Días 1931-1934 es uno de los volúmenes más decisivos del conjunto de diarios de Yorgos Seferis. En el podemos asistir al nacimiento y hasta la configuración de algunos de los rasgos más característicos de la obra del poeta y ensayista griego, así como a la exploración de su mundo interior y de su personalidad creadora. Desde la obsesión por el cuerpo y la sensualidad hasta el interes por la traducción poetica, pasando por su pasión por la música, las arraigadas aversiones, el acercamiento a la obra de Eliot o el peso, a veces insoportable, de dramáticos conflictos psicológicos, el lector es aquí testigo de una interioridad atormentada, que llega incluso a desdoblarse a veces en otras figuras creadoras (como Estratis el Marino).
Siguiendo el camino abierto por Ojalá, esta flamante propuesta de Defreds sorprende como contrapartida y continuación de Siempre, su anterior título, un nuevo volumen en el que destacarán también las preciosas creaciones de Lady Desidia que ilustran los textos. En este caso, el libro está organizado siguiendo los signos del Zodíaco, que marcan la impronta de una personalidad, con sus características distintivas, como un personaje con sus cualidades y defectos, que se enfrenta a los hechos y las experiencias de cada día que nos afectan a todos por igual. Una fábula actual bajo la tutela del cielo que reparte personalidad y temperamento, filias, fobias diferentes, para enfrentarnos a la pelea cotidiana.
Londres, noviembre de 1941. Tras la salida de la formidable Henrietta Bird de la revista Woman's Friend, las cosas están mejorando para Emmeline Lake mientras asume el desafío de convertirse en una joven columnista de consejos en tiempos de guerra. Su relación con su novio Charles va viento en popa, mientras que Bunty, su mejor amiga, todavía se recupera de las secuelas de los bombardeos alemanes en territorio inglés, procurando mirar valientemente hacia el futuro.
Cuando el Ministerio de Información pide a las revistas de Gran Bretaña que ayuden a reclutar a mujeres trabajadoras como soporte en la contienda bélica, Emmy decide dar un paso al frente y ayudar. Sin embargo, ella y Bunty conocerán a una joven que les mostrará los desafíos reales a los que se enfrentan las trabajadoras de guerra y Emmy deberá abordar el dilema de si cumplir con su deber profesional o bien apoyar con sus amigas, algo que cambiará su vida para siempre.
Tan conmovedora y tierna como Querida señora Bird, esta novela es una celebración de la amistad, un testimonio de la fuerza de las mujeres y de la importancia de ayudarse mutuamente, siempre, y también, en los momentos más difíciles.
Una serie de aventuras fascinantes protagonizadas por los mejores detectives de la dama del misterio: Hércules Poirot, Miss Marple, Parker Pyne...
El sagaz investigador Parker Pyne desembarca en Pollensa, en la soleada isla de Mallorca, para iniciar unas merecidas vacaciones en un hotel con gran encanto. Pero pronto su relax se ve interrumpido por la señora Chester, quien, convencida de que su hijo está a punto de echar a perder su futuro por culpa de una misteriosa mujer, decide pedir ayuda al famoso detective.
Hay recuerdos que pueden ser mortales.
Scarlett no recuerda nada de cuando era pequeña: una extraña amnesia mantiene oculta su más temprana infancia. Hasta que un accidente provoca que empiece a recuperar retazos dispersos de su memoria, desencadenando una serie de revelaciones oscuras. Todos estos años su familia le ha ocultado una verdad desgarradora... una verdad que es letal.
No hay mejor desafío para la astuta Miss Marple que un crimen aparentemente imposible de resolver.
Leyendo el periódico, actividad a la que Miss Marple se entrega cada día con placer, la anciana topa con la necrológica de Jason Rafiel, un millonario al que había conocido un año antes durante uno de sus viajes. Unos días más tarde, el abogado de Mr. Rafiel le entrega una carta que el acaudalado conocido había dictado antes de morir. En ella le comunica a Miss Marple que, si consigue resolver un crimen, recibirá la notable cantidad de 20.000 libras. Aunque el reto es enorme, pues la carta no especifica ni quién es la víctima, ni dónde ni cuándo tuvo lugar el fatal suceso, Jane Marple no tarda en aceptar el desafío e iniciar sus pesquisas.