José María Fonollosa no es tanto un poeta marginado por la época como un poeta que decide marginarse de una época con la que no comulga. Cantó a las ciudades que lo conocieron, como si el enjambre de calles fuera el silencioso testigo de su paso por el mundo: Barcelona, La Habana, Nueva York. Y su canto no habla de la agustiniana ciudad de dios, sino del ser humano: del hombre que no encuentra su lugar en el mundo y menos entre otros hombres. Es, en definitiva, la suya una voz libre y cercana, un poeta que dice lo que piensa y que ofrece en sus versos un retrato acerado y valiente de las fobias, las ilusiones y los fracasos del hombre contemporáneo.
En un momento en que la Iglesia católica está en el punto de mira por escándalos de pederastia y por los debates sobre el aborto, Román Rodolfo Rovirosa, doctor en religiones comparadas, escribe una carta al papa Francisco para pedirle que interceda en otro asunto, no menos grave: la expropiación por parte de la Iglesia de las tierras de los cofrades mayas. Así empieza este thriller literario en el que una vez más Rey Rosa desvela los entresijos del poder en Gúatemala, la vérdad sobre conflictos y reclamos que se remontan al pasado pero continúan en el presente.
H. P. Lovecraft ha pasado a la historia de la literatura como uno de los grandes innovadores del relato fantástico y de terror del siglo XX. Niño prodigio empezó a leer y escribir su primer cuento a muy temprana edad. Ya en la adolesce...
En Labios de piedra, Nancy Huston traza la biografía de Saloth Sar, uno de los mayores genocidas del siglo xx bajo el pseudónimo de Pol Pot, y la contrapone a su propia historia de joven rebelde, a través de Dorrit, su alter ego. Nacida en Canadá, su rechazo a una vida programada la lleva a labrarse su propia formación intelectual y humana. Su búsqueda la llevará al mismo París efervescente y radical que años antes había pisado Saloth Sar. Emigrado a París desde Camboya, Saloth Sar transformará su marxismo teórico en hechos y, ya como Pol Pot, sumirá a su país en un horror sin precedentes. El régimen que instauró causará millones de víctimas. Seres borrados. Al final de su vida afirmaba que siempre obró por el bien de su país. 'Míreme -le dirá sonriendo a un periodista que fue a entrevistarlo unos meses antes de morir-. ¿Acaso parezco un hombre violento?' Dorrit, pequeña revolucionaria de salón, se casará pronto y tendrá hijos e incluso nietos. Contra cualquier pronóstico, terminará por disfrutar con la comida y dando de comer, riéndose a carcajadas y relajándose en largas veladas con amigos. Aunque, año tras año, seguirá torturándose y matándose dentro de sus libros... y sonriendo, fuera de ellos, como si no hubiera pasado nada.
En los campos de Augusta, en Georgia, el algodón ha dejado de cultivarse y los campesinos se han trasladado a la ciudad para trabajar en las hilanderías. Jeeter Lester es un blanco arruinado, dueño de una extensa propiedad que en otros tiempos fue próspera. Él no ha abandonado sus tierras y mantiene la esperanza de conseguir un préstamo para comprar semillas de algodón y reavivar el añorado cultivo.
La decadencia económica de la región que expresa esta novela se aúna a la vileza moral de unos personajes con actitudes mezquinas y racistas, casi grotescas. Los paisanos de Caldwell lo consideraron un traidor, y El camino del tabaco fue anatemizado en las bibliotecas de la zona. El escritor alegó que la obra era sobre todo un rechazo a la literatura de «claro de luna y magnolias» que proliferaba en el sur de Estados Unidos. El texto fue llevado a la gran pantalla por John Ford en 1941 y conoció asimismo una adaptación teatral de éxito: en Broadway permaneció en cartel durante siete años.
La obra de Marceline Desbordes-Valmore (1786-1859) presenta un acorde sin par entre la poesía y la vida, lleno de dulces dolores, como casi jamás lo sacó de su destino ninguna poetisa. Y sólo nosotros, que llegamos después, descubrimos con profunda veneración el secreto supremo de su vida y de su arte, que es la más noble fórmula del poeta: cansar al sufrimiento con un amor infinito y envolver en eterna música el grito del dolor.