundo; un cuerpo de catorce caras que señala y resume algunos de los instantes decisivos de la Historia universal, ordenados cronológicamente y narrados de forma magistral.
En mitad de la noche en un barrio tranquilo de Minneapolis raptan a Luke Ellis, de doce años, tras haber asesinado a sus padres. Una operación que dura menos de dos minutos. Luke se despierta en la siniestra institución conocida como el Instituto, en un cuarto que se asemeja al suyo pero sin ventanas. En habitaciones parecidas hay más niños: Kalisha, Nick, George, Iris y Avery Dixon, entre otros, que comparten capacidades especiales como la telequinesia o la telepatía. Todos ellos se alojan en la Mitad Delantera de la institución. Los mayores, en cambio, se encuentran en la Mitad Trasera. Como dice Kalisha: «El que entra no sale».
La señora Sigsby, la directora, y el resto del personal se dedican a aprovecharse sin compasión del talento paranormal de los chicos. Si te portas bien te premian. Si no, el castigo es brutal. Luke se da cuenta de que las víctimas van desapareciendo y son trasladadas a la Mitad Trasera, así que se obsesiona con huir y pedir ayuda. Pero nunca nadie ha escapado del Instituto...