Amory Ames está harta de Milo, su marido, un aristócrata con fama de playboy que acaba de regresar de la Costa Azul. Por eso no duda en aceptar la propuesta de su exprometido, Gil Trent, de pasar una semana en el lujoso Hotel Brightwell para intentar evitar el matrimonio de su hermana Emmeline con Rupert Howe, un mujeriego de mala reputación. Sin embargo, hay algo más que su felicidad en juego cuando Rupert es asesinado y arrestan a Gil por el crimen. La situación se complica aún más con la inesperada llegada de Milo y, a medida que la línea entre amigo y enemigo se vuelve más difusa, Amory debe decidir dónde está su corazón y atrapar al asesino antes de convertirse ella también en víctima. Una elegante y deliciosa novela en la que el glamour y el misterio invaden la atmósfera de la alta sociedad británica de los años treinta.
En esta espectacular novela los dinosaurios vuelven a conquistar la Tierra...
En una isla remota, un grupo de hombres y mujeres emprende una carrera contra el tiempo para evitar un desastre mundial provocado por la desmedida ambición de comercializar la ingeniería genética. Pero todos los esfuerzos resultarán vanos cuando el inescrupuloso proyecto quede fuera de control y el mundo a merced de unas bestias monstruosas...
Parque Jurásico, la novela más célebre de Michael Crichton y una de las más leídas en los últimos años, fue adaptada al cine con enorme éxito por Steven Spielberg.
Escritos durante los primeros años de la contienda para periódicos austríacos y alemanes, revelanuna vertiente del autor desconocida para muchos. En ellos pone su brillantez intelectual alservicio de la causa germánica a costa de la idea de Europa que él y sus amigos franceses sehabían comprometido a construir.El abismo al que se asomó esa Europa cambió para siempre la sensibilidad de Zweig y la de granparte de su generación. El mismo abismo y la misma pasión nacionalista que parecenamenazar a Europa un siglo después.
«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo».
Con estas palabras empieza la novela ya legendaria en los anales de la literatura universal, una de las aventuras literarias más fascinantes de nuestro siglo. Millones de ejemplares de Cien años de soledad leídos en todas las lenguas y el Premio Nobel de Literatura coronando una obra que se había abierto paso «boca a boca» -como gusta decir al escritor- son la más palpable demostración de que la aventura fabulosa de la familia Buendía-Iguarán, con sus milagros, fantasías, obsesiones, tragedias, incestos, adulterios, rebeldías, descubrimientos y condenas, representaba al mismo tiempo el mito y la historia, la tragedia y el amor del mundo entero.
Una noche de febrero de 1900, recién estrenado el siglo XX, en el pazo de Espíritu Santo llegan al mundo dos niñas, Clara y Catalina, cuyos destinos ya estaban escritos. Sin embargo, una venganza inesperada sacudirá para siempre sus vidas y las de todos los Valdés. Doña Inés, matriarca de la saga y fiel esposa de don Gustavo, deberá sobrevivir al desamor, al dolor del abandono y a las luchas de poder hasta convertir a su verdadera hija en heredera de todo un imperio, en una época en la que a las mujeres no se les permitía ser dueñas de sus vidas.
Roma, año 77 a.C. El cruel senador Dolabela va a ser juzgado por corrupción, pero ha contratado a los mejores abogados, ha comprado al jurado y, además, es conocido por usar la violencia contra todos los que se enfrentan a él. Nadie se atreve a ser el fiscal, hasta que de pronto, contra todo pronóstico, un joven patricio de tan solo veintitrés años acepta llevar la acusación, defender al pueblo de Roma y desafiar el poder de las élites. El nombre del desconocido abogado es Cayo Julio César.