Cuando floreció la risa es un relato escrito especialmente por Gioconda Belli para la colección de álbumes Libros de Cordel de Libros del Zorro Rojo, serie que reúne textos de importantes autores como Julio Cortázar, Pablo Neruda, Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Antonio Skármeta y José Saramago. Esta leyenda evoca un misterio insólito: el nacimiento de la risa a través del juego. La depurada prosa de Gioconda Belli y el exquisito talento gráfico de Alicia Baladan se conjugan para develar un mundo secreto y remoto, donde la naturaleza atesora verdades olvidadas.
Abel Brodersen es hijo de un farero y una alcohólica que vive confinado en una minúscula isla de la pequeña población en la que viven. Son los primeros años del siglo XX y las restricciones propias del lugar y el particular carácter de Abel, terriblemente pasivo pero al mismo tiempo ambicioso y soñador, lo convierten en un personaje curioso que se resiste a asentar la cabeza. Jamás renuncia a abandonar sus expectativas de futuro y emigrará a Estados Unidos para huir de un mundo monótono y ruin.
A su regreso se encuentra con un pueblo con dificultades económicas que tiene grandes esperanzas depositadas en él. Pero Abel, que no pretende vivir una vida lujosa, solo anhela regresar a su añorado Kentucky.
Dispara, yo ya estoy muerto es una historia llena de historias, una gran novela que esconde muchas novelas y que, desde su enigmático título hasta su inesperado final, alberga más de una sorpresa y emociones a flor de piel.
Hay momentos en la vida en los que la única manera de salvarse a uno mismo es muriendo o matando.
A finales del siglo XIX, durante la última etapa zarista, los Zucker, perseguidos por su condición de judíos, tienen que abandonar Rusia huyendo del horror y la sinrazón. A su llegada a la Tierra Prometida, Samuel Zucker adquiere las tierras de los Ziad, una familia árabe encabezada por Ahmed. Entre él y Samuel nace un fuerte vínculo, una sólida amistad que, por encima de las diferencias religiosas y políticas, se mantiene generación tras generación.
Con las amenazas, la sed de venganza y muchas pasiones desatadas como telón de fondo, las vidas entrecruzadas de los Zucker y los Ziad conforman un mosaico de traiciones y sufrimientos, de amores posibles e imposibles, al tiempo que plasman la gran aventura de vivir y convivir en un territorio marcado por la intolerancia.
Intensa y conmovedora crónica de dos sagas familiares, esta novela de Julia Navarro nos adentra en las vidas de personas con nombres y apellidos, que luchan por alcanzar sus sueños y que son responsables de su propio destino.
«Los personajes de esta novela viven conmigo, me han enseñado mucho, forman parte ya de mi historia personal.»
Julia Navarro
Bestiario es el primer libro de relatos que Julio Cortázar publica con su auténtico nombre. Pero no hay en estas ocho obras maestras ni el menor balbuceo ni resacas juveniles. Estos cuentos, que hablan de objetos y hechos cotidianos, pasan a la dimensión de la pesadilla o de la revelación de un modo natural e imperceptible. Sorpresa o incomodidad son, en cada texto, un condimento que se agrega al placer indescriptible de su lectura. Sus relatos nos desazonan porque poseen una característica muy rara en la literatura: se nos quedan mirando, como si esperaran algo de nosotros.
Una pequeña alfarería, regentada por una familia que comprende que ha dejado de serle necesaria al mundo, frente a un centro comercial gigantesco. Un mundo en rápido proceso de extinción, otro que crece y se multiplica como un juego de espejos donde no parece haber límites para la ilusión engañosa. Así, La caverna habla de un modo de vivir que cada vez es menos nuestro: todos los días se extinguen especies, hay oficios que se tornan inútiles, idiomas que dejan de tener hablantes, tradiciones que pierden sentido, sentimientos que se convierten en sus contrarios. Saramago despliega su visión del mundo actual a la vez que nos alerta: no cambiaremos de vida si no cambiamos la vida.