Basho no habría oído zambullirse la rana y hacer ruido en el agua sin el permiso del indecible Tao. * El Tao lo que hizo fue jugar con Basho, la rana y el agua para facilitarle al poeta el gran hallazgo.
La vida está llena de etapas, algunas preciosas e inolvidables, otras más difíciles y complicadas, lo importante es saber cuándo hay que cerrar cada una de ellas.
La madurez no nos avisó. Apareció de repente con la enfermedad de Lucía, que superamos como siempre lo habíamos hecho, estando unidas. Aparentemente, Laux, Sara, Lucía y yo éramos las mismas cuatro amigas inseparables, pero las circunstancias de la vida no nos lo estaban poniendo fácil. La desilusión por un sueño que se escapa entre las manos, ocultarle la verdad a quien amas, tener que decidir entre tu pareja o ser madre hizo que nos diésemos cuenta de lo mucho que habíamos cambiado.
Seguíamos llenas de veranos y atardeceres, de risas y llantos, plenas de amistad incondicional y de luz, pero también de decisiones difíciles de tomar, diferentes, ineludibles a nuestra edad.
Entre ellas, la más importante para mí no dejaba de repetirse en mi cabeza: ¿Quería ser yo la Vecina Rubia? ¿Podría sostener el peso del anonimato siendo ella?
Este libro es el programa de mano del estreno en París de una pieza teatral titulada Muñequita rubia, de Pierre-Michel Wals. Contiene el texto de la obra, una nota introductoria de la directora del Teatro de las Artes, el listado de personajes y actores, algunos bocetos del vestuario y algunos anuncios publicitarios.
La obra pone en escena el reencuentro de cinco amigos que en su juventud montaron el grupo musical los Peter-Pans y tuvieron un primer éxito con una canción titulada «Muñequita rubia». Ahora, veinte años después de aquello, vuelven a verse las caras. La peculiaridad de la reunión es que tres de ellos siguen vivos, han envejecido y están a punto de cumplir los cuarenta, pero los otros dos, que fallecieron hace tiempo, se presentan como fantasmas veinteañeros anclados en el pasado. El cruce de unos y otros lleva a una reflexión melancólica, divertida y desencantada sobre la vida, los anhelos y el paso del tiempo, en un territorio entre el sueño y la realidad.
Colby Mills se sintió una vez destinado a una carrera musical, hasta que la tragedia echó por tierra sus aspiraciones. Ahora, al frente de una pequeña granja familiar en Carolina del Norte, acepta una actuación en un bar de St. Pete's Beach, Florida, buscando un descanso de sus obligaciones en casa.
Pero cuando conoce a Morgan Lee, su mundo se pone patas arriba, haciendo que se plantee si las responsabilidades que ha asumido tienen que dictar su vida para siempre.
Hija de acaudalados médicos de Chicago, Morgan se ha graduado en un prestigioso programa musical universitario con la ambición de trasladarse a Nashville y convertirse en una estrella. Romántica y musicalmente, ella y Colby se complementan de una manera que ninguno de los dos ha conocido hasta ahora.
Mientras Colby y Morgan se enamoran perdidamente, Beverly se encuentra en un viaje diferente. Huyendo de un marido maltratador con su hijo de seis años, intenta rehacer su vida en un pequeño pueblo. Sin dinero y con el peligro acechando, toma una decisión desesperada que reescribirá todo lo que sabe que es verdad.
En el transcurso de una semana inolvidable, tres personas muy diferentes pondrán a prueba sus ideas sobre el amor. A medida que el destino los va uniendo, se verán obligados a preguntarse si el sueño de una vida mejor podrá superar el peso del pasado.
«Cincuenta y un años. Tres veces diecisiete. Tres posibles vidas diferentes si hubiera podido elegir. Aunque nunca elegimos ni decidimos nada, nos adaptamos a lo que se nos presenta. Y con el tiempo nos damos cuenta e interpretamos el mapa una vez que entendemos que “usted está aquí”».
Bob Pop vuelve a la narrativa con su diario más personal. El autor firma aquí una defensa feroz de la memoria y del derecho a la posteridad. Un relato tan crudo como lleno de estallidos de esplendor acerca de la vida real, el dolor físico y emocional y de una insaciable curiosidad intelectual. Dice el diario El País que «Roberto Enríquez, el hombre que hay tras Bob Pop, es un ejemplo perfecto de que eso que llamamos identidad está hecho de lo que hemos leído, de las pelis que hemos visto o de las canciones que hemos oído en bucle en la misma medida que de las muescas que nos dejaron los que nos amaron y los que no». Estos diarios llegan para confirmarlo, compuestos de lecturas, reflexiones, películas, trabajo, dinero, sexo y enfermedad. Un emotivo homenaje, también, a todos los creadores que le han inspirado.
Una escritora peruana en Buenos Aires rememora la historia de un accidente llamado familia. Accidente que se prolonga durante años como una herida mal cicatrizada, signo de interrogación que hurga, interpela y desfonda. Compuesta de recuerdos finamente hilados al tiempo de la intimidad, la novela se revela como un ajuste de cuentas entre una mujer y sus padres: narrativa filial con la que la escritura aspira a disipar olvidos, esparcir cenizas y replantear distancias. Pero también, como una declaración de amor y de duelo que no excluye la memoria del maltrato ni la búsqueda de una independencia que autorice al personaje a dejar de ser hija.
Quiénes somos ahora ratifica la incomparable voz de Katya Adaui en el concierto de la narrativa peruana del siglo XXI. Sus notables virtudes técnicas, el refinado puntillismo de su prosa y la sensibilidad para hallar luz entre las sombras familiares hacen de esta novela un acontecimiento literario.