Era conocido como el hechicero, el mago del Kremlin. El enigmático Vadim Baranov fue productor de reality shows antes de convertirse en el asesor más cercano a Putin. Tras su renuncia, las leyendas sobre él se multiplican, sin que nadie sea capaz de distinguir lo verdadero de lo falso. Hasta que una noche, le confía su historia al narrador de este libro.
Este relato ficticio nos sumerge en el corazón del poder ruso, donde aduladores y oligarcas se involucran en una guerra abierta, y donde Vadim, ahora el principal manipulador del régimen, convierte a todo un país en un escenario político de vanguardia. Sin embargo, no es tan ambicioso como los demás: enredado en el funcionamiento cada vez más oscuro y secreto del régimen que ha contribuido a construir, hará cualquier cosa para salir guiado por la memoria de su abuelo, un excéntrico aristócrata que sobrevivió a la revolución, y la fascinante y despiadada Ksenia, de quien se ha enamorado.
En QualityLand —ese maravilloso lugar donde los algoritmos deciden qué quieres o qué pareja te conviene—, las aguas parecen haber vuelto a su cauce y Peter Sinempleo (recuerden, en QualityLand el apellido es el oficio de tu padre cuando te concibió) trabaja ahora como terapeuta de máquinas con graves problemas psicológicos. Martyn (presidente de la Fundación del Consejo de Administración del Comité Directivo de la Oficina Presidencial), después de su «pequeño incidente» con el presidente anterior (bueno, al fin y al cabo solo era un androide), trata desesperadamente de subir niveles para tener derecho al olvido. Pero Kiki, esa atractiva joven que vive en la clandestinidad y que se aprovecha de los delitos que cometen los demás, ha empezado a bucear en su propio pasado y se ha situado en el punto de mira de un asesino; ella será el hilo conductor de esta historia que nos revela muchos secretos de ese futuro que tanto se parece a nuestro mundo actual.
Mientras Tamina, una joven viuda en el exilio, quiere recuperar sus diarios íntimos para reconstruir con ellos sus cada vez más vagos recuerdos de su vida matrimonial, Mirek, en Bohemia, trata en cambio de recobrar unas antiguas cartas de amor para borrar parte de su pasado. Como dice el propio Milan Kundera, El libro de la risa y el olvido «es una novela sobre Tamina y, en el instante en el que Tamina desaparece de la escena, es una novela para Tamina. Ella es el personaje principal y el principal espectador y todas las demás historias son una variación de su historia y se reúnen en su vida como en un espejo… Una novela sobre el olvido y Praga, sobre Praga y los ángeles».
Un encuentro nos da a conocer a un Kundera, en cierto modo, inédito. En efecto, aunque el autor reflexione sobre sus «viejos temas existenciales y estéticos», lo cierto es que en este apasionado ―y apasionante― «encuentro» con algunas obras maestras de la literatura, la música y la pintura, el escritor checo aborda cuestiones hasta ahora poco o nada transitadas en sus libros anteriores.
Así, explora lo que la novela puede explicar sobre el ser humano, e indaga asimismo en las repercusiones, no siempre negativas, que el exilio tiene para el creador. También desentraña el papel de la memoria ante las tragedias del siglo XX y habla de la lucha desesperada del verdadero artista por asumir lo mejor de la tradición de su arte.
El fin del amor explora qué sucede cuando el matrimonio o la pareja monógama ya no son un objetivo vital, como lo fue para nuestros padres. Desde el valor de la amistad hasta la cultura del consentimiento, pasando por la maternidad, la soltería y el poliamor, Tenenbaum se zambulle en el universo de los afectos para celebrar el fin del amor romántico y proponer que, de sus cenizas, salga un amor mejor, que haga más libres a hombres y mujeres.
La furia es la poderosa nueva propuesta de una poeta profunda, original, que destaca en el ámbito de la poesía actual en castellano.
En la misma aborda desde una perspectiva luminosa el sentimiento amoroso: «La furia es un nudo que en agua caliente se deshace. Hay una distancia exacta entre el horizonte y lo vivido: ahí lo escrito. Todo lo que se expande es poema. La furia es quietud y movimiento. El amor se va de quien lo destruye. El amor perdura para aquel que lo nombra y lo sostiene».