Este es mi cuerpo derrotado asomando la cabeza a sus trescientas ventanas, este es mi reflejo en su taza de té, y mi lengua sobre sus ojos grises para siempre, este es mi idioma de alabastro y ceniza en sus oídos calientes como estufas en el invierno. Esta es mi hacha de fuego sobre sus columnas de abeto y de niebla. Esta es mi jauría de perros sin pelaje tras sus conejos. Esta es mi migración de cóndores inauditos estrellándose sobre su horizonte de acantilados y de olas. Óyeme bien, escucha cómo quiebro todas tus puertas, cómo te arrullo para hacerte caer, cómo te canto una canción de cuna y te suelto sobre el mar más hermoso de la tierra. Observa cómo me inclino para decir nuestra oración de la mañana, ese silbido que hace crecer volcanes imposibles en el ojo de la gaviota que se aleja. Fragmento de "La casa" Apocalipsis líquido se divide en siete partes de siete poemas, y cada una pretende contar un aspecto de lo que en su conjunto forma la sociedad donde el autor habita. El Salvador sigue siendo un país acosado por diversas clases de violencia, y donde los muertos forman parte de la cotidianidad tanto como los vivos, y la oscuridad y el amor se han mezclado como la leche y la harina en un pastel. Como un reflejo de la idiosincracia local, en el libro se juntan poemas de diversas temáticas, que alcanzan lo social, lo político, lo amoroso, e incluso, lo paranormal. Jorge Galán (San Salvador, 1973) es narrador y poeta.
Los cinco cuentos reunidos en este libro, que fueron ganadores de los Premios Locus y Endeavour en 2002, exploran y extienden el mundo creado en las Historias de Terramar. El volumen también contiene un ensayo sobre los habitantes, las lenguas, la historia y la magia de Terramar. Esta aclamada continuación del reino mágico de Terramar confirma a Ursula K. Le Guin como una de las más brillantes escritoras de nuestro tiempo.
El sueño dentro del sueño (1977), la poesía de Ana Blandiana se encamina hacia una etapa en la que prevalecen sus inquietudes metafísicas y el replegarse en el sueño en busca de una armonía primordial con los elementos. Estos poemas articulan un verdadero tratado acerca del sueño y de sus múltiples significados: el anhelo de superar las limitaciones de una realidad precaria y de sustraerse del imperio de lo racional para adentrarse en el espacio de la imaginación y lo trascendente hasta enraizar lo concreto en una luz que borra todas las fronteras a la vez que cuestiona la existencia de lo material.
Este libro fundamental del movimiento contracultural beates una trinchera construida por poemas irreverentes, psicodélicos y libertarios que refleja, sin censura, el desencanto de la política y sociedad norteamericanas.
He aquí un díptico compuesto por dos textos publicados con casi treinta años de diferencia, que supone el regreso a la narrativa de un autor esencial. Pierre Michon, una de las principales figuras de la literatura francesa contemporánea, recupera su novela El Beune Grande (que vio la luz originalmente en 1996, y se tradujo en 2012 en Anagrama como El origen del mundo), para darle continuidad y cierre con El Beune Chico.
En El Beune Grande, un joven profesor llega a Castelnau, en la región francesa del Périgord, cuna del arte prehistórico y por la que corren dos afluentes del río Vézère: el Beune Grande y el Beune Chico. Allí, mientras las antiguas tradiciones del lugar traen el eco de su historia de siglos, conocerá a Hélène, que regenta la posada en la que los vecinos se reúnen para tomar copas cada noche. Conocerá también a su hijo, Jean el Pescador, que escudriña incansablemente el río en busca de carpas; a Jeanjean, un granjero local, cuyo granero alberga la entrada a una cueva, al parecer, prehistórica; y, sobre todo, a Yvonne, la estanquera, obsesión del joven profesor, que consagrará su existencia a la fantasía de poseerla abandonándose a los sueños más secretos y turbulentos.
El regalo de la escritura de Mary Oliver es comunicar la belleza sencilla del mundo y hacerla inolvidable. Esto nunca ha sido más cierto que en la luminosa colección de ensayos y poemas que conforma «Vita longa». Con la gracia, la delicadeza y la precisión que caracterizan toda su obra, Mary Oliver nos muestra en este libro que escribir «es una forma de alabar el mundo», y nos sugiere, de forma aparentemente sutil pero inapelable, que leamos sus ensayos y sus poemas como «repentinos aleluyas» con los que celebrar el esplendor de la existencia.