Una épica historia de amor inspirada en el clásico Cumbres borrascosas, ambientada en el despiadado mundo del patinaje artístico de élite y con una protagonista decidida a labrarse su propio camino dentro y fuera del hielo.
«Todo el mundo cree que Heath Rocha fue mi primer amor. No es cierto. Mi primer amor fue el patinaje artístico».
Katarina Shaw siempre ha sabido que estaba destinada a llegar a lo más alto. Cuando conoce a Heath Rocha, un chico solitario, su conexión instantánea los convierte en un dúo formidable sobre el hielo... Hasta que un impactante incidente en los Juegos Olímpicos los separa definitivamente.
Fruto de la amistad y de un afán poético innovador son las "Baladas líricas" de William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge, consideradas además como el "manifiesto del romanticismo inglés". De este modo, "Baladas líricas" resultó ser uno de los libros más trascendentales y revolucionarios de la poesía inglesa. Wordsworth y Coleridge, defensores de lo individual y lo concreto, proponen en sus "Baladas líricas" una innovación radical con respecto a la poesía que se había hecho hasta entonces.
«Si hubiera vivido un poco más, apenas tres años, Joseph Roth habría asentido ante la escena de Casablanca en la que el mayor Strasser le pregunta a Rick por su nacionalidad. "Soy un borracho", responde este. Roth habría respondido igual si alguien le hubiera preguntado. Todos sus lectores lo sabemos porque lo dejó clarísimo en sus libros, en sus dibujos y en lo que los biógrafos han descubierto de su vida. También sabemos que no le preguntaron por su nacionalidad, porque Roth fue uno de los miles de apátridas que se morían del asco en la Francia a punto de rendirse ante Alemania. En un país lleno de refugiados con pasaporte Nansen (cuyo papel era tan malo que se deshacía al segundo trámite), la gente había perdido la costumbre de preguntarse por nacionalidades que ya no existían. "Así soy realmente: maligno, borracho, pero lúcido. Joseph Roth", escribió en la dedicatoria de un autorretrato que se hizo en París en noviembre de 1938, seis meses antes de su muerte».
«El entusiasmo y la capacidad de identificación que Jane despierta resultan tan profundos que la interpretación contemporánea ha colocado a la escritora en el centro de su familia, de su sociedad e incluso de su tiempo, y la contempla y debate sobre ella, sus gustos, sus amoríos, sus desgracias o sus características literarias conforme a la importancia de la que en la actualidad goza. Es agradable que el tiempo compense algunas de las crueldades con las que la Historia afligió a las autoras del siglo XIX, pero insistir en esa versión nos lleva a perdernos una de las miradas más interesantes, más inteligentes y peor comprendidas de la historia de la literatura».
¿Cuándo se está realmente preparado para empezar a vivir?
¿Cuál es el momento adecuado para volverse a enamorar?
Ander y Olivia son dos extraños que coinciden por azar una noche en Barcelona. Ambos, cada uno a su manera, luchan por encontrar su lugar y arrastran fantasmas del pasado que les impiden superar sus errores y miedos. Cuando se despiden, creen que lo que han compartido ha sido una bonita pero fugaz casualidad y que nunca volverán a encontrarse. Sin embargo, el destino a menudo es caprichoso y pronto sus vidas se verán irremediablemente entrelazadas.
Entre poemas, fiestas universitarias, confesiones susurradas, nuevas amistades, despedidas y atardeceres con conversaciones frente al mar, los dos descubrirán lo difícil que es volver a querer para un corazón hecho trizas, lo que les obligará a enfrentarse a sus propias heridas. Solo así tendrán la oportunidad de descubrir el mundo nuevo, emocionante y a veces aterrador que se abre ante ellos para escribir una historia que hasta ahora no creían merecer.
A VECES, LO ÚNICO QUE NECESITAMOS ES LA OPORTUNIDAD DE VOLVER A EMPEZAR.
Pushkin nunca tuvo una nieta, o acaso la desconocemos, por eso este libro de cuentos es dos cosas: la audacia de la búsqueda de personajes azarosos, perdidos y esenciales, y un viaje hacia territorios desconocidos. Los escenarios son múltiples: de La Habana al desierto del Rajastán, de Saint-Nazaire a Teherán, de Rusia a Miami o Lima. El hilo conductor es el tiempo, la nostalgia, la pérdida, pero también la aventura, el humor, y la recuperación del pasado. Un salto a un vacío lleno de sentidos. La nieta de Pushkin es un libro híbrido entre el cuento y el viaje en clave de autoficción. Si toda literatura es un ejercicio de solapamiento autobiográfico, Ronaldo Menéndez rompe las rasgaduras de ficción para filtrar un yo, un nosotros, que envuelve al lector y le hace viajar con él. Y por encima de todo, un lenguaje que es en sí mismo una búsqueda y una fundación, una manera de entender la literatura. Una prosa enérgica, que nos traslada con pulso propio, a la mejor renovación de la literatura latinoamericana de este primer tercio del siglo xxi.