En 1557 Europa es un polvorín y en la Florencia de los Médicis se acaba de cometer un crimen: el pintor Pontormo ha sido asesinado mientras trabajaba en los frescos de una capilla. Junto al cadáver aparece un cuadro obsceno de la hija de Cosme de Médicis y, para evitar mayores problemas con la reina Catalina de Francia y con el papa Pablo IV, un inquisidor de la peor calaña, el duque de Florencia deberá encargar al gran Vasari, su hombre de confianza, que resuelva el caso y limpie el nombre de su hija.
Aunque ambientada en el Renacimiento, esta formidable novela policiaca resuena con fuerza por su profunda reflexión sobre los grilletes morales que hoy, como ayer, amenazan la libertad artística. Un maravilloso fresco cargado de humor, romance y suspense que a través de sus múltiples perspectivas erige un desafío literario, político e histórico que produce en el lector el mismo asombro que la contemplación de un gran cuadro.
Un tour de force narrativo con el que Laurent Binet pone a prueba una vez más su talento, una novela «erudita, emocionante, edificante» (Benzine) en la que «maneja a la perfección los retratos, los colores y las líneas de fuga. Una pura obra maestra» (Page).
Estaré muerto en tres meses. Vengo a contar mi historia».
Esta es la escalofriante invitación de Sebastian Trapp, reconocido novelista de misterio, a Nicky Hunter, la profesora y crítica experta en su obra con la que mantiene una relación epistolar. Desde la mansión del autor en San Francisco, Nicky comienza a desentrañar la historia de la vida de Trapp bajo las atentas miradas de su enigmática esposa y de su hija mayor. Pero Sebastian Trapp es un misterio en sí mismo. Y tal vez un asesino. Hace dos décadas, su primera esposa y su hijo adolescente desaparecieron; el caso nunca se resolvió. ¿Está el maestro del misterio jugando un juego mortal? Cuando un cuerpo emerge en el estanque del jardín, todos se dan cuenta de que el pasado no está enterrado, está esperando.
Reseñas:«Elegante, absorbente y llena de peligro Hitchcockiano. Una vez más, Finn reinventa el género con su espectacular estilo».Lucy Foley
«Los fans de la ficción detectivesca se volverán locos con lo nuevo de Finn».Shari Lapena
«Aguda, absorbente, estilosa y con un ingenio brillante, El final de la historia es una delicia para cualquier amante del misterio. Un fascinante y mágico ejercicio literario que rebosa alusiones e ilusiones y es una carta de amor al género detectivesco clásico. Justo cuando crees que lo tenías todo resuelto, Finn te recuerda algo absolutamente esencial del buen misterio, que el final es solo el principio».Nita Prose
«La nueva novela de A.J. Finn es bonita, intensa y cautivadora. El final de la historia me ha fascinado».Lisa Jewell
«¿Te gusta la oscuridad? Perfecto. A mí también» es cómo inicia Stephen King el epílogo de este nuevo y magnífico volumen de doce relatos que se adentran en la parte más sombría de la vida. King lleva más de medio siglo siendo un maestro literario, y estas historias sobre el destino, la mortalidad, la suerte y los múltiples pliegos de la realidad son tan ricas y absorbentes como sus novelas. El autor escribe «para sentir la emoción de dejar atrás la rutina», y en Si te gusta la oscuridad los lectores sentirán, una y otra vez, esa misma emoción.
«Dos cabrones con talento» nos revelará el secreto de cómo estos dos caballeros adquirieron sus habilidades. En «El mal sueño de Danny Coughlin», una explosión psíquica inesperada pone patas arriba la vida de docenas de personas, incluido Danny, con catastróficos resultados. «Serpientes de cascabel», secuela de la novela Cujo, nos presenta a un viudo que viaja a Florida buscando descanso y, en su lugar, se topa con una inesperada herencia... con más de una atadura. En «Los soñadores», un taciturno veterano de la guerra de Vietnam acepta un encargo y descubre que hay algunos rincones del universo que deberían quedar inexplorados. «Hombre Respuesta» nos plantea si el don de la clarividencia es una bendición o una maldición, y nos recuerda que incluso una vida marcada por la tragedia tiene significado.
La habilidad del Rey del Terror para sorprender, inspirar y provocarnos tanto miedo como consuelo al mismo tiempo no tiene parangón. Cada uno de estos relatos contiene sus propios escalofríos, alegrías y misterios, y todos son icónicos. ¿Os gusta la oscuridad? Pues aquí la tenéis.
Tras oír un grito de mujer seguido por un disparo en un edifico de la alta burguesía parisina, un transeúnte acude a las autoridades para denunciar un presunto crimen.
Tocará a un joven Maigret, por entonces adjunto del comisario, desplazarse al lugar de los hechos para tratar de penetrar en un entorno social hermético.
En este precuela de sus investigacinones más famosas, nos retrotraemos a sus comienzos en la fuerzas del orden durante la Belle Époque, cuando desputan ya su sagacidad, su paciencia y su capacidad para comprender la naturaleza humana.
De viaje por Estados Unidos para estudiar los métodos de la policía de ese país, Maigret asiste a una audiencia en la que se busca determinar si la muerte de una muchacha arrollada por un tren debe clasificarse como suicidio u homicidio.
Con una reflexión de fondo sobre la justicia, la novela es una historia típicamente norteamericana en la que aparecen grandes espacios, carreteras en el desierto y soldados sin escrúpulos, lo que demuestra la rapidez con que Simenon comprendió el imaginario estadounidense que por entonces empezaba a globalizarse
Truman Capote fue un maestro de las formas breves y un agudo observador y cronista de su época. Las semblanzas que reúne en este volumen son una buena muestra de ambas virtudes. Capote escribe –a veces con ternura, otras con perfidia, siempre con un estilo admirable– sobre figuras que han conformado nuestro imaginario colectivo, trazando una serie de magistrales retratos como el dedicado a las andanzas japonesas de Marlon Brando durante el rodaje de Sayonara; el ya mítico perfil de Marilyn Monroe; una bellísima rememoración en claroscuro de Tennessee Williams; una emotiva aproximación a Elizabeth Taylor; un acercamiento a «esa leyenda moderna» que fue Jane Bowles y otro al arte fotográfico de Cecil Beaton.
Y son precisamente los retratos de otro fotógrafo, Richard Avedon, los que inspiran a Capote una serie de certeros perfiles, empezando por el del propio Avedon, y luego, pasando revista a un socarrón John Huston, un ambivalente Chaplin, una coqueta Coco Chanel, un moribundo Somerset Maugham, un errante Ezra Pound, una anciana y fascinante Isak Dinesen, una Mae West de carne y hueso, un Louis Armstrong captado desde la mirada infantil, un Gide que reflexiona sobre Cocteau, un Bogart retratado a través de sus palabras fetiche, un Picasso tan genial que podría provocar instintos asesinos y un Duchamp iconoclasta que bien podría ser su reverso.
Ya han pasado más de dos años desde que el comisario Georges Dupin fue «forzosamente trasladado» a lo que él considera el fin del mundo: Concarneau, en la costa bretona. Allí nunca pasa nada, aparte de los atascos en verano, cuando toda la región se convierte en el destino turístico por excelencia.
Pero una mañana de julio, al inicio de la temporada alta, recibe una llamada. En el idílico pueblo cercano de Pont-Aven se ha cometido un asesinato incomprensible. Pierre-Louis Pennec, el dueño del legendario hotel Central, en el que a finales del siglo XIX se alojaron Paul Gauguin y otros pintores famosos, ha sido brutalmente apuñalado. ¿Quién querría matar a un anciano de noventa y un años, una bellísima persona? ¿Y por qué?
Cuando poco después aparece un segundo cadáver en la costa, Dupin comprende que tiene entre manos un caso más complejo de lo esperado. Aunque la presión de los políticos locales aumenta, y los habitantes de Pont-Aven guardan un silencio obstinado, el comisario, a quien no siempre le resulta fácil morderse la lengua, se mantiene fiel a su peculiar estilo de investigación. Y es que la pregunta inesperada puede arrojar la pista que hasta entonces estaba eludiéndole, y sacar a la luz un secreto por el que valdría la pena matar.
En un tranquilo complejo residencial para jubilados, cuatro improbables amigos se reúnen una vez a la semana para investigar antiguos asesinatos sin resolver. Ellos son Ron el Rojo, mítico activista de los años sesenta y setenta que no ha perdido sus ganas de gresca; la dulce Joyce, una enfermera viuda no tan ingenua como aparenta; Ibrahim, un veterano psiquiatra con una increíble capacidad de análisis, y la tremenda y enigmática Elizabeth, quien, a sus ochenta y un años, lidera este grupo de detectives aficionados.
Cuando un promotor inmobiliario de la zona es hallado muerto, este peculiar Club del Crimen de los Jueves se encuentra con su primer caso actual. Ha llegado el momento de que estos octogenarios «saquen sus ases» de la manga y demuestren de lo que son capaces.
Bienvenidos al Club del Crimen de los Jueves.
Con apenas diecisiete años, Manuela entra a trabajar como criada en la mansión de los marqueses de Armayor. Rodeada de un lujo que contrasta con la pobreza de su aldea natal, la joven conocerá la arrogancia y el desamor, pero también el arte de la costura, al tiempo que entablará una amistad inquebrantable con la única heredera de la familia, Alexandra.
Años después, y pese a pertenecer a mundos muy distintos, su amiga será su mayor apoyo cuando la Guerra Civil obligue a Manuela a separarse de su hija Telva, enviada a Rusia junto con otros niños de la zona republicana, y también cuando intente recuperarla décadas más tarde, aunque para ello deba arriesgarlo todo.
La añoranza de Telva, un destino en ocasiones desalmado y una gran historia de amor marcarán la vida de Manuela. Una vida que se extenderá a lo largo de un siglo convulso y lleno de contrastes, magistralmente reflejado por Ana Lena Rivera en las páginas de esta novela que se lee con la emoción a flor de piel.