Con estas credenciales se nos presenta Colonna, el protagonista de Número Cero, que en abril de 1992, a sus cincuenta años, recibe una extraña propuesta de un tal Simei: va a convertirse en redactor jefe de Domani, un diario que se adelantará a los acontecimientos a base de suposiciones y mucha imaginación, sin reparar casi en el límite que separa la verdad de la mentira, y chantajeando de paso a las altas esferas del poder.El hombre, que hasta la fecha ha malvivido como documentalista y en palabras de su ex mujer es un perdedor compulsivo, acepta el reto a cambio de una cantidad considerable de dinero, y arranca la aventura. Reunidos en un despacho confortable, Colonna y otros seis colegas preparan el Número Cero, la edición anticipada del nuevo periódico, indagando en archivos que esconden los secretos ocultos de la CIA, del Vaticano y de la vida de Mussolini.Todo parece ir sobre ruedas hasta que un cadáver tendido en una callejuela de Milán.
En el pueblo de Z, en la Costa Brava, el extraño homicidio perpetrado en una pista de hielo clandestina, erigida bajo un halo de misterio e ilegalidad, enturbia los calurosos días de un verano como cualquier otro. Tres voces dan vida al relato de los hehcos: la de Remo, chileno con pretensiones de escritor; la de Gaspar, mexicano aspirante a poeta que trabaja de noche como vigilante de un camping, y la de Enric, político catalán embelesado por una bella y veleidosa patinadora. Los testimonios de cada uno de ellos se entrecruzan y pugnan para hacerse con una verdad a la que solamente el lector, como un detective que debe lidiar con el peso de la investigación, tiene acceso. Los narradores, unidos en la tragedia y en el hastío existencial, dibujan con sus historias no sólo un asesinato, sino un crimen contra su dicha, que parece no tener fin.
¿Cuál es el secreto que encierra La casa verde?
La Casa Verde ocurre en dos lugares muy alejados entre sí: Piura, en el desierto del litoral peruano, y Santa María de Nieva, una factoría y misión religiosa perdida en el corazón de la Amazonía. Símbolo de la historia es la mítica casa de placer que don Anselmo, el forastero, erige en las afueras de Piura.
Auxilio Lacouture se considera a sí misma «la madre de todos los mexicanos» y «la madre de la poesía mexicana». Uruguaya de nacimiento, residente de México D.F., abonada a los trabajos humildes y esporádicos durante el día, incansablemente inmersa en la bohemia nocturna de la ciudad, todo cambia para ella el 18 de septiembre de 1968, cuando el ejército toma posesión del campus de la Universidad Nacional Autónoma de México y ella queda encerrada en los baños de la facultad de filosofía y letras.
A lo largo de trece días de encierro y aislamiento forzado, por sus ojos transitan la poetisa Lilian Serpes, amante a su vez del Che Guevara; los poetas españoles León Felipe y Pedro Garfias; el malogrado alter ego de Bolaño Arturo Belano. De este modo, Auxilio reflexiona sobre la senda y los pasos dejados atrás y los que, aún y cada vez más, restan sumidos en las sombras de un país de incierto futuro.
Quentin Coldwater es un chico brillante pero desdichado que vive obsesionado con las novelas de fantasía que leyó en su infancia y que transcurrían en un país mágico llamado Fillory. Cuál no será su sorpresa cuando inesperadamente es admitido en una muy secreta y exclusiva universidad de magia en Nueva York, donde recibirá una rigurosa educación sobre los arcanos de la moderna hechicería y descubrirá la amistad, el amor, el sexo, la bebida y el aburrimiento. Porque a pesar de los increíbles descubrimientos que ha hecho a lo largo de estos años de universidad, siente que le falta algo.
La magia no ha conseguido que Quentin encuentre la felicidad y las aventuras con que había soñado. Pero tras graduarse, él y sus amigos harán un descubrimiento asombroso.
Entre 1979 y 1989 un millón de tropas soviéticas combatieron en una guerra devastadora en Afganistán que provocó más de 50.000 bajas y acabó con la juventud y la humanidad de varias decenas de miles de soldados más. Los muertos soviéticos volvían a casa en ataúdes de zinc sellados mientras el estado no reconocía ni la mera existencia del conflicto.Los muchachos de zinc generó una inmensa polémica y mucha indignación cuando fue publicada originalmente en la URSS: las críticas acusaron a su autora de haber escrito un «texto fantasioso lleno de injurias» y de ser parte de «un coro histérico de ataques malignos». En el libro, Svetlana Alexiévich presenta el testimonio cándido y emocionante de los oficiales y los soldados rasos, de las enfermeras y las prostitutas, las madres, los hijos y las hijas que describen la guerra y sus duraderos efectos. El resultado es una historia turbadora por su brutalidad y reveladora en su parecido a la experiencia estadounidense en Vietnam y más tarde en Irak y el mismo Afganistán.